Mostrando las entradas con la etiqueta Allpahuayo-Mishana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Allpahuayo-Mishana. Mostrar todas las entradas

07 noviembre 2007

CARRETERAS

Algunas veces, me gustaría vivir en un trailer y poder conducir por todas las carreteras posibles y probables. Tener mi vida a cuestas, con sus implementos básicos: una tele sin corriente eléctrica, un reproductor de música, un colchón salvador, todos los libros posibles y probables desparramados sobre algún viejo sillón. Ah, también vales de descuento en gasolineras y una despensa llena de galletas de soda más latas de atún en conserva.



Recuerdo tantas carreteras y me gustaría recorrer tantas otras. Como aquella que alguna vez me conectaba con Nueva York y Toronto (velocidades límites, peajes, música melancólica de Willie Nelson y las Indigo Girls). Aquellas rutas que llevan de Madrid a Lisboa en un santiamén, aquella fabulosa visión de la nieve que te emociona y te duele en las manos cuando las sacas por la ventanilla de una Cherokee, en un viaje de Berlín a Frankfurt. Seguramente, viajar de Buenos Aires al punto mismo del Iguazú, donde la Argentina se une con Paraguay el Brasil, bien vale la pena, a pesar de los dolores de espalda, tan dolientes como la ruta Asunción-Puerto Strossner.

Pero, si volvemos a las carreteras del país, mi chochera siempre será la Panamericana, que permite recorrer la costa y gran parte de la sierra, ir más allá de Piura, yendo con dirección al Ecuador, donde encontrarás al desierto de Sechura, la deshidratación, el silencio, y, corre corre, tal vez salves la vida en Punta Sal. O en Tarma, ciudad pequeñita e incomparable. O le hagas guiños a la carretera central y te emociones un poquito con La Merced, Chanchamayo, Oxapampa y Pozuzo. Y, claro está, nunca dejes de hacer la ruta Chiclayo-Chachapoyas, especial por el paisaje y los abismos bastante pronunciados.

La vida sería mucho más plácida si la carretera que te conecta con Nauta fuera diez veces más larga, aunque no te llevara a ningún lugar, aunque solo te conectara con un río indomable. Porque, estimado lector que no puedes viajar ya que tienes que pagar las cuentas, el verdadero paraíso urbano es esa serpiente de asfalto de la que tantos han comido ilícitamente y unos cuantos más han sido encarcelados (injustamente un puñado, otros con demasiada benevolencia). No hay nada mejor como atravesar ese verde intenso, esos paisajes incomparables, esas lagunas de ensueño (que poco a poco empiezan a ser cercadas, comercializadas y dominadas por el mercantilismo); no hay nada más sublime que mirar las espesas gasas de niebla que deja el amanecer, el sol que te quema a la altura del kilómetro 42, donde una escuelita pública aguarda niños que toman leche del PRONAA y son felices con tal que les tomes fotos digitales y les organices encarnizados cuadrangulares futboleros gracias a la magia de una pelota Viniball.

La carretera que te lleva a aquél lugar del que, irónicamente, todos quieren escapar ahora que tienen una vía al alcance de la mano, posee la lluvia torrencial que te permite descubrir por qué la naturaleza es sabia y por qué los hombres, a veces, somos tan brutos (sino, miren a la reserva Allpahuayo-Mishana, amenazada por el negocio particular de alguien, por el negocio sucio de quien no le importa el mundo ni los demás). Y porque tiene las entradas ideales para que te desvíes a Quistococha (donde el circo de los animales en cautiverio, aprisionados y tristes puede ser aplacado en parte por la majestuosa estela de Tunchi Playa y la sirena imaginaria que bucea dentro de sus aguas). Porque existen pueblos fantasmas como El Varillal, que no son del medio oeste, pero asustan de noche. Gracias a la buenaventura, existen barcitos y restaurantes donde se puede comer rico chicharrón de paiche y tacacho con cecina. Y, afortunadamente, entre las casas de campo y los complejos recreativos de los citadinos, se encuentran, flameantes, las casitas de madera y techo de pona que te ofrecen sus frutos, su humari, su caña, su pijuayo, su rica chambira. Sin duda alguna, Zaragoza te pone a gozar más allá del puente y puedes mirar también la tierra roja, intensa en tus ojos, que te coloca en otra dimensión y porque, a veces, sobre todo cuando no eres un intruso, sino te conviertes en elemento constituyente del entorno puedes escuchar aquellos sonidos espectaculares que no podrás escuchar en otro sitio: el rumor del viento chocando sobre los aguajales, las alimañas oteando entre la hierba, las perlitas que van y vienen en la búsqueda del amor eterno, los grillos que anuncian que ya es de noche y todos debemos dormir.

Las carreteras te demuestran que eres pequeño, que tan solo puedes entregarte a la contemplación y que deberías salir un poco más de la ciudad. Y no necesitas un auto o saber conducir o le tengas un temor reverencial a manejar en el Perú (mírame, sino, cándido lector). No te quedes allí, porque este cuadro es digno de una road movie. Porque las carreteras son la última posibilidad de encontrar aquello que crees. O, por lo menos, encontrarte a ti mismo. Y eso ya vale absolutamente, no solo la pena, sino el trayecto. En las carreteras, por lo menos, siempre encontrarás un escape a todo lo que te agobia. Palabra de viajero.

