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23 noviembre 2008

Crear-te


Alberto Fuguet me escribe desde Buenos Aires, donde participa en la feria del libro. Afinamos detalles sobre lo que debería ser la historia de “Sudor”, un largometraje/documental hecho con producción nacional e internacional, que tendrá a Iquitos como punto central de la trama. En verdad, Iquitos es el verdadero protagonista. Mirada con contemplación y cariño, cero estereotipos (“no putas ni travestis ni narcos”), desde la realidad de una ciudad que busca un porvenir y preserva un presente, el realizador/narrador chileno más importante de su generación (referente latinoamericano de toda una generación literaria), ha centrado sus nuevos esfuerzos en crear a partir de una ciudad que no conoce personalmente, pero parece estimar demasiado. La urbe que todos conocemos, los ríos en que varios hemos navegado y un servicio constante que no siempre ha sido muy bien ponderado, como el turismo de lujo, sirven como motivo para que un chico y una chica se reencuentren con su pasado y logren salvarse. Fuguet anda ilusionado por subirse a un barco llamado “El Delfín”, ya legendario por su nombre, como por los extraordinarios servicios que presta. Incluso alucina sus instalaciones como parte de la acción principal. Incluso alucina subiéndose a su extraordinaria anatomía, que corona la cabeza de un bufeo, a fin de culminar el guión del filme, en su primera visita a finales del próximo enero.

Fuguet, entusiasmado, me cuenta cómo podría ser la presencia de Iquitos al servicio de esta producción: “Un lugar para anclar.... la idea al final es que (el personaje) se quedará ahí sonriendo. ¿Si 30 años después sigue ahí? capaz que sí, ¿por qué no?”.

IQT como escenario de redención, como lugar de hermandad cósmica.

Suena bien.

¿Por qué no?

*****


Dorian Fernández camina por los pasillos de su agencia de publicidad. Son las tres de la mañana. Ha llovido torrencialmente. Alguien ha comprado un panetón y una leche chocolatada. Alrededor, cinco, seis personas nos encontramos enchufadas a nuestras máquinas, editando y escribiendo. Hay reunión de revisión del guión de “Desaparecer”, el próximo largometraje que grabará la productora local Audiovisual Films en el primer trimestre del 2009. Las críticas y comentarios son feroces. Es una verdadera guerra civil, en la cual se disparan escenas de películas, actuaciones memorables, cortes de edición de grandes productoras. La adrenalina está a full.

Nos han llegado los siempre acertados comentarios de Mariana, de Fuguet, de algunos cronistas y escritores importantes de la escena nacional, que se han comprado el rol de asesores (pero sobre todo el de amigos). El equipo de producción y el casting artístico, que se ha ido negociando a través de tanteos y algarabías, ha ido estableciéndose fuertemente. El primer equipo de pre-producción ya ha sido conformado. Un focus group domina la escena: Chichí, Irina, Juan, Sofía, Kenny, Jeff, Scavino, el Gordito Ángel pelean entre sí y apuntan ideas sobre la historia. Yo defiendo mis posiciones, cedo en otras. El futuro director ha salido a caminar a través de sus pasillos azulados, iluminados por un verde mortecino. Se acaba el panetón y la leche. De pronto el director viene, con el rostro sonriente. Nosotros lo miramos, le cuestionamos. Busca unos discos en su archivo personal, encuentra un DVD, lo pone en el reproductor, lo cuadra y nos pide que miremos al monitor. Es una grabación de 8 años atrás, por lo menos. Una canción interpretada con guitarra, que podría llamarse “Indeleble”. Es una canción extraña, compleja, diferente, hasta hipnótica, creada por Fernández en un momento clave de su vida. En ese instante hay una conexión, un lazo común.

“Esa debería ser la canción central de la peli”, decimos, casi al unísono. El tiempo muerto se ha acabado. Nuevamente hay una causa común en la que trabajar. Dorian se sienta, coge una guitarra y empieza a cantar “Indeleble”. El equipo vuelve a darle duro y a seguir creando.

“Desaparecer se hace sí o sí” es la consigna.

Claro, así se hará.

*****



El Auditorio del colegio San Agustín rezuma ardor. Un aire caliente, espeso, corta cualquier atisbo artificial de frío que nos trae la tecnología anti-calor-tropical. Más de quinientas personas, casi todos menores de edad, casi todas teenagers, casi todas poseedoras de una energía y vitalidad que descomputa. Los chibolos gritan, las chiquillas miran/miden/coquetean. Los adultos-contemporáneos, que somos minoritaria minoría, nos concentramos en mirar hacia delante, porque allí está la verdadera acción: más de doce elencos de teatro escolar de todo el Perú se han dado cita en Iquitos para participar en el XV Festival de Teatro Escolar Túpac Amaru (FESTTA).

