16 julio 2006

La guillotina universitaria contra la corrupción

Debo reconocer que el último escándalo de corrupción que remece los pantanosos cimientos de la universidad nacional de la amazonía peruana (UNAP) es como para abalanzarnos hacia el Muro de los Lamentos, llenar esta hoja de improperios y adjetivos infames, pero ciertos y justos. Sin embargo, por más que pueda movernos el lado más visceral y pasional de la anécdota, ésta también resulta una maravillosa oportunidad de reflexión sobre las deplorables condiciones en que transita la deontología mutante de sus funcionarios, así como los aspectos administrativos, funcionales, académicos y, obviamente, aquellos que emanan de los estudiantes.

No creo que sorprenda mucho que una nueva sobrevaloración se haya descubierto. Quizás lo anecdótico es que el terreno semi pantanoso en donde se pretendía edificar el nuevo edificio cueste “formalmente” casi dos millones de nuevos soles dentro, pero cuyo real valor no pase de los quinientos o seiscientos mil. Lo novedoso de esta práctica es el especial énfasis en el descaro, la aparatosa y articulada metodología del engaño que han llevado a cabo los pretenciosos y huachafos que se alucinan dueños de la universidad para desfalcar a sus anchas, sin asco, con harto cinismo.

Honestamente, nunca creí en la capacidad de Herman Collazos para manejar con cierta dignidad a la UNAP. Aunque la gestión de José Torres Vásquez no fue un lecho de rosas (recordemos que Torres estuvo diez años en el rectorado y que cualquier figura se desgasta en tan largo periodo de tiempo), su legado parece monumental e impoluto ante las travesuras de este nuevo mandamás.

Collazos fue vicerrector administrativo de Torres, así que no puede alegar desconocimiento, falta de preparación o ignorancia. Mi tesis en ese sentido es la siguiente: Collazos no cometió el presunto acto malhechor – en colusión con sus colaboradores más cercanos y el propietario del terreno, por lo demás - porque no sabe nada de administración y gobierno universitario. Collazos es un trome, un tiburón, un ya-no-yá del siempre rentable arte de la flexibilidad en la correcta marcha de los dineros públicos. Sabía los beneficios, el procedimiento y, claro, parece también, cuáles eran los escrúpulos que deben ausentarse para acometer contra el caudal ajeno. En esta operación no estuvo solo.

Sin embargo, he aquí otra verdad, que debe doler y calar hondo: Collazos fue electo en el cargo en asamblea extraordinaria por algunos de quienes ahora reclaman airadamente su destitución, muchos de los cuales no les importó en absoluto los cuestionamientos que ya empezaban a aparecer en dicha oportunidad. El señor Collazos exhibía orgulloso una foto al vuelo con el baixinho Romario, astro del fútbol universal, como gran currículo para acceder al máximo cargo educativo regional. Los otros aplaudieron (seguramente motivados y estimulados por ciertos “argumentos”) y levantaron el pulgar. Ahora se quejan todo y lloran por nada para cuando a veces el Rector se olvida de ellos.

No tuve el honor de estudiar en una universidad loretana. Sí, en cambio, tuve el enorme privilegio de poder hacerlo en una de las mejores universidades nacionales. Una de las cosas que más me alejaban de la UNAP y la UPI, más allá de sus evidentes limitaciones materiales (que son eso, cuestiones materiales que podrían ser solucionadas con fondos económicos que se gastan en otro tipo de frivolidades estilo concursos de belleza, borracheras promocionales, etc.), era el grado de pendejada institucionalizad. El relajo y la corrupción están tomando visos de habitualidad y costumbre en la UNAP (no sólo en ella, pues la UPI también ha sido presa de problemas similares). Y no es culpa de la parte ejecutiva solamente. Hay casos cotidianos en los cuales es muy justo que se perciba indignación y vergüenza ajena.

Resumo: durante el tiempo que fui estudiante universitario jamás observé que un funcionario administrativo manejara como le diera la gana los fondos. Jamás observé que los profesores fueran conminados por los propios decanos de facultad a tomar exámenes sustitutorios para salvar a los desaprobados (como en la Facultad de Medicina). Jamás observé que los docentes supieran menos que los alumnos. Jamás me enteré que un supuesto docente de Derecho del Mar pidiera apoyo a un asesor parlamentario para que le hiciera el syllabus de un curso que dictaría y del cual no tenía la más mínima idea. Jamás observé que los alumnos compraran a los docentes sus notas y que hubiese una mafia de las fotocopiadoras de exámenes para venderlos al mejor postor, con la participación activa de los “dirigentes” universitarios, muchos de los cuales son unos venerables ineptos, aspirantes a comechados viviendo de su verborrea, de su prepotencia y de sus “arreglos debajo de la mesa”. Jamás observé que la “política” universitaria fuera un pretexto para los privilegios más descarados a favor de los que tienen la sartén por el mango. Y, claro, jamás observé que a una personalidad mundial como Ernesto Cardenal se le impidiera realizar una charla con los alumnos debido a que podía “soliviantar” las mentes juveniles con “ideas subversivas”.

