18 septiembre 2008

"LA AMENAZA VERDE" DE MIGUEL SAAVEDRA


Teniendo como escenario la galería del Banco Continental, el pintor loretano Miguel Saavedra presentó su más reciente exposición individual “La Amenaza Verde”, auspiciada por el diario Pro & Contra, ante un numeroso público que se dio cita a este evento.

Por su parte, Saavedra, hizo un balance de su trabajo, el cual trata de rescatar estampas de la calle, de la urbe, y personajes importantes, como Nico, o los artistas populares o los representantes de la nueva movida cultural.

Finalmente, el Grupo Verde, un trío de niños que se dedican a hacer presentaciones musicales con instrumentos hechos a mano, se encargó de llevar a cabo un número musical que fue muy aplaudido por todos los asistentes.



“La Amenaza Verde”, en palabras del artista plástico Christian Bendayán, busca sumergirse “en la realidad urbana que tiene mucho que enseñar al mundo. En sus pinturas (Saavedra) nos presenta a personajes que viven orgullosos de su identidad, tan diferentes a todos, y a la vez tan parecidos a nosotros mismos”.

La exposición, que además fue apoyada por el Gobierno Regional de Loreto, permanecerá en la galería del Banco Continental (Sargento Lores 171) hasta este 27 de setiembre en horarios de 9 de la mañana a 6.30 de la tarde.

17 septiembre 2008

"Chema" Salcedo en Perú 21

Ayer, en Perú 21, José Gabriel Chueca publica una entrevista con José María "Chema" Salcedo, a propósito de "Amazónico Soy", la película documental que ha estado rompiendo en taquilla en Iquitos (más de cinco mil personas han ido a verla en menos de una semana, lo cual configura un éxito comercial en esta ciudad).

Chueca, además, habla con Salcedo, sobre política, cine, el imaginario de las mujeres "ardientes" y otros temas más, teniendo como telón de fondo la espectacular imagen de la iglesia catedral de IQT.



Pd: Pedro Salinas ha publicado en el diario Correo un artículo muy generoso con la movida cultural de difusión amazónica, parafraseando a la película de "Chema": Amazónico Soy.
Link: Giancarlo Stagnaro escribe el lunes 22 en el suplemento Variedades del diario El Peruano sobre la Semana del Libro de Iquitos.

SUDOR--Los caminos que llevan a Iquitos

Por: Alberto Fuguet



PD: El gran escritor/realizador chileno Alberto Fuguet escribe sobre proyecto cinematográfico "Sudor", el cual, si todo va bien, sería filmado a finales del 2009 en Iquitos, y en la cual, aparentemente, estarán como un puntal las productoras locales Tierra Nueva y Audiovisual Films.

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sudor...
sudar, transpirar...
secretar...
estar mojado, empampado, abochornado...
no poder dormir de noche...
no poder caminar de día por lo espeso del aire


Nunca he ido a Iquitos pero ya ha ingresado a mi imaginario por, supongo, Pantaleón y las visitadoras. Luego, con el tiempo, me enteré de algunas cosas: que era una suerte de ciudad fronteriza y mitad McOndo en medio de la selva, donde todo es tan espeso e inabarcable que las fronteras reales se disipan porque no son los guardias o las rejas los que te separan
sino la naturaleza.

Por lo que sé, a Iquitos se llega en avión o por barco. Por tierra es prácticamente imposible. No es fácil llegar ni tampoco, deduzco, escapar.

No soy de la idea de anunciar proyectos que están en pañales. Trato de no hacerlo, espero hasta el último momento o cuando tengo cierta certeza. Seguro que lo he hecho pero no tanto. Evito el síndrome "inventar algo para la prensa" y menos anunciar que ya "tengo a Antonio Banderas y Leonor Varela interesados". Pero bueno... a veces, sobre todo en cine, hay que hacer el proyecto
público para que el proyecto sea más que sólo eso: un proyecto.


Ultimamente estoy interesado en filmar sin anunciar (hasta en filmar sin estrenar...)
y en filmar sin dinero y sólo con el apoyo y la energía de los amigos, pero estamos en un mundo real y por cerca que cierto cine puede estar a la literatura, hay ciertas películas que necesitan algo de dinero.

Estuve 2 o más años involucrado en un proyecto muy querido y cercano llamado PERDIDO que, por ahora, se perdió o está en puntos suspensivos. A veces no puedo ni hablar de él sin sentirme afectado y mal... pero nada: ahora viene otro proyecto que, tal como PERDIDO, ocurre lejos (lejos de Santiago) y que, por eso mismo, necesita más que energía y una cámara de fotos....