Obviamente, los organizadores andan muy atareados. Desde el día inicial, en que un colorido pasacalles pintó de diversidad y alegría las calles dominicales. El coordinador general, Rubén Manrique, actor y docente, corre de un lado a otro, contagiando con su entusiasmo, y con su lucha quijotesca por crear una institucionalidad teatral, no solo en su colegio, sino también en la ciudad. Junto a él, todo un equipo de profesores (Estílita, Quevedo, Yogui y muchos más que no recuerdo ahorita debido a mi memoria de pollo), que aceitan la maquinaria de un evento masivo, exitoso, bien organizado, de calidad, en el cual no puede faltar nunca la visión y la decisión del hermano Víctor Lozano (quien ha creado muchas de las más revolucionarias medidas internas en el SA y merece no solo apoyo, sino respeto y admiración, entre ellos apostar a fondo por el teatro como curso permanente e importante en la currícula).

Me convenzo que el arte debe ser inculcado desde los inicios de la formación humana y estos chicos, que pueden llegar de sitios como Ayacucho, Jauja, Piura o Villa María del Triunfo (y se miden con nuestros representantes locales Mariscal Andrés Avelino Cáceres y Nuestra Señora de la Salud), se pasean como mantonas por tierra mojada y selvática y muestran que la cosa no está tan jodida, después de todo, y que la cultura, el arte y la creación siempre pueden ser instancias que escapen del filtro de las burocracias anquilosadas y por sí mismas contribuyan a una nueva mirada de la vida y la realidad de una ciudad que, a pesar de todo, también progresa, también piensa y, sobre todo, también labora en lo que cree.

El FESTTA es una muestra de que la creación y la acción van de la mano y no pueden desligarse.

Unos jóvenes nos dictan el camino y la senda de nuestro progreso y desarrollo.

“Crear arte” es la consigna. Desde y por los amazónicos (para y con sus amigos cósmicos del mundo alrededor).

Crear-te.

03 octubre 2008

SUDOR EN LA TERCERA DE CHILE


El importante diario La Tercera de Chile publica detalles de "Sudor", la película que planteamos producir con Audiovisual Films en Iquitos a partir de finales del 2008, bajo la dirección de Alberto Fuguet. La nota es el del periodista Roberto Careaga y, gracias a su gentileza, podemos reproducir el texto completo:

"Alberto Fuguet prepara nueva película en el Amazonas de Perú"

A la espera de conseguir recursos para filmar Perdido, el autor se embarca en un nuevo proyecto: Sudor. La cinta cuenta la historia de un chileno que huye y termina en Iquitos. Actualmente escribe el guión, mientras en Perú se levanta el financiamiento, cercano a los 250 mil dólares. Además, Fuguet lanza una antología del colombiano Andrés Caicedo.

Fue una invitación ingenua. En julio pasado, en medio de la Feria del Libro de Lima, a Alberto Fuguet se le acercó Paco Bardales, periodista y productor cultural obsesionado con que Iquitos, su ciudad natal, enclavada en la amazonía peruana, salte a la fama. Después de conocerlo, invitó al autor de Mala onda justamente a Iquitos. El escritor prefirió pasar, diciendo que cuando fuera a la ciudad en que Mario Vargas Llosa situó su novela Pantaleón y las visitadoras, lo haría con una cámara. Sin que ninguno lo supiera, empezaba a tomar forma Sudor, la próxima película de Fuguet.

El proyecto está en el comienzo del proceso. Actualmente el director de Se arrienda escribe el guión junto a Diego Salazar, editor de ficción de la revista peruana Etiqueta Negra. Bardales gestiona recursos en el Amazonas: "Los grandes promotores serán el gobierno regional de Loreto -donde se encuentra Iquitos- y productoras locales amazónicas", asegura Bardales a La Tercera. En cualquier caso, será una cinta de bajo presupuesto, que no superará los 250 mil dólares.

Bardales entrega más detalles: "Se basa en una historia íntegramente manejada por Alberto, y será rodada en Iquitos, posproducida en Chile y distribuida a nivel Latinoamérica". Y añade las fechas en el plan: en enero próximo, Fuguet viajará hasta la ciudad a escoger las locaciones. A mediados del 2009 empieza el rodaje. Y en 2010, el estreno.

