15 febrero 2007

ENTREVISTA AL CREADOR DE "CHULLACHAQUI"

Dorian Fernández-Moris Ramírez (1980) nos recibe en su oficina de Audiovisual Films con una sonrisa, propia de su particular carácter. Luego de una enorme proyección que ha logrado su empresa, ha decidido empeñar en consolidar su carrera de cineasta y productor cinematográfico. Chullachaqui es su reto inmediato y la oportunidad para dar a insertar a la selva en el siglo XXI cultural.

Cineasta, publicista, actor y arreglista musical. Es director de la empresa Audiovisual y creador de Audiovisual Films. Ha realizado diversos trabajos en el rubro, entre ellos A Lima (2004), en que se desempeñó como actor. Ha dirigido Del Otro Lado (2005). Este es su segundo trabajo cinematográfico como realizador.

¿Cuál es el propósito de realizar este corto cinematográfico basado en una conocida leyenda amazónica?

Realzar las leyendas de nuestra ciudad que son tan ricas en su forma de expresar, tenemos mucho potencial en este aspecto, además podemos explotar nuestros paisajes que en formato cinematográfico se venden muy bien en el exterior.

La idea de realizar este corto se nos ocurrió a raíz de varias propuestas presentadas por los creativos y nos dimos cuenta de que nunca se había hecho algo así, en el cine, con estas historias, y dentro de todo, el Chullachaqui nos llamó la atención sobre manera, la forma cómo el personaje aparece o se presenta ante alguien, tomando sus características y trayéndolo a la actualidad es que conseguimos algo realmente interesante e innovador.

¿Cuáles son las innovaciones que este trabajo presenta en el campo audiovisual?

La fotografía, que se logró gracias a la calidad de imagen HDV, la misma que se esta usando en la capital para producir las ultimas miniseries que son un boom del momento como La Gran Sangre. Además, los efectos de edición. Los encuadres logrados en las escenas no son estáticos, pues tienen movimiento todo el tiempo, creando más suspenso. Además, el trabajar con iluminación nocturna en plena selva es realmente difícil teniendo en cuenta que no hay electricidad. En el Chullachaqui se utilizan varios elementos naturales o casi naturales, como el fuego de una fogata, la luz de la luna o en otros casos la luz intermitente de una lámpara potente, probando filtros de colores que le den la realidad que buscamos.

¿Crees qué es difícil hacer cine en nuestra Amazonía?

Definitivamente lo es, por un tema de apoyo particularmente. El tema esta en que cualquier persona que maneje una cámara de video puede hacer un cortometraje, con la creatividad a full claro, pero en el caso de realizar una producción a gran escala con mas de 60 persona en producción, con locaciones alejadas a la ciudad, trasladar el equipo a través de los ríos genera un gasto considerable.

Los imprevistos, incluso para efectos especiales, el hacer cine propiamente dicho, es una inversión que una sola persona no puede asumir. Es un trabajo con proyección y con miras a seguir creciendo, conseguir los equipos adecuados para lograr una calidad que te permita competir a nivel nacional e internacional.

¿Cuáles son los futuros proyectos más inmediatos de Audiovisual Films?

Muchos, en realidad, seguir realizando un par de cortometrajes más y luego pasar al largometraje que es la meta, utilizando equipos de calidad y con un presupuesto que beneficie a todos los profesionales que participan en estas aventuras apasionantes.

¿Crees que es importante el apoyo del sector público y el sector privado en la difusión de las manifestaciones culturales y cinematográficas de nuestra región?

Por supuesto; es el eje para obtener estas iniciativas, canalizando por medio de las partidas para aportes culturales, el apoyo a iniciativas que buscan mostrar parte de nuestra idiosincrasia. El resultado, definitivamente, es valioso y el apoyo que se nos brindó y la nueva experiencia que capturamos todos los del equipo y ver que a la gente le esta interesando cada vez mas el cine no sólo peruano sino loretano es enormemente satisfactorio.