21 mayo 2007

LA MALDICION DE LOS GALLINAZOS

Aunque Carlos Palacín, presidente del Directorio de Aerocóndor y presidente de la Asociación de Empresas Aéreas del Perú, dijo sentirse "emocionado" al referirse al cierre del antiguo relleno sanitario de Iquitos y el funcionamiento de uno nuevo, así como tildar de "valiente" al alcalde Salomón Abensur, por tomar dicha decisión, promesa de campaña para sus primeros 120 días de gobierno, hay algunos asuntos importantes que lindan con el cuidado del medio ambiente y la transparencia de los asuntos públicos

Ante la ineptitud mostrada por las anteriores gestiones de la Municipalidad de Maynas - y quienes estuvieron imbuidos, directa o indirectamente – a fin de solucionar un tema que ya lleva en discusión más de cinco años, sin solución a la vista, y antes los insistentes reclamos de las autoridades de aeronáutica civil, se decidió cerrar parcialmente el Aeropuerto de Iquitos para el trafico aéreo entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde. Para solucionar el problema, causado debido a la proliferación de gallinazos y aves de rapiña en los alrededores del terminal, se decidieron algunas extrañas decisiones como “la caza sanitaria por peligro inminente”, el eufemismo que escondía la matanza sistemática de estos animales.

Sin embargo, con la nueva administración edil, se decidió trasladar el relleno sanitario al kilómetro 30 de la carretera Iquitos-Nauta. El jefe de la reserva nacional Allpahuayo-Mishana, Luis Alberto Salas Martínez, en declaraciones al diario Pro &Contra, anunció que procederán a denunciar penalmente al alcalde de Maynas, debido a que este botadero puede generar problemas de contaminación en una zona altamente concurrida por turistas y científicos. La decisión de la alcaldía no tiene ningún permiso de Digesa e Inrena y es clandestino e ilegal, porque no tiene ninguna autorización de las instituciones competentes. En esa zona se origina la quebrada Allpahuayo, esta a 200 metros de nuestra área. Ahí entran turistas, científicos, por lo que resulta contradictorio que el alcalde quiera promover turismo, cuando los turistas irán a un lugar con olores fétidos.

A pesar de las duras críticas, el gerente general de la municipalidad, el señor Rafael Saavedra (que, según yo recuerde, se ha desempeñado en su vida como maestro escolar) defendiendo a su jefe Abensur, se mostró muy positivo y resaltó la forma como concluyó la evaluación. “Yo creo que hay un ambiente de comprensión y paralelamente se va ir implementando en un nuevo relleno, lo que hay que cuidar es que se haga en función a las leyes ambientales”, indicó, con un entusiasmo que aturde.

Según el periodista Fernando Nájar, en un reportaje publicado en el semanario Kanatari, el apresuramiento del alcalde Abensur de establecer el botadero en un terreno que ni siquiera es de la Municipalidad (como está previsto en la Ley de Residuos Sólidos y su reglamento), sería el de mantener firme el convenio para el transporte de la basura doméstica firmado el 14 de diciembre del 2006 entre el saliente alcalde Juan Carlos del Águila y esta nueva empresa recolectora, MP Construcciones y Servicio S.R.L. por la suma S/.6,174,000 Nuevos Soles que tendrá vigencia hasta el 13 de diciembre del 2008.

Pese a la oposición encontrada, inclusive de sus propios regidores, el alcalde Salomón Abensur sigue obstinado en establecer el botadero. Sus primeros logros han sido dos cartas de felicitación de dos empresas aerocomerciales, entre ellas la de Palacín. También continúa impertinente en sus declaraciones contra quienes se oponen a su postura señalando que hay gente más preocupada en los “pajaritos del lugar” que en el progreso de la ciudad con la reapertura de los vuelos aerocomerciales diurnos a nuestra ciudad.

Pero, como indica Nájar, eso no le faculta para pasar por alto el Estado de Derecho. El Alcalde al clausurar el viejo botadero e inaugurar el nuevo en un espacio intangible entre otras normas legales, no ha tenido en cuenta la Constitución Política, la Ley General del Ambiente, la Ley General de Recursos Sólidos, la Ley del Sistema Nacional y Evaluación de Impacto Ambiental, la Ley del Sistema Nacional de Estudios Ambientales, Ley General de Salud y otras relacionadas con Defensa Civil, INRENA, Codigo Penal, incluso con la Ley Orgánica de Municipalidades. Por eso se encuentra en una situación difícil y comprometedora. Pero queda en el ambiente una pregunta: ¿por qué comprar un terreno para un botadero en las inmediaciones de un área protegida?

Las más variadas hipotesis indican que la empresa MP Constructores es propiedad de contratista Herman Pezo, que fue considerado en la campaña electoral como uno de los principales financistas del movimiento político del alcalde Abensur, Vamos Loreto (VALOR). Además, los datos - aún no verificados - indican que en el Km 30 se ubicaría alguna de sus propiedades, a través de interpósita persona, por lo cual la MPM en realidad estaría beneficiando al señor Pezo, consciente o inconscientemente.

El representante de la MP Constructores, Jaime Cavero, declaraba que el nuevo botadero no tenía ningún estudio de impacto ambiental, ni menos la autorización del INRENA y de la misma DIGESA. Todo estaba en trámite, según decían. Tampoco había expediente técnico del nuevo botadero. Dijo también que ya se estaba arrojando la basura bajo la responsabilidad de la Municipalidad de Maynas. A pesar de la exhortación del Ministerio Público para que se detenga el proceso de depósito de basura, hasta el momento, la empresa se ha zurrado en la exhortación fiscal.

Qué extraño ¿verdad? Bastante, diría yo...