Dos actores podrían encabezar el elenco: el chileno Pablo Cerda, a quien Fuguet contemplaba para la suspendida cinta Perdido, y la peruana Vanessa Saba, quien presentó en Santiago la obra teatral donde actúa Vargas Llosa, La verdad de las mentiras.

Huyendo al Amazonas

Mientras echa a andar Sudor, Fuguet espera la última oportunidad para Perdido, la película basada libremente en El empampado Riquelme, libro de Francisco Mouat. Postuló nuevamente al Fondo de Fomento Audiovisual, al cual se ha presentado dos veces sin suerte. Si la tercera no funciona, "será muy difícil filmarla", dice. En el caso de que no resulte, Sudor podría funcionar como un sucedáneo temático: Perdido relata la investigación sobre un hombre que se perdió hace 50 años, mientras que el nuevo proyecto relata la historia de un chileno que llega a Iquitos huyendo. Por ahora, el escritor no quiere hablar demasiado sobre Sudor, pero ya ha dado algunas pistas. "La película no desea ser hollywoodense ni usar miles de grúas ni pedirles a los bomberos de Iquitos que hagan llover. Sudor será una cinta íntima, pequeña, barata, sobre un extranjero que se encuentra perdido en un sitio ajeno", escribió en su blog.

En una entrevista a la revista peruana Caretas, adelantó la trama la semana pasada: "Está centrada en torno a Alejo, un chileno que está huyendo y termina en Iquitos. No quiero contar más, pero no es histórica o de género. Es una suerte de documental de un tipo atrapado en un mundo que no es el suyo. Quiero que el chileno sea el que sude. Y que el resto sean actores peruanos".

Caicedo, el cinéfilo suicida

Mi cuerpo es una celda se titula el último proyecto literario de Alberto Fuguet. El libro, que se lanzará el 9 de noviembre en la Feria del Libro de Santiago, no fue escrito por él. Fuguet asumió el papel de "director y montajista" para armar una autobiografía de Andrés Caicedo, un escritor colombiano de culto, que se suicidó a los 25 años: fue el 4 de marzo de 1977, el mismo día que salió de imprenta su novela Qué viva la música, la que lo catapultaría al nivel de una estrella de rock.

Narrador y obsesivo cinéfilo, Caicedo dejó una enorme cantidad de material inédito: cartas -de las que siempre guardaba copia-, diarios de vida y anotaciones al margen.
Fuguet se acercó a la familia del colombiano y les propuso "internacionalizarlo". Aceptaron y le pasaron los textos privados de Caicedo, sobre los cuales Fuguet trabajó y editó lo que ha llamado una "autobiografía".

Publicado por editorial Norma, Mi cuerpo es una celda también será lanzado en Colombia, México, Argentina y en noviembre estará también disponible en Perú, Ecuador y Venezuela.

Medio: LA TERCERA
Autor: Roberto Careaga C.

19 septiembre 2008

FUGUET Y EL NUEVO CINE CHARAPA


La revista Caretas publica en exclusiva una entrevista de Maribel de Paz con el escritor y realizador chileno Alberto Fuguet, a raíz del próximo proyecto cinematográfico Sudor, a ser rodado en Iquitos a partir de finales del año 2009. El proyecto se une a la película documental Amazónico Soy (dirigida por "Chema" Salcedo y producida por Jaime Vásquez) y el largometraje Zonazero, que será dirigido por Dorian Fernández (el cual ya ha empezado a pre-producirse en nuestra ciudad), como parte de una movida que pretende tener a IQT como foco cinematográfico y audiovisual.

He aquí la entrevista completa a Fuguet en Caretas
:


Observar. Darse permiso. Conectar. Mandamientos que el chileno Alberto Fuguet lleva a la cancha en cada proyecto. Escritor, periodista y desde hace tres años director de cine con el film Se Arrienda, Fuguet se encuentra ahora “concentrado” cual futbolista dócil en una casa de campo en un pueblito de Valparaíso. Allí, da los toques finales para un libro de no ficción que gira en torno a la historia de un pariente perdido. Perdido, también, es el título de la que debía ser su segunda película y que ahora ha quedado en stand by por falta de presupuesto. Mientras tanto, enchufado a su ipod y rodeado de pasto, árboles y la nada, empieza a darle forma a otro proyecto que se muestra más cercano, Sudor: una historia ambientada en Iquitos que planea filmar para el 2009 y para la que ya sueña con Vanessa Saba. Sudando, claro. Aquí, entre el correo y el chat, adelanta detalles en exclusiva para CARETAS.

