08 noviembre 2007

BARRAS BRAVAS EN CHIMBOTE

La noticia que opacó la victoria de Alianza Lima sobre Universitario de Deportes por 3 a 1, en una nueva versión del famoso clásico del fútbol peruano, fue el enfrentamiento entre las barras bravas de ambos equipos en un terreno, aparentemente neutral, Chimbote, decisión absolutamente negligente debido a las precarias condiciones de seguridad ciudadana que presenta aquél puerto ancashino. El resultado, más allá de la muerte de un hincha aliancista recalcitrante, Joel Gasteló, son las primeras planas sensacionalistas.

Aquí la noticia, vía Enlace Nacional:


CLÁSICO DEJÓ UN MUERTO - CHIMBOTE
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Para ver más sobre la guerra de barras bravas en Chimbote, ver la edición de El Bocón.

Y si quieren ver más sobre los enfrentamientos entre barras bravas peruana, visita El Útero de Marita.

07 noviembre 2007

CARRETERAS

Algunas veces, me gustaría vivir en un trailer y poder conducir por todas las carreteras posibles y probables. Tener mi vida a cuestas, con sus implementos básicos: una tele sin corriente eléctrica, un reproductor de música, un colchón salvador, todos los libros posibles y probables desparramados sobre algún viejo sillón. Ah, también vales de descuento en gasolineras y una despensa llena de galletas de soda más latas de atún en conserva.



Recuerdo tantas carreteras y me gustaría recorrer tantas otras. Como aquella que alguna vez me conectaba con Nueva York y Toronto (velocidades límites, peajes, música melancólica de Willie Nelson y las Indigo Girls). Aquellas rutas que llevan de Madrid a Lisboa en un santiamén, aquella fabulosa visión de la nieve que te emociona y te duele en las manos cuando las sacas por la ventanilla de una Cherokee, en un viaje de Berlín a Frankfurt. Seguramente, viajar de Buenos Aires al punto mismo del Iguazú, donde la Argentina se une con Paraguay el Brasil, bien vale la pena, a pesar de los dolores de espalda, tan dolientes como la ruta Asunción-Puerto Strossner.

Pero, si volvemos a las carreteras del país, mi chochera siempre será la Panamericana, que permite recorrer la costa y gran parte de la sierra, ir más allá de Piura, yendo con dirección al Ecuador, donde encontrarás al desierto de Sechura, la deshidratación, el silencio, y, corre corre, tal vez salves la vida en Punta Sal. O en Tarma, ciudad pequeñita e incomparable. O le hagas guiños a la carretera central y te emociones un poquito con La Merced, Chanchamayo, Oxapampa y Pozuzo. Y, claro está, nunca dejes de hacer la ruta Chiclayo-Chachapoyas, especial por el paisaje y los abismos bastante pronunciados.

La vida sería mucho más plácida si la carretera que te conecta con Nauta fuera diez veces más larga, aunque no te llevara a ningún lugar, aunque solo te conectara con un río indomable. Porque, estimado lector que no puedes viajar ya que tienes que pagar las cuentas, el verdadero paraíso urbano es esa serpiente de asfalto de la que tantos han comido ilícitamente y unos cuantos más han sido encarcelados (injustamente un puñado, otros con demasiada benevolencia). No hay nada mejor como atravesar ese verde intenso, esos paisajes incomparables, esas lagunas de ensueño (que poco a poco empiezan a ser cercadas, comercializadas y dominadas por el mercantilismo); no hay nada más sublime que mirar las espesas gasas de niebla que deja el amanecer, el sol que te quema a la altura del kilómetro 42, donde una escuelita pública aguarda niños que toman leche del PRONAA y son felices con tal que les tomes fotos digitales y les organices encarnizados cuadrangulares futboleros gracias a la magia de una pelota Viniball.

