04 julio 2008

UNA PIRAMIDE EN EL AMAZONAS

¿Un alucinado o un tipo muy cuco y vendedor mandó a hacer esta pirámide que surcará el río Amazonas?



Esto es lo que se pretende lograr:


El patita de la excéntrica idea es un británico llamado David Hewson y ha puesto en una página web titulada Piramide Perú todas las especificaciones de esta gigantesca arca de noe, mezca de hospedaje, templo, atractivo turístico y gran centro de conexión cósmica con algo que no sabemos exactamente qué es. Ya se ha acabado la primera etapa y pronto se pretender tenerlo listo para que sea la monstruosa estructura caprichosa del nuevo tiempo

New age tropical mezclado con folclor gringo en todo su fulgor.

¿Será solo por hoy?

Por: Lupe Muñoz

Para el otro columnista



Recuerdo cuando llenaba slams en la época del cole y a veces me preguntaban: si pudieras tener un poder sobrenatural ¿cuál sería? Yo respondía: saber lo que piensan las personas. Ya unos añitos después, esos deseos afloraron con más fuerza pero no con todas las personas sino, mejor dicho, solo con LOS chicos.

En una de las tantas sesiones de chicas – esas que los hombres detestan-, uno de los temas era precisamente saber lo que piensa los varones ante determinadas situaciones, sobre todo con relación al amor. Y aunque muchos no estarán de acuerdo, pues la mayoría de mujeres creemos que ellos casi siempre fingen amor.

¿Indicios? Todas tenemos algunos que contar. Ahí entra a tallar mi dedicación. Recuerdo que poco después que nos conocimos con el chico en mención, me salió con el "cuento" que estaba enamorado de mí y hasta ahora lo reafirma. Ayer nos encontramos e insistió con lo mismo, me preguntó por qué siempre me rio de lo que dice y no lo puedo creer. Es cierto: NO le creo. Las razones, las acabo de escribir.

Recuerdo también que, de tanta insistencia a que me diga la razón de su afán en que crea sus "sentimientos", terminó confesándome que sus mayores deseos para conmigo era invitarme a un chifita y luego alguito más.

Por eso creo que los hombres son capaces de inventar un sentimiento que no existe con el fin de hacérnoslo creer para que nosotras alimentemos dichos sentimientos, levantar su ego hasta decirlo, con el único fin de cumplir sus más oscuros y quizás reprimidos deseos.

Eso hace que dudemos mucho. Cuando ahora nos vienen con ese cuento del amor sincero, siempre nos preguntamos, ¿será que hoy sí?, pero a pesar de las dudas, -y aunque no hable por todas- terminamos cediendo, desengañándonos y volviendo a dudar.

Ahora, ¿POR QUÉ LO HACEN?. No lo puedo resolver ni con el teorema de Descartes.

Lo chistoso es que, al final, ellos terminan quejándose más y nos adjuntan todos los adjetivos posibles, como si no supieran que somos más vulnerables ante el sentimiento más tormentoso del mundo. Creemos que hasta es un hobby para los hombres decir que sienten amor, , decir que desde que nos conocen sus vidas cambiaron, cuando en verdad solo cambiaron el peinado para ver si así "la hacen", decir que somos la luna, las estrellas y el firmamento completo cuando en verdad quieren ligarse como sea a una chica , cuando en verdad somos una más de su firmamento de mujeres.

Tampoco puedo pecar de exagerada, acepto que con mi último aminovio (definición del clásico "estamos saliendo y puede que lleguemos a más"), hubieron muchos buenos momentos, y sé que sinceros, pero no creo que todos. Eso por hablar de lo más reciente, porque si de mentiras se trata, la penúltima ilusión acumuló muchos puntos bonus. Las dudas están, en mí y en muchas más, pero insisto y espero que aunque sea un hombre por el amor al fútbol responda: ¿por qué lo hacen?...

¿Por qué?

03 julio 2008

EL CONCHUDAZO

Por: Gino Ceccarelli.

(Imagen: Educima)

-“Pasajeros del vuelo número 246 con destino a la ciudad de Lima, sírvanse abordar el avión...” se escuchó claro y fuerte en los altoparlantes del aeropuerto. Todos los pasajeros que estábamos en la sala de espera nos apuramos en hacer la cola para embarcarnos al avión y sentarnos en nuestros respectivos asientos.