- ¿Por qué embarcarte en otro largometraje cuando aún no concretas Perdido?
¿Por qué no? Ya me embarqué en un corto, 2 horas, de 25 minutos, que casi está listo. Y ando en otro. Un escritor siempre está escribiendo. A veces uno se mete en un cuento mientras está en otro proyecto. Además, depende de muchos factores externos. Desde estar de moda y ser “el chico de Rotterdam” a que tu productor quiebre. Perdido partió como una cinta “tradicional”, con ideas tan atroces (no mías) como co-producciones con España. Todo se vino abajo a meses de rodar. Igual creo que Perdido se puede hacer en la moral DIY (Do It Yourself), es decir, muy a la barata, al Nuevo Canon, con cero juguetes de los cuales ha abusado el cine latinoamericano, que debería ser mucho más tipo los hermanos Dardenne, mucho menos elaborado. Pero para responderte: por querer filmar. Una cosa no anula la otra. Quizás Perdido sea mi cuarta película. Quizás nunca se filme. La vida de los directores está llena de historias así.


–¿Cómo surgió Sudor, esa promesa de visitar Iquitos “pero con cámara”?
Surgió como broma. Paco Bardales, el productor y uno de los motores de la movida cultural de Iquitos, me sugirió que, post Feria del Libro de Lima, aprovechara y me fuera para allá. Entonces, un poco como de buenas maneras, le dije: “me gustaría ir no al pasar, sino con una cámara”. Pero nunca pensé en rodar. Es que ahora siempre ando con una cámara pequeña. Es como un moleskine digital. Si lo estamos haciendo público es porque, por no ser una cinta comercial, es bueno que se sepa. Iré a comienzos del 2009 a filmar imágenes. Muchas veces las mejores obras parten por casualidad. Ojalá este sea el caso.

–¿Qué puedes adelantar sobre la trama? ¿Tienes ya algunos actores en mente?
Está centrada en torno a Alejo, un chileno que está huyendo y termina en Iquitos. No quiero contar más, pero no es histórica o de género. Es una suerte de documental de un tipo atrapado en un mundo que no es el suyo. Quiero que (el chileno) Pablo Cerda sea el que sude. Y el resto que sean actores peruanos. Estoy un poco obsesionado con Vanessa Saba. La vi en la obra de Vargas Llosa en Santiago y estoy escribiendo pensando en ella. Capaz ni quiera, pero siempre sirve escribir con una cara en la mente. El guión lo estoy haciendo con un peruano, Diego Salazar, que vive en Madrid y es amigo mío.

–¿Con qué referentes sobre Iquitos te acercas a este proyecto, más allá de Pantaleón y las Visitadoras?
Bueno, IQT de Bardales, Fitzcarraldo, la obra pictórica de Bendayán, la novela El Lugar Donde Estuvo el Paraíso de Carlos Franz y la versión fílmica. Un amigo me dijo que era el Bangkok de la selva. Y mirando por internet eso fue lo que me interesó: tiene algo de Indochina. El desafío es no ser turístico y, dos, no filmar lo que todos esperan. El mundo de las discos o la extrema pobreza no es lo que me atrae. Me atrae la idea de una ciudad-isla, a la que es difícil llegar y más difícil escapar.

–¿Cómo te imaginas la banda sonora perfecta para Iquitos?
Cero música, quizás. El ruido de la noche, los bichos; el ruido del río; el tráfico y el comercio. Nada de sinfonías ni chicha o cumbia. Silencios, transpiración, observación. Ya se ha hablado mucho. Es complicado escribir sin palabras, pero el cine puede darse ese lujo.

-
Se habla del Tequila Gang, Del Toro, Cuarón, González Iñárritu. ¿Si se tuviera que hablar de un Pisco Gang, quiénes lo integrarían?
Gang viene de gangster. Creo. Creo que hay gente que tiene sensibilidades parecidas en todas partes. Y creo que hay muchos lazos entre Perú y Chile. Supongo que el Pisco Gang son los de
Cinencuentro. El cine ahora está en la red. Dicho eso, mi idea es irme con tres o cuatro personas a Iquitos y tener un equipo chiquísimo allá de talento peruano. La idea de hacer una invasión ya pasó. No hay dinero ni ganas ni energía.

