17 noviembre 2008

FAENÓN



Rómulo León puede sentirse aliviado: con su faenón mediático, ha contribuido con creces a la Nación.

Ha demostrado, como ilustraría el genial Heduardo, quién es quién en el mundo del periodismo hoy.



Ha demostrado, involuntariamente por cierto, que el dinero maneja las relaciones de los directorios de medios de comunicación con el poder de turno.

Ha demostrado que un líder y comunicador eficiente como Augusto Álvarez Rodrich, director de Perú 21, el verdadero Perú 21 que había logrado generar una verdadera revolución dentro del periódico popular, no solo por su contenido ágil, dinámico, entretenido, sino también políticamente incorrecto, en el que solo la verdad (bien dicha, bien sostenida y bien escrita, por lo demás) podía gobernar los impulsos de sus principios rectores, ese mismo Alvarez Rodrich es prescindible dentro de un esquema mercantil/masivo que vende sus loas a altos precios al inquilino de Palacio de Gobierno.

Este Perù 21, como todos ya saben, había ido demasiado lejos en su afán fiscalizador con este régimen de petroaudios, funcionarios corruptos, faenones y gente que por lo bajo juega con las arcas y con la información del pueblo peruano.

Ese Perú 21, gracias al gran faenón de Rómulo y CIA (cofradía de mentirosos con cuello y corbata, tiburones de la gran mesa y tontos útiles que juegan sus propios partidos en el campo de las masacres mediáticas), había generado la excusa perfecta para que el nuevo directorio/tribunal de El Comercio, re-infestado de fujimoristas y negociantes de angurrias, corte la cabeza del director, descabece a casi todo el equipo editorial y ahuyente a los mejores colaboradores de este gran producto editorial forjado con mano firme y talentosa.

Los reaccionarios que dominan la nueva administración del grupo han entregado la cabeza de Alvarez Rodrich en bandeja de plata a Alan García y sus amigos. Varios no han querido decir ni pío al respecto. Otros, a hurtadillas, han celebrado la victoria pírrica con los machetes afilados y aún sangrantes.

Porque, después de tres días, solo queda el formato de aquél otrora desenfadado y creativo diario. Ya no están los más aguerridos columnistas, la línea política ha mostrado una sospechosa y apestosa "objetividad", incluso sus portadas resaltan los grandes "logros" económicos del aprismo. Una vergüenza exhibida con cinismo y arrogancia.

Y ante la traición de los principio, solo algunos medios han informado a cabalidad sobre el asunto.

Y solo en los blogs se ha mostrado - y demostrado - la extrema gravedad de la salida de Álvarez Rodrich, un atentado contra la libertad de expresión, mientras el hilo de la madeja del escándalo petrolero cada día que pasa nos revela nuevos, inusitados, malolientes y lamentables secretos.

Lo usual y aconsejable en estas circunstancias sería denunciar y cuestionar a quienes han trabajado en pared con el gobierno, en la campaña de silencio de una de las voces más carismáticas de la fiscalización de las ilícitas actividades denunciadas.

En lugar de ello, lo que ha primado es la autocensura de los colegas. En lugar de ello, se ha multilicado el silencio de los colegas del Decano de la prensa nacional. En lugar de ello (salvo honrosas excepciones), se ha impuesto la apatía y los celos de los colegas de otras redacciones y medios de comunicación

En lugar de ello, ha quedado flotando el silencio impreso, como escribió Marco Avilés.

La mordaza disfrazada de acuerdo de directorio (con Absalón y Chinorrata soplando la pluma) ha devuelto a la "normalidad" a este Perú de sobresaltos, demoliciones y atentados impunes contra la prensa rebelde e independiente.

Sin duda, un verdadero faenón el de Rómulo León.

2 comentarios:

Alan Salinas dijo...

la red-poder-medios-y-partido es la que esta haciendo de la política, antipolítca. No tolera la crítica, la denuncia. El otro (el que está en desacuerdo con el gobierno o el perro del hortelano como llama el presidente)es un paria o alguién que no deja gobernar.

Saludos

Awiwa dijo...

Cuando Alan García en su primer gobierno apostó y émpujó al país por el camino de la estatización, cayó el muro de Berlín... ahora cuando apuesta y cree en la inversión privada, cae Wall Street... yo con ese pata no me junto!
Malaguero el gordo...