29 diciembre 2007

EL AMOR ESTA EN EL AIRE...DE IQT

Por: Dino Soria (*)

En un evidente abuso de confianza, Paco me ha puesto en un compromiso que solo el aprecio y la consideración que merece su talento, ha podido lograr que este aquí.Quién mas que yo, puede estar seguro que no soy precisamente la persona indicada para hacer una critica a su reciente creación.

No doy tampoco con el motivo para que Paco, en un imperdonable acto de venganza, me haya pedido compartir esta mesa con él, Jaime Vásquez y Beto Ortiz, de quien me confieso un admirador por su olimpico menosprecio por las formas establecidas como decentes.



Pero permitanme decir lo que muchas horas me costo pensar para poder salir de esto.

En primer lugar, agradecerles anticipadamente por la paciencia que tendrán para soportarme un breve momento.

IQT (Remixes), resume lo que en esencia y en verdad es nuestra querida ciudad. IQT es una pincelada del panorama del cotidiano vivir, de esos años ya idos que solo quedan entre los más queridos recuerdos del autor. IQT es la historia de un joven tranquilo y es ahí donde viene mi reflexion sobre el libro; si asi es la vida un muchacho tranquilo, como sera la de un intranquilo.

Solo un maestro de la palabra como Paco nos puede presentar una recreación fresca y diáfana de esos sus escritos publicados hace algunos años en diferentes medios y, de los inolvidables momentos que le ha tocado vivir al lado de personas, que de alguna manera, con el correr de los años, gracias a las actividades que realizan, se han convertido en personajes identificados con nuestro pueblo, que son conocidos como el aguaje, por decirlo de forma determinante.

Leer IQT será, les aseguro, recordar y eso es vivir. Es volver a estar en aquellos sitios y momentos que se fueron para nunca más volver, pero que al traerlos de vuelta de la memoria es placentero y gratificante.

Nadie quien se precie de pertenecer a este pueblo, conocido en otras latitudes por su alegria y hospitalidad, podrá decir que no se ve reflejado entre las líneas del libro de Paco.

Bien difícil será, por otra parte, dejar de comentar despues de su lectura de esas situaciones a veces jocosas, hasta revolcarnos de risa, como tambien ponernos melancólicos ante la presencia de pasajes llenos de ternura, o tristes, irremediablemente tristes por sentimientos presentes como el olvido.

En fin, IQT es un homenaje a eso que se llama identificación. es un canto a la esencia de nosotros mismos, a nuestra formación ciudadana, a nuestro comportamiento con el vecino o con el foráneo. Aquí, Beto Ortiz puede dar fe, con seriedad de notario, sin cachitas de tono pendejo al que nos tiene acostumbrados, de cómo ha percibido el alma del niño, del pata, de las hembras y los ciudadanos que hemos tenido la suerte de nacer, crecer y vivir hasta morir en este paraíso llamado Iquitos, fuente cristalina de vida, a pesar de los motocarros y de los motocarristas, a pesar de los 50 mil watios del sonido de Explosión y otro tanto aproximado de Kaliente. IQT es una mítica ciudad rodeada de una naturaleza de salvaje hermosura que mira desafiante al mundo, mientras el mundo lo ve como su más próxima despensa de donde beberá y comerá en el futuro más próximo todavía. Eso si, sin dejar de mencionar que en cierta parte el libro me parece muy cool para mis gustos.

Concluyo con mi aprecio por siempre a mi amigo Paco Bardales, advirtiéndole que para la próxima vez no cuente conmigo, porque una cosa así como esta, de comprometerme para ser uno de los presentadores de su libro, no se les hace a los amigos.

Paco, recuerda que el amor si existe ene el aire de IQT, aunque no lo creas. Estoy orgulloso de ti amigo Paco, como tú de IQT.

(*) Comentarios realizados por Dino Soria, columnista del semanario La Verdad, durante la presentación del libro IQT Remixes en la ciudad de Iquitos, el 27 de diciembre en La Parranda.

Foto: Globalizado de Juan Arellano

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Feliz Año Pacoooo!

Lou.

G dijo...

Paco:

El límite entre la osadía y el desatino es delicado y, con el perdón de tus lectores, creo que has cometido un desatino imperdonable.

No se trata de que cuando uno es dueño de la pelota tiene derecho a hacer lo que quiera. Eso déjalo a los mediocres que necesitan hacer estupideces para figurar o llamar la atención. Me estoy refiriendo a la pobre, mediocre y burra presentación del señor Soria a tu libro. ¿Tan poco valor le das a tu obra?? ¿En qué momento se te ocurrió tal disparate? No sólo le has faltado el respeto a tu público, sino a ti mismo y a tu obra. Ese señor no tiene la culpa de nada porque nada es lo que tiene que decir.

Cuidate de ti mismo, de algunas ocurrencias (no todas son necesariamente buenas). Ya no estás para hacer huevadas. Como decía César Calvo: "hay elogios lapidarios, flaco".

G.

Paco Bardales dijo...

Discrepo profundamente con el comentario antes mencionado, estimado G, porque, como ves, no hay una intencionalidad intelectual en el comentario de Dino Soria, más bien un tema muy particular de cariño y afecto con unaz publicación que también se siente suya, así como la de muchas otras personas más.

Creo que es exageración ello, y siento que la presentación de Dino fue muy agradable, porque sé que vino del corazón, y además los comentarios de Beto, muy a su estilo y con anotaciones muy claras

No todo debe ser teroia del lenguaje o aburridos libros de conceptos, que no se viven en la realidad, ¿verdad?

Además, creo que el libro se defiendo (o destruye) solo. Al margen de quienes, con la generosaidad caracteristica, la han comentado, desde Marco Avileñs, Beto, Jaime Vásquez o Dino y quienes sigan en el camino

Exageras, en líneas generales

Afectuosamente;

P

G dijo...

Paco,
no se trata de discrepar, elogiar o justificar algo. Creí que estábamos hablando de literatura y no de un anecdotario insulso hecho por un simplón. Cuestión de ubicación mi querido Paco.
¿Quién dice que las presentaciones inteligentes o críticas son necesariamente aburridas o que "no se viven en la realidad"? Nada más alejado de la realidad, intrascendente, desacertado y aburrido que el comentario de Dino Soria, ¿no crees???