25 marzo 2008

GUILLERMO FLORES ARRUE (IN MEMORIAM)



Guillermo Flores Arrué nos ha dejado, ayer en la noche, en una cama de Essalud, en estado de inconsciencia. Murió tranquilo, sin ningún dolor. Aunque la enfermedad que lo aquejaba desde hacía mucho había logrado postrarlo de modo casi defintivo, no logró arrancar de él un tormento final e intolerable. Dada la gravedad del asunto, aquello suena a gracia concedida.

En verdad, pocas veces se necesita un poco de resignación para aceptar que alguien que uno piensa ha hecho un pacto con la eterna juventud, de pronto desaparece, abatido por las fuerzas oscuras que a todos nos doblegarán. Porque, déjenme decirles, amigos, lectores, gente que lo conoció y aquellos que por primera vez escuchan sobre él, Guillermo Flores Arrué parecía infatigable. Porque andaba en todas. Y estaba siempre en todas partes.

Una característica esencial en Guillermo era su vitalidad. No faltaba a ninguna presentación, expo, recital o evento de interés que en Iquitos pudiera realizarse. y en todas estaba siempre en primera fila, solo o acompañado. Su carácter jovial y explosivo se ponía de manifiesto cuando alentaba sus pasiones y zarandeaba verbal -e ideológicamente - lo que le desgaradaba. Era un partidario ferviente de la familia, del amor y la amistad y de la buena comida.

Su dinámica lo había llevado a participar en todas las actividades posibles en los que se mezclaba la pedagogía, el libre pensamiento y la creación. Había pasado de la docencia, a la colección numismática, al ejercicio del periodismo (fue redactor en Kanatari) así como a las pesadas obligaciones de la burocracia magisterial. Sin embargo, fue siempre un hombre afanoso por el arte y sus ensartes.

Tenía el gran vicio de leer. Y a menudo escribía, con cierta regularidad, siempre buscando encontrar de algún modo el momento ideal para hacerlo. El año 2002 publicó un libro de memorias y vivencias de la primera etapa en Orellana, un pueblo a orillas del río Ucayali (a modo de narración ficcional), titulado "Bajo la sombra del Cormiñón" Posteriormente, el 2004, dejó fluir otra de sus pasiones, la cocina, a través del libro "Inguirito Machacado", un retorno a las fuentes de la gastronomía regional loretana. Y claro, tenía la columna semanal Ojo al Guía en Pro & Contra, así como dos libros inéditos (entre ellos una novela bastante controversial) que probablemente el Comité Editorial de Tierra Nueva decida publicar en algún momento. Siempre compraba un libro y era total su rechazo a quienes esperaban que los autores regalaran sus obras en nombre de diversos motivos.

Cada vez que nos encontrábamos, con su clásica sonrisa de medio lado, me saludaba "Hola, IQT". Puedo dar fe que Guillermo nunca dejaba de leer ninguna de mis columnas o escritos, sea para reirse, o para citarme, o simplemente para regañarme. La última vez que lo vi, fue en la presentación de mi libro y en la dedicatoria de su ejemplar, escribí "Para Guillermo Flores Arrué, con el aprecio y el cariño de la gente que se encuentra en la misma orilla, siempre, Paco Bardales". Me enteré después que estaba mal, grave, pero ya no hubo oportunidad de volver a encontrarnos.

Creo que si tuviera Guillermo nuevamente con nosotros, volvería a decirle lo mismo.

Descansa en paz, Profe.

2 comentarios:

MARTIN ASPAJO DIAZ, Iquitos, Perú dijo...

Fue mi profesor en I.P.A.E. era interesante escucharle sobre todo en cultura general, su sobrepeso era algo notorio. Es la ley de la vida (vivir y morir)

Anónimo dijo...

Lamentable perdida. Me gustaba leerlo cuando estaba en Iquitos. Muy buenas tus palabras sobre él.
Que descanse en paz!

Patricia Acosta.