Me sentía triste y nostálgico de dejar Iquitos. Había regresado después de dieciséis años y, valgan verdades, la había pasado muy bien. Vine invitado para realizar una exposición de mis pinturas en mi tierra y fue delicioso reencontrarme con amigos después de muchísimos años. Había estado un mes y era hora de regresar a París, donde vivía en ese entonces, ya que tenía otros compromisos.

Cuando estuve entregando mi ticket de embarque a la aeromoza, escuché a través del altoparlante: “Se necesita con suma urgencia al señor Gino Ceccarelli en hall del aeropuerto”. Me quedé frío al escuchar mi nombre; el avión estaba a punto de partir. Le dije a la aeromoza:

-“Yo soy Gino Ceccarelli y me están llamando...”
-“Apúrese señor, sino va a perder el avión. Vaya a la salida y le dirán qué hacer”.

Corrí hasta la puerta de ingreso, le expliqué al hombre de seguridad que me estaban llamando con urgencia; me pidió mi ticket y me dijo que me apresure. Salí sudando y nervioso.

-“¡Gino, ñañito! ¿Cómo estás?”

Se trataba de Eulogio, un no muy joven carpintero que había confeccionado los bastidores para mis cuadros que se expusieron en Iquitos. Demás está decir que esos bastidores estuvieron mal hechos, con madera húmeda, chullalados, con clavos que salían por todos lados y descuadrados, lo que motivó mi airado reclamo por ese pésimo trabajo. Igual tuve que utilizarlos por razones de tiempo y pagarle porque, según me dijo, no tenía qué comer...

Eulogio abrió los brazos y con una sonrisa se acercó diciéndome:

-“¡Vengo a despedirte ñañito!, te deseo buen viaje y... préstame cien soles...”

Yo no sabía si reírme o agarrarlo a patadas. Estaba acompañado de un muchacho que lo miraba severamente.

-“El es el motocarrista que me trajo, necesito que además me des diez soles para pagarle por el ida y vuelta ...”

Yo no podía entender tanta conchudez, Eulogio me sacó prácticamente del avión para ¡picarme plata! Seguía sonriendo y me dijo:

-“Si no tienes cien, dame aunque sea ochenta soles; pero lo del pasaje es aparte, ah?”

Miré alrededor de mí por si había algún periodista o mucha gente, ya que tenía ganas de revolcarlo por todo el aeropuerto. Respiré fuerte, tratando de calmarme.

-“Fíjate Eulogio, lo que estás haciendo...”
-“Disculpa que te interrumpa Ginito, quería felicitarte por tus pinturas, son maravillosas y mi mamá te manda muchos saludos...”
-“¿¡......!?”

Recordé que el avión estaba a punto de partir. Decidí no hacerle caso, di media vuelta y regresé apurado para embarcarme.

-“¡Aquí te espero!!” gritó mientras me alejaba.

Regresé a Iquitos a los cinco meses, esta vez venía sólo a divertirme. Al tercer día me lo encontré en la calle.

-“Me cagaste ñañito”- me dijo muy suelto de huesos –“yo pensé que éramos amigos”

-“No seas sinvergüenza Eulogio, yo no tengo ninguna obligación en darte dinero”.

-“¿No entiendes que no tengo trabajo?, apóyame hermanito, no tengo para comer...”

Eulogio me agotaba, traté de entender su problema y con el fin de deshacerme de él, saqué veinte soles de mi billetera y le entregué con fastidio. Estuve a punto de dar media vuelta para irme. Él contó el dinero, levantó el dedo índice y en el colmo de la conchudez me dijo:

-“Gracias, ¡pero que conste que me debes ochenta soles todavía...!”

No quiero recordar lo que le dije... sólo sé que nunca más me buscó para “darle” plata.

01 julio 2008

VLADI SUPER AGENTE 666

Por: Lando

Era obvio. Don VLADI, luego de su comentadísima presentación frente a su ex jefe Chinito, ha entrado en una nueva transformación: la de Superagente 666, queriendo quizás emular al gran Maxwell Smart. La marca 666 lo lleva en la frente. Tiene el rojo libro/archivo de CONTROL en donde esta con su jefe, y se precia de su labor de Contraespionaje por haber acabado con la organizacion Kaos de Sendero. Su rostro de "bueno" contrasta con el "escalofriante" número que tiene arriba. Y también habría que ver todos los números de plata que se embolsicó y muertos que tiene en su haber, en su "sacrificada" labor por el "bien" del país.