Paco Bardales, un aliado nuevo peruano, suerte de promotor incansable de Iquitos, escritor y periodista, gestor cultural, guionista, bloger en serie y colaborador esencial de Cinencuentro, es además de todo esto, cinéfilo y nos gustan las misma películas.

Este post lo escribo porque Paco me lo sugirió y lo hago feliz. Además, hoy -creo- sale una entrevista que le di a CARETAS de Lima hablando de Sudor. ¿Un poquito mucho? quizás... La razón: a lo mejor estas líneas o esa entrevista y unas más nos puedan a ayudar a filmar de aqui a un año, o menos, SUDOR, una cinta íntima, pequeña, barata, sobre un extranjero que se encuentra perdido en un sitio ajeno.

La película no desea hollywoodense ni usar miles de gruas ni pedirles a los bomberos de Iquitos que hagan llover cuando, por lo que entiendo, siempre llueve de forma natural en IQT.

No voy a contar la peli entre otras cosas porque la estamos escribiendo pero si admito que sí, la idea está, el guión está en gestión, las ganas existen y la agenda dice "Iquitos-enero: locacionar y exhibir cortos". Paco dice q podriamos filmar hacia oct del 09. Veamos.

La historia es acerca de un tipo chileno llamado Alejo y... transcurre en Iquitos y en el rio y....

La historia es mia, y de Paco, que es el productor de la cinta, y de mi amigo Diego Salazar, limeño afincado (y dueño) de Lima y, entre miles de cosas, el editor de ficción de Etiqueta Negra y no pocas veces editor aliado mío.

El guión será escrito por Diego y por mí.

No sé mucho más que decir puesto que, uno, es un proyecto, una idea, un deseo y, dos, los guiones se escriben y después se guardan en secreto....

Eso
entre muchos proyectos, tengo una carpeta llamada Sudor
tengo una libreta dedicada a Sudor
skypeo junto a Salazar acerca de Sudor
junto fotos y referencias acerca de Sudor

estamos sudando... aunque haga frio
sudar para que, ojalá, algún día se haga Sudor, y lo que partió como un mal entendido, una invitación para ir a Iquitos y donde yo dije "más adelante pero con una cámara", se transforme en realidad.

El plan es hacer un nuevo tipo de co-producción o, mejor, una alianza, irnos unos pocos a Peru y trabajar con el talento de alla y usar Iquitos no como un set sino como un personaje clave.

ojala sea haga. A lo mejor. Capaz que sí, capaz que no, pero sino, al menos lograré conocer -pronto- Iquitos y, sobre todo, tratar.

Hikikomori

Por: Enrique Dávila (Ikitozz City)


Hace algún tiempo conocí a una señora japonesa y comencé a ayudarla en su negocio, una cabina de Internet que queda por el centro. Es de esas pequeñas chambas que a uno le salen de vez en cuando. Pero no les hablare de eso, es de la familia de la señora o mas bien de un miembro de la familia en particular de quien espero pueda recordarme.


Hija de inmigrantes japoneses la señora Naoko se casó con un iquiteño y formó una familia. Tuvo dos hijos, Kouta y Sora que aunque nacieron en el hospital regional de Iquitos (por ende son peruanos y por supuesto son charapas) viven en Japón. El primero tiene 27 años, se graduó de la Toudai (Tokio Daigaku o Universidad de Tokio), formó una familia y no ha regresado al Perú en mas de 20 años. La segunda tiene 19 años y vive con sus abuelos en Tokio desde la infancia; hace tres años era una alumna de preparatoria sin problemas ni inconvenientes, pero poco a poco dejo de asistir a clases, comenzó a mostrarse deprimida, introvertida y distante de sus familiares; hasta que un día se encerró en su habitación sin razón aparente y allí se quedo por los años siguientes.


Sora es una hikikomori.


Los hikikomoris son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. A menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. La palabra japonesa hikikomori significa aislamiento en español. Fuente: Wikipedia


Es difícil imaginar a una persona encerrada de forma voluntaria en un espacio pequeño por largos periodos de tiempo, sobre todo en la sociedad y forma de vida loretana. Principalmente No se puede comparar una sociedad acelerada como la de Tokio (una metrópolis) con una sociedad menos agitada y menos presionada socialmente como la iquiteña. En esta parte me viene a la mente lo que cualquier doña diría “con una paliza lo saco de su cuarto” pero las cosas no son tan simples, principalmente porque son propensos al suicidio. Un hikikomori – ahora soy un sachaexperto (…) – no puede ser obligado a salir de su habitación porque puede reaccionar violentamente, sumirse en una incontrolable depresión y en el peor de los casos hacerse daño así mismo o a otras personas.