Las obvias diferencias entre egresados de diferentes centros de estudios emergen al momento de confrontar capacidades debido precisamente a estas situaciones. En tanto, el bajo nivel de la universidad loretana es evidente y sólo la voluntad de los cientos de jóvenes pujantes, de los docentes honestos y profesionales (que hay varios), de los dirigentes íntegros y no demagogos (pocos, pero los hay), los cuales se sobreponen a estas adversidades y hacen honor a la frase “el hombre hace a la universidad” puede aminorar en algo este desalentador panorama.

Pero para que se inicie una nueva era primero es necesario descabezar a la gestión corrupta. Hace falta un golpe de efecto, un gesto de dignidad y decencia. Es necesaria una actitud firme, jacobina, noble ante la decadencia. Y esa actitud es la destitución inmediata de quien encarna los males anteriormente citados. De los propios miembros de la comunidad universitaria depende su futuro y su progreso. Es hora de simbolizar metafóricamente la guillotina que acabó con la prepotencia y la podredumbre de los sinvergüenzas. Ojala tengan suerte y apoyo en la iniciativa. Desde esta trinchera les brindamos solidaridad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Paco
Te escribe Isaac, yo he estudiado en la UNAP, y en realidad ya nada me sorprende. (siempre hago comentarios en nuestra comunidad http://groups.msn.com/comunidadfisi/).
Sabes yo creo que la corrupcion es el verdadero problema no solo de la UNAP, sino de la mayoria de universidades nacionales. El grado de corrupcion es exorbitantes, y no solo la plana docente sino los mismos alumnos conviven con la corrupcion, casi todas las tomas de local o pleitos con las autoridades se solucionan con algo bajo la mesa (para determinado grupo). Yo vi de alumno, muchos casos, averiguate por ejemplo la lista de los revoltosos de hace años,,,,y pregunta ¿que hacen ahora ?(algunos estan con becas en el extranjero y otros revisa que hacen), hay mucho financiamiento a las revuletas de los alumnos. Y lo mas penoso es que mas estan preocupados por esas movidas,,,y el lado academico esta por los suelos. En la UNAP, la mayoria de docentes y los mismos alumnos no sienten la mision y vision de la institucion, que es contribuir al desarrollo de la region a traves de la educacion.
Si tu revisas el motivo de las revueltas, siempre tiene que ver con asuntos de dinero,,,,¿y la parte academica?,,,,CUANDO UNO YA ES EGRESADO,,,LO MAS IMPORTANTE SON LOS CONOCIMIENTOS, pues de ahi sale la calidad de los profesionales...nunca voy a cansarme de insistir con ello.

A nuestra universidad en realidad, le falta un planeamiento estrategico, que priorice e incorpore necfesidades reales que fomenten el cumplimiento de su mision, teniendo en cuenta que ahora vivimos en un mundo globalizado.

En algun articulo anterior quer escribi, mencione que la universidad tambien forma los posibles delincuentes del mañana, pues en el acontecer actual sobre todo en casos de corrupcion hay ex dirigentes estudiantiles,,,que nunca quisieron dejar la mamadera.

Lo otro es que si das una revision a las curriculas educativas,,,,pocas carreras estan orientadas a trabajar en el desarrollo regional y no incorporan variables para el desenvolvimiento en este mundo globalizado...LO QUE NOS QUITA COMPETITIVIDAD, y no no beneficia a la region.

POR OTRO LADO, he participado en varios foros estudiantiles, y lo mismo me han dicho,,, y mi percepcion es que buena parte del sistema universitario nacional tiene estos problemas.
Algunas veces si un docente vee algunas potencialidades en los alumnos, este trata de desacreditarlo pensando en una posible competencia.

continuara

Alpha dijo...

Doris Moromisato:
Admiro su encendido verbo.Me pregunto no obstante si no estará usted exagerando sus ataques contra la UNAP
lepus97@yahoo.es