TODO ES POR AMOR

La idea parte más o menos así: Chico se reencuentra con chica, luego de mucho tiempo de estar separados. Chica se siente feliz de verlo, a pesar de que la última vez que se encontraron no fue precisamente un momento agradable. Chico quiera ver a chica para reicibr unos papeles y moverse en libertad. Pero algo más lo retiene. Chica esconde algo. Chica parece no estar pasándola bien. Chico poco a poco se involucra más dentro del misterio. Y el misterio es en realidad una trampa. Las cosas se salen de control. Aparecen los malos, la acción, y otra vez, chica y chico se reencuentran. El reencuentro se da en medio de un clima hostil que lo congela todo, muertos en las calles a quienes nadie da importancia, nieve en verano y gentes que flotan en el aire debido a una falla en la gravedad planetaria que nadie puede explicar a ciencia cierta. La huida-reencuentro-epitafio final de chica y chico es seguida por un alucinado hermano que desde un avión que nunca aterriza en ninguna parte, va narrando la historia ideal, la historia real del mundo y, en verdad, del amor.



Andaba en busca de una película extraña. No necesariamente indigerible o demasiado absurda. Pero sí lo suficientemente aplomada para provocarme desconcierto. Encontré It's all about love.

En verdad, no le había dado mucha importancia al título (incluso pensé que era de esos típicos productos hollywoodenses), además la distribución había hecho absolutamente nada por difundirlo. En el Perú debe ser el único caso de una película que se filma el 2003, pero se ha estrenado recién esta semana en el Perú. Pero cambié inmedaitamente de idea cuando supe quién estaba detrás de todo.

Pero el asunto va mucho más allá. Dirigido por Thomas Vinterberg, el cerebral realizador de La Celebración, genio fundador del movimiento Dogma 95, tiene un reparto muy interesante en el cual, obviamente, destacan las figuras de los protagonistas, Joaquin Phoenix y Claire Danes, además Sean Penn en apariciones concretas pero importantes. Es además una película que posiblemente habría tenido otra percepción de la urgencia si hubiera sido estrenada en su momento. Sin embargo, no deja de tener actualidad, no deja de ser cautivadora y tampoco deja de ser perversa, caprichosa, extravagante, ingenua, absurda y totalmente personal. Y es un contrasentido estético de lo que habíamos estado acostumbrados de Vinterberg, un ruptura con los fundamentos de Dogma.

La historia refiere el reencuentro de dos antiguos amantes que estuvieron casados y están finalmente separados. La ocasión servirá para que ambos finiquiten su relación de un modo legal y muy claro. Pero algo más los retiene, es la circunstancia muy real de que el peligro y la soledad los acerca. Es esa sociedad en movimiento, donde nadie pertenece a ningún lugar, donde todos viven dentro de sí mismos, lo que aturde y desconcierta sus vidas. Y esa realidad, implica además que haya algo más rela y sincero que sea parte de la existencia. El reencuentro de sus cuerpos es en verdad el reencuentro de sus propios espíritus. Es la búsqueda final del hogar, de la piel, en el sentido más profundo, parafraseando a Valery. Ni la violencia, ni la indiferencia, ni los terribles fenòmenos climáticos que empiezan a perfilar el posible y caótico final de nuestra civilización a manos del enfriamiento global podrán destruir algo que ya está destinado a pervivir.

Un mundo fuera de control le hace la guerra a dos personas que se miran y se reconocen otra vez. Nada indica que saldrán libres e indemnes, pero que su lucha por mantenerse juntos será memorable, letárgica, confesional. Nada que ver con las típicas películas sobre el amor tan cursis, inmateriales, estereotipadas. Esta es una historia dura, destinada al fracaso, imposible. Pero se te mete en la piel, aún con todos sus giros y defectos.

Sigo pensando que es de lo más interesante que se está presentando en la cartelera comercial. Narrada con gran ìmpetu. Escrita con coraje. Dirigida con cariño. Pero también es una lección para quienes la miran y/o la siguen.

Nadie puede escapar a su destino. Pero está en cada uno darle la pelea, hacerle endiabladamente jodido y difícil el desenlace que se te ha asignado.

Al final, todo depende de cuàn grande o chico tengas el corazón. De cúan fuerte o débil sea tu forma de amar. Y que todo lo realmente importante que hacemos en nuestras vidas - si es que lo hacemos - depende siempre, directa o indirectamente, luminosa o mortecinamente, del indomable y desafiante amor.