–En Apuntes Autistas dices que uno subraya libros “desde su propia herida, desde el lugar donde, en ese momento, está parado”. Lo mismo se podría decir de filmar. ¿Cuál es ese lugar en el que ahora estás parado?
Estoy muy, muy cinéfilo, embobado con la nueva tecnología y, no sé, sin ansiedad. No sé dónde estoy parado, pero al menos sé que no estoy ni caído ni tan perdido tampoco. (Maribel de Paz)




Links:
La República y Correo rebotan hoy apasionadamente la noticia, específicamente la ilusión de Vanessa Saba por trabajar con Fuguet.
LinK: Cinencuentro ha publicado una nota sobre el tema, y anteriormente entrevistas con Fuguet, tanto sobre su obra cinematográfica y sobre el intento de filmar en Iquitos

17 septiembre 2008

SUDOR--Los caminos que llevan a Iquitos

Por: Alberto Fuguet



PD: El gran escritor/realizador chileno Alberto Fuguet escribe sobre proyecto cinematográfico "Sudor", el cual, si todo va bien, sería filmado a finales del 2009 en Iquitos, y en la cual, aparentemente, estarán como un puntal las productoras locales Tierra Nueva y Audiovisual Films.

*****

sudor...
sudar, transpirar...
secretar...
estar mojado, empampado, abochornado...
no poder dormir de noche...
no poder caminar de día por lo espeso del aire


Nunca he ido a Iquitos pero ya ha ingresado a mi imaginario por, supongo, Pantaleón y las visitadoras. Luego, con el tiempo, me enteré de algunas cosas: que era una suerte de ciudad fronteriza y mitad McOndo en medio de la selva, donde todo es tan espeso e inabarcable que las fronteras reales se disipan porque no son los guardias o las rejas los que te separan
sino la naturaleza.

Por lo que sé, a Iquitos se llega en avión o por barco. Por tierra es prácticamente imposible. No es fácil llegar ni tampoco, deduzco, escapar.

No soy de la idea de anunciar proyectos que están en pañales. Trato de no hacerlo, espero hasta el último momento o cuando tengo cierta certeza. Seguro que lo he hecho pero no tanto. Evito el síndrome "inventar algo para la prensa" y menos anunciar que ya "tengo a Antonio Banderas y Leonor Varela interesados". Pero bueno... a veces, sobre todo en cine, hay que hacer el proyecto
público para que el proyecto sea más que sólo eso: un proyecto.


Ultimamente estoy interesado en filmar sin anunciar (hasta en filmar sin estrenar...)
y en filmar sin dinero y sólo con el apoyo y la energía de los amigos, pero estamos en un mundo real y por cerca que cierto cine puede estar a la literatura, hay ciertas películas que necesitan algo de dinero.

Estuve 2 o más años involucrado en un proyecto muy querido y cercano llamado PERDIDO que, por ahora, se perdió o está en puntos suspensivos. A veces no puedo ni hablar de él sin sentirme afectado y mal... pero nada: ahora viene otro proyecto que, tal como PERDIDO, ocurre lejos (lejos de Santiago) y que, por eso mismo, necesita más que energía y una cámara de fotos....

Paco Bardales, un aliado nuevo peruano, suerte de promotor incansable de Iquitos, escritor y periodista, gestor cultural, guionista, bloger en serie y colaborador esencial de Cinencuentro, es además de todo esto, cinéfilo y nos gustan las misma películas.

Este post lo escribo porque Paco me lo sugirió y lo hago feliz. Además, hoy -creo- sale una entrevista que le di a CARETAS de Lima hablando de Sudor. ¿Un poquito mucho? quizás... La razón: a lo mejor estas líneas o esa entrevista y unas más nos puedan a ayudar a filmar de aqui a un año, o menos, SUDOR, una cinta íntima, pequeña, barata, sobre un extranjero que se encuentra perdido en un sitio ajeno.

La película no desea hollywoodense ni usar miles de gruas ni pedirles a los bomberos de Iquitos que hagan llover cuando, por lo que entiendo, siempre llueve de forma natural en IQT.

No voy a contar la peli entre otras cosas porque la estamos escribiendo pero si admito que sí, la idea está, el guión está en gestión, las ganas existen y la agenda dice "Iquitos-enero: locacionar y exhibir cortos". Paco dice q podriamos filmar hacia oct del 09. Veamos.