La carretera que te lleva a aquél lugar del que, irónicamente, todos quieren escapar ahora que tienen una vía al alcance de la mano, posee la lluvia torrencial que te permite descubrir por qué la naturaleza es sabia y por qué los hombres, a veces, somos tan brutos (sino, miren a la reserva Allpahuayo-Mishana, amenazada por el negocio particular de alguien, por el negocio sucio de quien no le importa el mundo ni los demás). Y porque tiene las entradas ideales para que te desvíes a Quistococha (donde el circo de los animales en cautiverio, aprisionados y tristes puede ser aplacado en parte por la majestuosa estela de Tunchi Playa y la sirena imaginaria que bucea dentro de sus aguas). Porque existen pueblos fantasmas como El Varillal, que no son del medio oeste, pero asustan de noche. Gracias a la buenaventura, existen barcitos y restaurantes donde se puede comer rico chicharrón de paiche y tacacho con cecina. Y, afortunadamente, entre las casas de campo y los complejos recreativos de los citadinos, se encuentran, flameantes, las casitas de madera y techo de pona que te ofrecen sus frutos, su humari, su caña, su pijuayo, su rica chambira. Sin duda alguna, Zaragoza te pone a gozar más allá del puente y puedes mirar también la tierra roja, intensa en tus ojos, que te coloca en otra dimensión y porque, a veces, sobre todo cuando no eres un intruso, sino te conviertes en elemento constituyente del entorno puedes escuchar aquellos sonidos espectaculares que no podrás escuchar en otro sitio: el rumor del viento chocando sobre los aguajales, las alimañas oteando entre la hierba, las perlitas que van y vienen en la búsqueda del amor eterno, los grillos que anuncian que ya es de noche y todos debemos dormir.

Las carreteras te demuestran que eres pequeño, que tan solo puedes entregarte a la contemplación y que deberías salir un poco más de la ciudad. Y no necesitas un auto o saber conducir o le tengas un temor reverencial a manejar en el Perú (mírame, sino, cándido lector). No te quedes allí, porque este cuadro es digno de una road movie. Porque las carreteras son la última posibilidad de encontrar aquello que crees. O, por lo menos, encontrarte a ti mismo. Y eso ya vale absolutamente, no solo la pena, sino el trayecto. En las carreteras, por lo menos, siempre encontrarás un escape a todo lo que te agobia. Palabra de viajero.

06 noviembre 2007

LA PITUCA EN INGLES (TONGO LO HIZO, AGAIN)

Nada más inefable que escuchar a Tongo, en el programa de Jaime Bayly, cantando su archiconocido (????) éxito musical titulado La Pituca en inglés, moviendo su rolliza anatomía, abriendo los ojos más de la cuenta, salivando constantemente y dando unos pases de saltimbanqui con incontinencia estomacal francamente salvajes. Y de paso, con esta actitud abre los brazos y los corazones para que el macizo y cuasi ovalado humorista Tongo (porque eso eso, sobre todo, y a mucha honra) establezca su ansiado crossover antes de la internacionalización.

Total, si ha cantado en las playas de Asia (versiones 1 y 2),en Larcomar y hasta en la Católica ¿por qué no podría cometer este esfuerzo monumnetal y altamente cómico? Absolutamente kitsch.



Ademas, la letra (???) de La Pituca en ingles, via el blog de El Gonzi:

ai jaf a pituca ju lof mi aló
ai jaf a pituca ju lof mi alor

shispidanaincrai
shispidanansofer

shispidanaycrai
shispidanaysofer

ouaiiiiiiiiiiiiiiiiii !!!!!!!

pituca laus me?
as ai yasta chichero nomas

shispindaiyancrai
shispindayansofer

(mis talater, ron coper, rancelitis pepes, blasfémiatis moro, no existan los defectos an dan yu)

ai jaf a pituca ju lof mi alor
ai jaf a pituca ju lof mi alor

shispidanaincrai
shispidanansofer

shispidanancrai
shispidanaysofer

uuuaiiiiiiiiiiiiiiiiii !!!!!!!

pituca laus me?
as am yasta chichero nomas

shispindanaicrai
shispindayansofer

shispindanaicrai
shispindayansofer

(mis talater, non proter, rancélitis pepes, blasfémiatis moro, no existan los defectos an de tru)

04 noviembre 2007

KALIENTE, CALIENTE

Las tardes de otoño en Santiago de Chile parecen ser menos aburridas últimamente desde que se ha propagado, como un reguero de pólvora, el nuevo fenómeno musical importado desde la selva peruana: Kaliente. Si hace un tiempo la enorme colonia nacional, integrada en sumo grado por trabajadoras domésticas y obreros de construcción, vibraba con el revival de Néctar y las sinuosas culebríticas del Grupo 5, ahora se dan sin reservas y con el mayor de los entusiasmos a la tormentosa historia hechiza que desparrama El Embrujo.