13 febrero 2007

BREVE ENTREVISTA A VARGAS LLOSA EN IQUITOS

El periodista loretano Jaime Vásquez, director del diario Pro&Contra, pudo arrancarle algunas palabras al escritor mario Vargas Llosa horas antes que culminara su visita a la ciudad de Iquitos. A continuación, algunos extractos de la misma:

Pro & Contra: ¿Qué tal su viaje por el Amazonas y la visita a la Reserva Pacaya Samiria?
MVLL: Fue un viaje muy lindo. La verdad, hemos tenido mucha suerte porque el tiempo se portó muy bien, hemos tenido sol radiante todos los días, hemos podido hacer paseos, bañarnos en lagunas, en ríos paradisíacos. La verdad que la atención en el barco en que hemos viajado fue espléndida y todos mis amigos y yo mismo hemos regresado muy contentos y llenos de entusiasmo por la amazonía peruana.

P&C: ¿Qué recuerdos le vinieron a la mente al recorrer el Amazonas y pasear nuevamente por Iquitos?
MVLL: Me vinieron muchos recuerdos, también pude hacer comparaciones, la verdad que yo viajé antes por la Amazonía en condiciones muy precarias, muy difíciles, en una época en que realmente era una enorme complicación trasladarse a cualquier parte por que no había transportes cómodos y modernos. Ahora se nota un cambio extraordinario y al mismo tiempo he visto que Iquitos creció muchísimo y definitivamente recordé experiencias que fueron definitivas en mi vida, que las viví aquí en la Amazonía desde el año 58 que fue la primera vez que vine, así que en todo sentido ha sido un viaje inolvidable.

P&C: ¿A raíz de este viaje tendrá planeado escribir un artículo o una nueva novela de la Amazonía?
MVLL.: Bueno, eso nunca se sabe. Uno vive ciertas experiencias, luego esas experiencias pasan a la memoria, se convierten en recuerdos, en imágenes y algunas veces estas imágenes son fecundas y lo estimulan a uno y lo inducen a vivir, así que el viaje fue tan placentero, tan grato, que quien sabe a lo mejor sale alguna historia de aquí.

P&C:
¿Cómo la segunda parte de “Pantaleón y las visitadoras”?
MVLL: A lo mejor, quien sabe (sonrisas...)

11 febrero 2007

La cosmovisión y la falta de visión

Ya resulta una verdad de Perogrullo señalar que la Amazonía atraviesa por una inmejorable posición respecto de la atención del mundo. Tanta importancia coyuntural puede calificarse como un auténtico boom, tal como aquellas fiebres del pasado que arreciaron con su promesa del paraíso, pero al final resultaron un saqueo y depredación de materias primas, con su consecuente acto colectivo de despilfarro y fugaz bonanza.

Pero, a pesar de las lecciones que siempre inflinge la historia sobre nosotros, la frágil memoria y la casi endémica incapacidad de las autoridades y los intelectuales para pensar proyectos de largo alcance regional mantienen en una situación eterno reposo la aplicación y aprovechamiento de herramientas que tiendan al progreso. El pueblo sigue sedado en su pobreza, persisten la ausencia de metas, mientras la clase política se aprovecha de aquello para mantenerlo en la ignorancia, conservado en el formol de la inacción.

Mario Vargas Llosa ha puesto el dedo en la llaga sobre nuestra reiterativa incapacidad para generar propuestas de largo plazo que tengan provecho propio. A propósito de su reciente visita loretana, luego de 17 años de ausencia, señaló haber encontrado un “lugar virginal, absolutamente fantástico y un potencial extraordinario”, en el paisaje. Sorprendido con el “producto turístico” iquiteño, y que ahora se puede viajar por el río Amazonas con comodidades extraordinarias, indicó algo que no deja de ser verdad: la falta de curiosidad de los peruanos por conocer más esto. En otras palabras, la impresionante capacidad turística, ecológica y la cosmovisión amazónica se perfilan como un impresionante despliegue de alternativas para ser disfrutadas y, de paso, generar divisas para la región.

Pero lo que nuestro admirado escritor no apuntaló es que mientras la cultura y la naturaleza se encuentran ahí afuera, esperando quienes tengan los sesos más o menos desarrollados, que existan autoridades que piensen un poco menos en su mediocridad y más en su país, que se concreticen planes de largo plazo con el apoyo de dirigentes y líderes de opinión que no sean simples chantajistas o tontos útiles, la realidad es absurdo y a veces roza la chambonería y la simplonada cuando se intenta trabajar con cierto detalle.