Pero regresemos a la historia.


Una tarde el esposo de Naoko enfermo de algo relacionado a la sangre, al poco tiempo tan rápido como enfermo, falleció. El golpe fue tal para Sora que decidió hacer algo que no tenía pensado… salir de su habitación.


Y mas aun, salir de su habitación subirse a un avión y viajar hasta Iquitos.


Un tiempo después del funeral, Naoko pensó que Sora al fin seria una joven normal, volvería a estudiar, haría amigos y recuperaría el tiempo perdido, pero no… Sora se encerró en su habitación en la modesta casa de la Av. La Marina.


Ahora, estarán pensando en los detalles: su comida, el baño, las comodidades, etc. Verán, su habitación tenia baño propio, los platos de comida se la pasan a través de una rendija por encima de la puerta, un ordenador con conexión a la red, juegos de video (playstation 2 y 3, xbox 360, etc) y demás detalles que hacían de su habitación su propio mundo.


En esta parte de la historia imaginen que se trata de una cinta de video y adelantamos un poco, pasamos por alto todo el esfuerzo que tuve que hacer para que Sora hablara conmigo y prosigamos desde ese punto.


Después de pasar algunas horas del día durante hablándole a una fría puerta de madera durante varias semanas, por fin obtuve una respuesta. Unas palabras en japonés que no comprendí, seguido de una frase en español que esperaba escuchar “cállate de una puta vez” ya era un avance en mi afán de hablar con ella.


Pero lo que dijo Sora en una parte de una conversación me dejo pensando:


“Aunque le des vuelta al asunto no comprenderías, no entiendes como me siento. Tratas de hablarme solo porque te parezco un bicho raro, una “freak” de quien necesitas compadecerte, como si necesitase que me salves de alguna manera. Nadie y entiende esto nadie puede entenderme… Este mundo no vale nada, a donde mires la gente da asco, actúan por inercia, hacen las mismas cosas todos los días, viven sus miserables vidas una y otra vez. Me da asco todo, no quiero vivir en un lugar asi, no quiero…pueden juzgarme como quieran, de todas maneras no comprenderían”


Y en cierta forma Sora tenía razón. La estaba viendo como un fenómeno de circo, como una atracción mediatica que llama la atención. Estaba mal lo sé, pero a pesar de ello he sentido cariño hacia ella, no deseaba ser su salvador, ella tampoco necesita mi lastima, pero creo y de verdad creo que de alguna forma llegue a comprenderla. Después de todo, quien no se ha sentido presionado por la sociedad, ha sentido ganas de desaparecer y sumergirse en su propio mundo, quien no se ha sentido fuera de lugar.

Esta es la historia de Sora en resumidas partes, no esperen que diga que una noche salió de su habitación se arregló y fue a bailar al Noa, o que se puso su mejor traje de baño y paso una tarde en Tipishca donde hizo muchos amigos… no. Sora regreso a Japón por que extrañaba sus abuelos. No sé si ya salió de su habitación no se si pudo integrarse a la sociedad nipona… no sé de ella.

Pero me gusta pensar que algún día la veré sonriente paseando por las calles iquiteñas.

Vacíos

Por: Lupe Muñoz



En las últimas semanas no sólo me la pasé de un sitio para otro siguiendo cuento evento cultural se presente, sino que he conocido a algunas personas, de cierta forma agradables pero también extrañas. Conocí a un chileno a quien abordé en pleno partido Perú-Argentina, todo para cumplir una apuesta que me imponía mi mesa por el primer desolante resultado peruano y para probar mi atrevimiento.

Me reencontré a la salida del banco con un joven y atractivo ingeniero que había llegado hace poco a Iquitos y que conocí hace algún tiempo en el aeropuerto cuando yo pretendía ir a cubrir una frustrada comisión por la llegada de un ministro y él a su trabajo en el campo, nombre con el cual es conocido las zonas profusas de la selva, y a donde van por determinados periodos de tiempo. Y también no dejaba de intercambiar mensajes con cierto jovencito viajero también llegado a Iquitos.

Sabia que por fin de semana, alguna salida iba a surgir y así fue. A las nueve y algo de la noche del sábado, mis amigas, unos amigos entrometidos en las letras, él (uno de los anteriores) y yo estábamos sentados en un bar tomando algo y luego seguimos la noche en una discoteca, a donde sólo fuimos él y yo, porque mis amigas en unos aires de cansancio y también de celestinas, decidieron ir a comer y luego regresar al bar.