Claro, éste termina siendo aún un exceso de fin de semana, un gustillo de clases populares donde nuestros compatriotas han instalado sus fastos. “No se conocen esas cosas en Las Condes” me señala una amiga residente del barrio santiaguino A1 por excelencia, consciente de lo que dice. Yo le hago escuchar una canción del grupo de moda. Ella, no obstante, siente la tonada y deja escapar alguna complacencia rítmica mientras conduce su auto rumbo al centro comercial Apoquindo. “Lo buscaré después en Youtube ¿cachai?”

Claro, no necesitas mucho entrar al principal buscador de videos de la Internet para encontrar el sentido de la enorme popularidad de Kaliente. Aunque la Tigresa del Oriente es la iquiteña más conocida en el mundo entero y el Grupo Explosión (que ya parece caserito en La Isla del Paraíso del limeño distrito de San Miguel) tiene la ganada fama de aquél que más fans tiene dentro de nuestra ciudad, en realidad, Kaliente ha vuelto a poner de moda la palabra Iquitos en todos los segmentos sociales del país. Y esa fama, esa buena fama, tiene que ver con la alegría y con la enorme capacidad de tratar bien a los demás con solo hacer lo que siempre se hace por acá: es decir, divertirse y pasarla bien (entiéndanlo bien, de una vez, pues, Shaluco y Rafael Saavedra). El Embrujo no conoce de planes zanahoria y pamplinas allegadas. Solo de buena vibra y crecientes multitudes que los idolatran.

Kaliente es dueño de un rumor creciente: de lo bueno, poco. Porque, aunque no lo parezca, los más conocedores señalan que las mejores bailarinas del medio han salido de sus canteras y que sus exigentes músicos son tan buenos o, incluso, mejores (herejía total) que los de Explosión. Consideraciones aparte, algo deben tener estos muchachos capitaneados por el manager original y verdadero, Rubén Sara, para que, por ejemplo, el famoso cantante panameño Eddie Herrera haya comprado inmediatamente – a precio ganga - una canción suya que luego se convirtió en éxito internacional o que los divertidos y pendencieros Grupo 5 se hayan apropiado por un momento de algún mega hit e incluso se hayan promocionado como los dueños (ringtones y primeros lugares en los charts musicales) de aquél tema que ha puesto a bailar a los más pintados y ha conmovido a los más corazón-de-piedra.



Porque, señores, la fama de Kaliente no es solo del Youtube o de aquél grupo imitación que toca todos los fines de semana en el Agricobank. Se siente tanto en el Ares (y sus temas pueden ser parte de un download en Elizabeth, New Jersey o en la Conchinchina) como en las famosas movidas del cono norte limeño, en las semanas turísticas provincianas o en los más fichos locales de la alta burguesía (ver a todas esas regias y todos esos fashion levantando las manos y moviendo la cintura en Aura y Gótica con la música de Kaliente es un espectáculo realmente imperdible). Y el buen nombre charapa revienta los oídos y desata la alegría.

¿Hasta dónde podrá llegar la fama de Kaliente? Difícil saberlo, sobre todo en este negocio en que la fama puede ser tan evanescente como efímera. Sin embargo, algo es cierto: después de mucho tiempo, exactamente desde las épocas de Euforia de Ruth Karina y Ana Kholer, una agrupación musical loretana no había conquistado de modo tan amplio la atención de los peruanos. Y que, siendo de sangre caliente, también somos un territorio digno de conocer, explorar y sentir. Ahí tienen demasiadas demostraciones que el techo de la orquesta aún es alto. Y que su fama ya ha excedido los dominios de la Tierra del sol. Que su ubicación y recordación es caliente, sin duda. Que es un Hot Top cumbianbero y tropical. En suma, Kaliente.

02 noviembre 2007

LA FOTO DE HALLOWEEN (JACKO EN LA TIERRA DE LOS QUE SE PARAN)

Esta foto fue tomada por el interesante fotógrafo limeño Adrián Portugal, quien hizo una buena selección de imágenes que trabajó en Iquitos, y cuyo portafolio será publicado en el próximo número de la Revista Sabroso, que regresa recargadazo y con mucha novedad.



La imagen muestra a Michael Jackson y sus bailarines, ataviados al mas puro estilo Thriller, con el fondo de la decoración absolutamente deliciosa y kitsch de El Refugio, el así autodenominado "paraíso de los infieles". Y aunque Michael no es Michael, sino su imitador más exitoso del trópico, igual, esta espectacular estampa gráfica de Adrián Portugal podría ser mi imagen favorita de Halloween.

Como para decir: Jacko is back...in the land of walking up dicks...