Si alguien cree que tendremos un despliegue turístico fenomenal porque simplemente se nos ocurre, por ejemplo, lanzar un híbrido desconocido como el Carnaval Amazónico en un hotel cinco estrellas limeño (y no se sabe absolutamente qué provechos generarán para nuestra imagen), mientras creemos que nuestra embajadora cultural debe llamarse Claudia Portocarrero (que no pasa de ser tan sólo una rica hembrita), mientras sólo damos 28 mil soles anuales a la subgerencia de cultura para actividades de este tipo; si creemos que el turismo consiste en entregar folletitos en el local de PromPerú, mientras dejamos que nuestra región se pierda como atractivo porque no somos capaces de tomar el toro por las astas y apoyamos iniciativas privadas o independientes, mientras la cultura siga siendo la última rueda del coche (cuando debería ser exactamente al revés), mientras gente como los turistas extranjeros que acompañaron en su viaje a Vargas Llosa reconozcan mejor lo que nosotros somos incapaces o ciegos para ver, mientras el porvenir loretano siga durmiendo en despachos de gente no idónea para su ejecución, es altamente probable que -una vez más - el tren de la historia nos vaya pasar de largo, arrollándonos en su trayecto.

Ante ello ya no servirán excusas, sino simplemente debería caer la maldición por seguir persistiendo en la necedad de no poder y no querer ver más allá de lo que nuestras posibilidades intelectuales lo permiten. Ahí ya es un grave problema estructural que sólo quienes están imbuidos en el tema - todos en general - serán capaces de solucionar antes que todo se caiga a pedazos y sigamos en la más absoluta orfandad al lado de nuestra cosmovisión, actualmente banco de oro con sabor a ceniza por culpa de la inacción.

10 febrero 2007

EL CHULLACHAQUI LORETANO EN RPP

Como parte de la campaña Nuestra Tierra, la cadena radial RPP Noticias realizó una visita a la ciudad de Iquitos, donde llevaron a cabo diversas actividades, todas las cuales estaban dirigidas a dar a conocer los principales atractivos y novedades que la capital de la región Loreto puede mostrar y exhibir.

Capitaneados por la experimentada voz de José María Salcedo, "Chema", uno de los espacios a los que se dio mucha importancia fue la difusión de entrevistas y reportajes vinculados a la realización del corto cinematográfico "Chullachaqui" (que se presentará este 15 de marzo en Lima, en las instalaciones del Centro Cultural de España). Para más detalles,aquí se pueden escuchar audios sobre el tema, entre ellos una entrevista al director Dorian Fernández y una conversación con uno de los productores, Francisco Bardales,y el Chema Salcedo, además de la invitación a participar en el programa "Entre Amigos", con la conducción de Milagros Leyva y Salcedo con algunos de los miembros del casting de actores (en la foto).


Audio 1: El cine loretano vuelve a resurgir!! En Iquitos se viene exhibiendo un cortometraje de 32 minutos sobre el Chullachaqui, el demonio de la selva (entrevista a Dorian Fernández)

Audio2: El Demonio de la Selva: Chullachaqui (entrevista de Chema Salcedo con Francisco Bardales)

09 febrero 2007

CRONOLOGÍA HISTÓRICA DEL CINE EN IQUITOS

En el número 338 de la revista de alta divulgación Les Langues Néo-Latines, el P. Joaquín García, eminente intelectual que vive en Loreto y Director del semanario Kanatari, publicado un artículo que lleva el título de Rasgos Históricos del cine en Iquitos y en la Región Amazónica del Perú desde los orígenes hasta 1990. Aquí publicamos una version resumida de este importante documento de consulta:

LOS INICIOS DEL CINE

Al principio la imagen proyectada en la pantalla no ofrecía otra ventaja que la de sacar de la tediosa monotonía de días y meses a la burguesía local, o la de entretener a los hombres que después de largo aislamiento regresaban de las estradas ansiosos de romper la dureza de las privaciones del monte. Más tarde fueron apareciendo personajes inquietos que quisieron incorporarse con todo derecho al cada día creciente número de los cineastas del mundo.

La escasez documental que nos ha quedado de la época no permite precisar el nacimiento exacto del espectáculo cinematográfico en Iquitos. Sin embargo es probable que a partir de la década del 1890, una vez organizada y afincada la ciudad conforme a los módulos europeos, hayan llegado periódicamente de aquel lado del mar las novedades científicas que despertaban asombro del mundo. Marey y, sobre todo, Louis Lumiére, con su cronofotógrafo y un poco más sistematizado (1895) pusieron al alcance de las mayorías la fascinación de las imágenes en movimiento.