La historia es acerca de un tipo chileno llamado Alejo y... transcurre en Iquitos y en el rio y....

La historia es mia, y de Paco, que es el productor de la cinta, y de mi amigo Diego Salazar, limeño afincado (y dueño) de Lima y, entre miles de cosas, el editor de ficción de Etiqueta Negra y no pocas veces editor aliado mío.

El guión será escrito por Diego y por mí.

No sé mucho más que decir puesto que, uno, es un proyecto, una idea, un deseo y, dos, los guiones se escriben y después se guardan en secreto....

Eso
entre muchos proyectos, tengo una carpeta llamada Sudor
tengo una libreta dedicada a Sudor
skypeo junto a Salazar acerca de Sudor
junto fotos y referencias acerca de Sudor

estamos sudando... aunque haga frio
sudar para que, ojalá, algún día se haga Sudor, y lo que partió como un mal entendido, una invitación para ir a Iquitos y donde yo dije "más adelante pero con una cámara", se transforme en realidad.

El plan es hacer un nuevo tipo de co-producción o, mejor, una alianza, irnos unos pocos a Peru y trabajar con el talento de alla y usar Iquitos no como un set sino como un personaje clave.

ojala sea haga. A lo mejor. Capaz que sí, capaz que no, pero sino, al menos lograré conocer -pronto- Iquitos y, sobre todo, tratar.

11 septiembre 2008

¿Turista o extranjero?



Siempre he odiado la llamada mirada del turista. Es quizás una de las más peligrosas a la hora de mirar a través de una cámara y muchos grandes cineastas han tropezado mal a la hora de cambiar de ambiente.

Pero no todos.

A veces es la mirada del foráneo, del otro, la única capaz de ver los que otros no ven, a veces es esa cosa liminal, fronteriza, del otro, mirando, a solas, ajeno, que logra captar algo.

Esto se ha dado muchísimas veces en literatura (cosa de ver cómo algunos extranjeros han capturado México) aunque en cine sucede menos. Wenders, en un principio, hizo maravillas con USA (Paris, Texas) y con Portugal pero después.... Dios nos libre. Es más: lo peor que ha hecho ha sido en Estados Unidos.

Hace poco vi una de las peores cintas del año: My Blueberry Nights, de Wong Kar-Wai, filmada totalmente en USA y con un elenco tan hollywoodense que Hollywood no se atrevería. ¿Es el mismo director que reinventó Argentina en Happy Together?

Fue tal el shock que me hizo dudar de toda su carrera. Pensé: y si entendiera cantonés, sus películas asiáticas me parecerían tan seductoras (soy un gran fan de Chungking Express).

A lo que voy: filmar es complicado y escribir guiones más. Y la mirada del turista es capaz de colarse. Pero no por eso no se puede y claramente es un desafío fascinante. Por las decenas de caídos están aquellos que son la gran excepción. Woody Allen, sin ir más lejos, con Match Point, aunque algunos amigos insisten que tiene algo de turista, lo que puede ser, aunque en ese filme, quizás se justifique.

Ejemplos de bochornos hay probablmente miles. La historia de Hollywood es de tipos que han inmigrado para hacer cosas buenas (desde Hitchcock a Renoir hasta Del Toro y Ang Lee) hasta aquellos que tuvieron su oportunidad y se la farrearon o lo hicieron mal (Puenzo y Salles, por ejemplo).

Un autor que cada día me gusta más y admiro es Louis Malle y, sin bien es cierto, que sus cintas francesas son quizás superiores (sobre todo las personales, es decir de Le Feu Follet en adelante), los filmes que hizo en USA no son meros productos por encargo: desde Pretty Baby a Atlantic City, a fracasos malditos pero interesantes como Alamo Bay, a sus experimentos/obras maestras centradas en el diálogo como My Dinner with André y Vanya on 42 Street, sin contar sus impresionantes documentales acerca de la América profunda (los hoy Red States), el caso de Malle es -sin duda- el de un tipo que necesitaba salir para mirar, explorar, aprender y, cuando regresaba a su Francia natal, era capaz de destilar su mundo interior en joyas como Au revoir, les enfants.

Antonioni hizo Zabriskie Point, un bochorno en USA; Blow Up, una muy buena aunque algo envejecida película en Inglaterra y una cinta sencillamente notable como El pasajero en Africa y en España.

