04 febrero 2008

CLOVERFIELD: UN MONSTRUO PARA EL PUEBLO

Cloverfield es una de esas películas que se agardecen porque, de vez en cuando, nos señalan que el mundo del cine es invencible. No importa cuánta lógica exista en la vida. No importa si sus premisas terminan siendo disparatadas. No importa, siquiera, que su planteamiento visual termine colándose entre los línderos de lo absurdo. La imaginería triunfa.

Y eso es lo que Cloverfield termina siendo: un gran fuego de artificio, destinado al solaz y el entretenimiento del respetable.



Y en ese sentido, cumple, con creces. La peliculita (con aire
indie pero monstruoso presupuesto) te pone los pelos de punta. Juega con tus sentimientos. Te zarandea como le da la gana y te sube a la montaña rusa, para que después te vayas de un lado a otro, como en un moviemiento pa-ti pa-mí. Y de todo eso no queda nada: Solo tú, con tu cara de huevón, diciendo ¿ya se acabó, verdad?

Cloverfield es el cine del ilusionismo, del truco (barato o caro, qué más da) que genera millones de espectadores que se pasan la voz y transmiten las premisas de la peli en forma viral. Eso es lo que muestra Marco Sifuentes en su último post sobre el tema. Y claro, como toda reacción en cadena que se precie, han salido frikis y espadachines en todas partes a defender el valor intrínseco que emana de sus fuentes: que es vanguardista, que tiene un planteamiento estético determinado, que es emocionante, que revaloriza el cine de género, que sí y que no y que más bla bla bla...

Ejem.

Vayamos por partes.



El buen artículo de Luis Aguirre en el blog Bloodyhell (quien, por cierto, termina por rendirse ante el emotivo paseito del "Monstruoso" - tal como la llaman en España) expresa claramente lo que Cloverfield es o pretende ser, desde el punto cinematográfico: una gran licuadora, donde se reúnen diversos géneros y diversas películas, todas ellas intensas, interesantes o, quizás, geniales. Pero este invento de JJ Abrams es en el fondo un señuelo para detectar lo que le gusta a la gente (un experimento en mayor escala de lo que fue Snakes on a plane o "Serpientes en el avión").

Cloverfield es una película que tiene su monstruito "como le gusta a la gente" (solo faltaría señalar que podría ser un digno representante de la people's choice).¿Es eso malo? En lo absoluto. Porque, a pesar de todo, aquí está lo divertido de esta peli: mezlcar The Blair witch project con Godzilla, más su poquita de las películas de zombies estilo 28 days later y 28 weeks later con la paranoia sobre el 11-S implícita en United 93, además de la pesadilla apocalíptica de The war of the worlds e, incluso, con sus respectivos monstruitos creadores inmediatos de crias más monstruosas que ellas (la lista es larga, señoras y señores, e incluiría, de lo que me acuerdo, desde Mimic, hasta Alien y un poquito de Especies) es una forma de agradecer a todos los referentes, que acá aparecen de forma tan gruesa y evidente que resulta difícil no conmoverse ante lo paternalista y romántico que resulta el guión. Sin mencionar esa suerte de necesidad afirmar el orgullo de los inspiradores.

He aquí cuando, por ser tan agradecidos (lección para los cineastas en ciernes: sean vampiros de sus propios referentes, pero traten de no excederse en su afán caníbal), los creadores de Cloverfield empiezan a tener problemas:

1.- Las posibilidades de la cámara en mano, amateur, simulando una grabación casera, tienen sus ventajas, pero al final terminan siendo insuficiente para expresar todas las premisas que se ven en la peli (como por ejemplo, el hecho que el camarógrafo amateur nucna deja la cámara para nada,aún cuando debería, por lógica y esfuerzo sobrehumano, dejar de hacerlo.

2.- La presencia del monstruo, aún cuando queda clarísimo que es la de un nuevo Godzilla, no siempre llega a convencer sobre su presunta efectividad como el monstruo. Porque, al margen de cualquier licencia creativa, resulta muy difícil no llegar a descubrir hasta el final lo que podría ser: Solo sabemos que podría ser una malagua, pero no nos consta. Y esa forma de jugar constantemente con el tema en algunos momentos llega a cansar.

3.- Los convencionalismos no llegan a funcionar en Cloverfield, precisamente por esa conjunicón de géneros tan evidente que, quizás, en algunos pasajes roza lo ridículo (como eso de usar el presunto uso de una infección epidémica en un momento clave de la película, por el puro gusto de incluirla, tema que no aporta ningún sentido a lo que estamos viendo).

4.- El final, con el monstruo engulléndose al camarógrafo y luego escupiéndole casi entero y la forma en que se desencadena el epílogo de la "solución final" de NY y el triunfo de la cámara ha sido uno de los momentos más graciosos de la película. Involuntariamente gracioso, por cierto.

A pesar de que solo indico estas objeciones (vinculadas al fondo y a la forma) sin embargo, no puedo negar que sus virtudes podrían generar seguidores (con justicia) en el desarrollo del cine del futuro. Conscientemente, Cloverfield introduce el reality en el mundo del cine y lo hace con cierta dignidad. Y de paso, nos regala un poco más de 90 minutos entretenidos. En tiempos en que el blockbuster gringo agoniza de creatividad, al menos no se podrá acusar a esta de no intentarlo y, a pesar de todo, con trompicones y magulladuras de consideración, salir ilesa del reto. Y con segunda parte en camino.

Aunque, aún así me parece injusto que nuestro Godzilla posmoderno se haya convertido (haya mutado) en una malagua amorfa e impresentable.

Cuestión de gustos, que le dicen.

1 comentario:

Jorge Luis Villacorta Santamato dijo...

Me parece una visión excelente de "Cloverfield".

Por mi parte, yo resaltaría que la idea de lo "monstruoso" es contrabandeada por la película a nivel ideológico. Lo monstruoso, bien puede estar sujeto a votación universal y secreta, para que se demcratice el contenido del concepto.

¿Es "monstruosa" la guerra? Los géneros cinematográficos distinguen entre el género bélico y el género de horror... ¿Se entiende ahora cómo se distancia la guerra del horror en el sistema de producción en el que vivimos? Aquí está lo ideológico de "Cloverfield".

Si le apetece leer mi comentario sobre "Cloverfield":

http://perucine.blogspot.com/2008/02/cloverfield-monstruo-cloverfield.html

Jorge Luis Villacorta Santamato
http://perucine.blogspot.com/