A diferencia de la ocasión anterior que nos vimos, el chico en mención, no sólo estaba diferente, sino que se notaba algo callado lo cual siempre demostró no serlo, y hasta yo diría aburrido. Tampoco estaba en toda mi onda así que no lo culpo del todo. Hablábamos poco, bailábamos a veces y reíamos casi nada.

Con el afán de salvar la noche salimos a bailar, y en escena apareció una amiga que encontré en el bar horas antes, estaba con su prima quien se excedió de copas y empezó a protagonizar candentes pero divertidas escenas delante de mi acompañante.

Obviamente ambos estábamos incómodos, o quizá sólo yo, pero tratábamos de pasar el mal rato. De un momento a otro, la jovencita ebria decidió hacer intercambio de pareja y empujó a mi amiga con mi pareja y ella me tomó de la mano y me dijo que la acompañe al baño.

El los servicios higiénico se demoró un mundo y al regreso a la pista de baile tuvo un tropiezo en las escaleras, no me quedó de otra que ayudarla y soplarme el pequeño roche.

Trataba de salvar a mi pareja, pero la niñita en mención no me dejaba. Rato después logré cogerlo de la mano y lo llevé a otro sitio "veámonos de aquí antes que la niña haga algo peor" le dije. Subimos a la parte alta de la discoteca y nos sentamos. Un mensaje iluminó mi celular, "sory, mi prima a sus 16 años aún no define su sexualidad y le gustaban tú y el pata, de verdad sory. Discúlpame con tu amigo". Firmaba mi amiga.

Yo me reí, el sólo sonrió. Ni con el mensaje lograba que cambie su cara de enfermedad y yo asumía que posiblemente se debía a un incidente que pasó en la anterior oportunidad que nos vimos. No me quedó otra que investigarlo. "tu eres de los que piensan que llegan a Iquitos y la hacen ¿verdad?" le pregunté. "No, nada que ver, para mi eso es como una leyenda, lo mismo se puede decir de una chica de otro lugar, no, no pienses eso". Fue su respuesta. "pero ya lo dijiste anteriormente", insistí. "Era una broma", trató de explicarme. "Sin embargo desde que nos vimos no dejas de tirarme tus dardos y portarte muy "cariñosito" aún sin conocerme bien. Claro, sabes que no soy de acá, pero a veces así me siento, quizás sea una mala referente de Iquitos, pero parece que tú tomas muy enserio esa mala fama loretana y te portas como te portas". Le dije. "No, no es eso, lo que pasa es que tú eres una chica adulta, me gustas y pensé que es lo que tenía que hacer. Dijo de lo más tranquilo. "¿Tenías hacer?, lo dices como si fuera una obligación". Me reí. No, no es eso, sólo que eres una chica adulta, me gusta y yo te gusto y pensé que no tenía nada de malo, respondió. Después de lo que dijo yo tenía en el rostro el signo de interrogación tan grande como la muralla china pero no dije nada y me quedé viendo la pista de baile. (Mi cuestionamiento era porque me gusta ver las reacciones de las personas)

Hora después, al ver que miraba de rato en rato su celular le sugerí: "si ya te quieres ir avísame y nos vamos", (¡Oh por dios pero eso no es el papel de los chicos?, pensé). No, nada que ver, me estoy divirtiendo, todo bien. Dijo.

Media hora después le pedí que ya nos retiráramos. Decidió acompañarme a casa luego que le dijera que me daba algo de miedo ir sola en un mototaxi. El viaje lo sentí más largo de lo habitual por el silencio absoluto. Sólo faltaba un grillo o un sapo croando en medio de ambos para terminar la escena. Ya en mi destino y sabiendo que después de esa noche posiblemente no lo iba a volver a ver más, nos abrazamos unos segundos, luego de decirme el clásico: escríbeme cuando quieras, y desearnos suerte. Se fue. Y así terminó una noche que un instante presagié no como LA súper noche pero sí como una noche única y diferente, pues era consiente que tenía a mi lado una persona misteriosa pero excepcional y porque aunque sólo hubiéramos reído (como gran parte de la oportunidad anterior) ya la hubiera tomado como única. Quizá por mi mala decodificación de mensajes. Quizá por razones ajenas a ambos. Todo eso me hizo reflexionar de lo impredecibles e inimaginables que pueden resultar las personas y uno mismo, más que seguro, también se llevó la misma impresión de mí. Pero bueno, después de todo no fue tan malo y en el recuerdo quedan nuestros ademanes cómplices y algo más.