David Lean dejó de ser inglés e hizo cintas queridas pero, a la larga, turísticas. Es cierto que algunas funcionan y son visualmente impresionantes pero Alec Guiness de árabe o hindu es, desde hoy, algo parecido a un insulto racial y si hay un director que ha envejecido es Lean justamente por querer turistear tanto: Arabia, Rusia, Irlanda, Tailandia (¿ahi está el rio Kwai?), etcétera.

El mundo ahora está dando un nuevo tipo de Lean que es el autor cosmopolita que no tiene casa o cuya casa es el mundo: uno de ellos puede ser Assayas. Intensamente francés en una Francia llena de extranjeros o muy global y cómodo en cintas magníficas como Clean o extraviadas como Boarding Gate.

Ejemplos hay miles y da para una conversación: quién mejora fuera, quién tropieza con la cámara Kodak. Es más: no es necesario viajar para ser turista. Valparaíso es el mejor ejemplo de cómo una ciudad objetivamente bella y "extraña" puede dar para obras del tamaño de Valparaíso, mi amor a objetos kitsch para señoras como La luna en el espejo de Caiozzi (que, al parecer, es un turista: ver la obesa y adiposa Cachimba y el balneario de Cartagena).

En el caso de las cintas latinoamericanas, el tema se complica más con el asqueroso tema de la co-producción. Malas cintas dirigidas por españoles en estos territorios o, peor, cintas que parecen filmadas por extranjeros por la cantidad de extranjeros que hay para satisfacer a los productores allá en Madrid o Barcelona, solo arruinan o subrayan esa mirada externa. Mejor ni comentar lo correctamente latera, lo pulcramente falsa que es una cinta como El lugar donde estuvo el paraíso, cinta de Gerardo Herrero (uno de los productores de Tinta roja), donde todo los cliches de las fucking cintas Ibermedia dan fruto, pero no son capaces de articular una película que pudo ser pura atmósfera y termina por ser un telefilme ni siquiera odiable, solo olvidable.

Una pena, porque Iquitos da para mas. Para mucho más...

Eso creo. Claro que sí.

La mirada del turista no es sólo estética, es moral. Es cómo filmar en un territorio ajeno una cinta que no le sea ajena al director y, más importante aún, al espectador.

Preguntas, preguntas que me hago mientras pienso en SUDOR, un posible proyecto ambientado en un sitio al que nunca he estado: IQUITOS.

¿Podré ir como un turista y no filmar como uno?

Eso...
x ahora

07 agosto 2008

FUGUET E IQUITOS

Tomado de Cinencuentro:



Ver más
aquí

05 agosto 2008

ALBERTO FUGUET: ME ENCANTARÍA FILMAR EN IQUITOS

Publicado en diario Pro & Contra de Iquitos:

Alberto Fuguet es uno de los escritores chilenos más populares y reconocidos de su generación. Desde 1990, cuando irrumpió en la escena literaria con Sobredosis, un libro de relatos tan polémico como desenfadado, Fuguet ha destacado constantemente como líder de la corriente McOndo, vinculada con los referentes pop y con una mirada globalizada de los problemas cotidianos, los cuales rápidamente lo convirtieron en un autor con un sesgo personal muy marcado y, por ende, reconocible. Repletos de citas de canciones, menciones a películas, a caballo entre Sudamérica y los Estados Unidos, algunos de sus libros más importantes son Mala Onda, Tinta Roja, Por favor, rebobinar, Las películas de mi vida y Cortos. Por ello, precisamente, la prestigiosa revista norteamericana Time lo consideró uno de los latinoamericanos más representativos del continente.



Sin embargo, la carrera de Fuguet no solo incluye la literatura. Durante mucho tiempo fue un crítico cinematográfico muy apasionado y desaforado. Una de sus reconocidas columnas se llamó Cinépata, y en ella fue muy importante reconocer el estilo narrativo tan frontal, ágil y muy vinculado a su tiempo. Actualmente mantiene la columna Fuera de Foco, en el suplemento Wikén del diario El Mercurio de Santiago. La carrera crítica de Fuguet le fue cimentando el camino para la realización. Además de encargarse del guión adaptado de la versión fílmica de Tinta Roja (dirigida por Francisco Lombardi), fundó la productora Cinépata. En el año 2005, escribe y dirige el mediometraje en blanco y negro Las Hormigas Asesinas, inmediatamente, se aboca en el trabajo de producción y dirección de su largometraje Se arrienda, con buena aceptación de público y crítica. Paralelamente, dirigió algunos trabajos como los cortometrajes 2 horas y la producción de la película Malta con Huevo.

A mediados de junio, tomé contacto por primera vez con Alberto Fuguet, el famoso escritor chileno. Pude haberlo hecho antes, pero, obviamente, desistí. Una de las cosas que más lata que daba era abordar al autor de una de las obras que he seguido con regularidad y mucho fervor. A pesar de tener el contacto dos años y medio atrás, recién decidí escribirle un pequeño mail. Entre las cosas que le decía, todas muy elogiosas (soy admirador de su obra) y marketeras (soy, entre otras cosas, organizador de eventos) lo invitaba a dictar una charla en Iquitos sobre su obra, que coincidiera con el tiempo que estuviera en el Perú para participar en la 13° Feria del Libro de Lima.

Dos días después, me llegó la respuesta. Muy amable y cortés, me indicó (dentro de lo predecible) que no podía, dado que quería estar en su país (salía de una residencia prolongada en California), que más adelante se podría ver si organizábamos algo conjunto. Iquitos le interesaba por su aureola de ciudad medio aislada (a la cual solo se puede llegar fácilmente por avión) y por su variopinta cosmovisión. Resignado, pero también alerta, le respondí que sería muy bacán tenerlo pronto allá. Tímidamente, le indiqué que estaba abocado en el trabajo editorial y en la producción audiovisual con un grupo de gente entusiasta y muy colaboradora. La respuesta, cuatro días después, fue: “bien, sería muy bueno ir para allá, y a lo mejor hasta pueda llevar una cámara, para hacer un registro”.

Obviamente, era una cámara de fotos.

O quizás no era tan obvio.

Mi réplica fue: “sería increíble que pudieras traer una cámara y hacer algo audiovisual”. Dicen que los malentendidos no suceden, solo las coincidencias cósmicas. Esa fue una de ellas. Y lo que terminó siendo una idea tirada al aire encontró virulenta y rápida consistencia.Fuguet me respondió, siempre por mail: ¿Por qué no?. El me dice que su primera idea fue de sorpresa, porque en sus caminos jamás había estado la idea de trabajar algo en Iquitos. De filmar algo allí. Pero la idea era atrayente para él. Y para mí empezaba a convertirse en una suerte de delirio. Involuntariamente, me estaba convirtiendo en promotor y procurador de un corto, que luego mutó en mediometraje y finalmente en proyecto de película.



Cuando llegó a Lima, lo primero que hizo Fuguet fue desayunar conmigo, donde conversamos más detalladamente la idea. Lo que me gustó fue que me dijo: ¿tú no me estás engañando? ¿es posible hacer una película en Iquitos? Claro que en ese momento pasaron por mi cabeza mil cosas y claro, alguna de ellas, conociendo lo extraordinariamente difícil que es rodar y conseguir financiamentos en el Perú para películas, fueron decir: “no, mejor lo dejamos ahí, ya de por sí ha sido bacán conocerte”. Y solo eso ya habría valido la pena para ambos. Pero le dije “sí”. Sé que, aunque bien complicado, es posible hacerlo.

El proyecto tiene el nombre tentativo de “Sudor” y la idea básica es realizar un largometraje sobre un chileno perdido en Iquitos. Un Iquitos alternativo, serie B, pero también un cotidiano, donde los chicos van al colegio y las calles son las mismas todos los días. Una cosa honesta y de calidad. Escrita y dirigida por Fuguet. Filmada en formato digital. Con un puñado de gente chilena. La producción y logística mayoritariamente peruana (iquiteña y demás), filmada con afán eminentemente urbano, luz natural, cero maquillaje. Austera, pero no pobre. Con financiamiento nacional y algún financiamiento de otros lados (estamos en eso). Plazo tentativo para rodarlo: a partir de octubre 2009. Editado y post-producido en Chile. Co producción peruano-chilena.

Hemos congeniado con Fuguet a partir de la idea de Iquitos. Su plan en Lima fue buscar obsesivamente todo lo que la selva peruana pudiera haber en literatura y cine. Y al final la idea ha pegado constantemente. El escritor está encantado con la posibilidad. Y a veces piensa mucho en la futura historia. Yo, hace algunos días no duermo pensando en el tamaño monumental del proyecto en que me he metido, casi por accidente, naturalmente, sin artificios.

En verdad, sudo.

Sudo en invierno.

Pero es un sudor creativo, hermano, cósmico.

Veremos qué pasa.

Link: La primera de tres partes de una larga entrevista que hicimos con Alberto Fuguet en Lima ha sido publicado en
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