El primer hecho cinematográfico de que se tiene noticia data de 1900. En los bajos de la conocida “Casa de Fierro”, propiedad por aquel entonces de Manuel Montoya , se realiza la primera proyección con máquina marca “Edison” que reproducía las imágenes mediante la lámpara de carburo y se movía merced a un mecanismo manual actuado continuamente por el operador.

Hacia 1898 Clemente Alcalá y Francisco de Paula Secada adquirieron un terreno en la llamada Plaza Principal, propiedad de la familia Rojas, y construyeron un rústico techado al que bautizaron con el pomposo nombre de ALHAMBRA. Allí instalaron un diminuto carroussel traído de Manaos, ciudad intermediaria por la que llegaban a Iquitos los modelos de comportamiento social. Será en 1902, coincidiendo con el apogeo de los precios del caucho en el mercado internacional, cuando Eduardo Fuller arriende este local y decida instalar el primer cine de la ciudad con un equipo de proyecciones marca Lumiére .

La ciudad crece y se consolida como centro subordinado a las grandes transacciones económicas extractivas. Arnaldo Reátegui, un inquieto inmigrante sanmartinense, viaja a Francia por el año 1905, compra una máquina de proyecciones con un abundante stock de películas de la casa Pathé Fréres y de la Guamont, en blanco y negro y en color, se asocia con Luis Pinasco y montan con más abundancia de tecnología y recursos un cinema llamado Jardín Strassburgo, ubicado en la calle Pastaza, primera cuadra, hoy calle Sargento Lores.

Hasta 1914, fecha en que, según los historiadores, concluye aproximadamente la era primitiva del cine, la presencia de los productores franceses es casi exclusiva. Méliès y la Gaumont exportan kilómetros de celuloide a esta parte del Perú, donde emerge una nueva clase social de potentados extractores que no hallan manera de apaciguar sus soledades ni gastar el fácil dinero que producen el bosque y las masas de indios explotados. El fakir de Singapur, El hombre mosca, El sueño del astrónomo, 20.000 leguas de viaje submarino, Jack el desollador, etc. son títulos que aparecían reiteradamente en la cartelera de la aristocrática calle Próspero y el Malecón.

El esfuerzo comercial produce abundantes beneficios. Las ganancias logradas a lo largo de un año de exhibiciones alcanzó la jugosa cifra de 4.500 libras esterlinas, capital no despreciable para la época. Pero las gentes del caucho no se detenían en sus aspiraciones por cuestión de dinero. Reátegui siguió abriendo nuevas empresas, y en 1911, provisto de los más modernos instrumentos de filmación producidos por la casa Pathé realiza una serie de tomas recogiendo la llegada de las tropas del comandante Benavides de la gesta del Caquetá.


LA CRISIS CAUCHERA: NUEVO CINE

Es la época del Cine España, propiedad de un arriesgado empresario español llamado José Altamira, por donde desfilan los más gloriosos títulos del cine mudo de Chaplin, como Carlitos vagabundo, Carlitos debutante, A la una de la mañana, Carlitos bombero, etc. Un pequeño conjunto de cámara que trae en sus cuerdas la nostalgia de los años pasados pone música al silencio de la pantalla.

Mientras tanto se siguen haciendo esfuerzos por elaborar un cine local. Cesáreo Mosquera es un español llegado a principio de siglo a la naciente ciudad y que tiene la extraña pretensión de animar la cultura instalando primero una librería, abriendo jardines en los espacios urbanos vacíos, poniendo un estudio fotográfico y, por último, haciendo un cine informativo de carácter localista donde quedasen grabadas para siempre las imágenes significativas del devenir provinciano.

LA ERA DE ANTONIO WONG

Representa toda una generación con sus ideologías, aspiraciones y fracasos. Fotógrafo, periodista, compositor musical, encontró su centro en el cine siguiendo paso a paso todos los avances que en este campo se iban dando sobre todo en Norteamérica. Comienza por reproducir estampas históricas de la vida de Loreto (Frente del Putumayo en 1932, Sepelio del Sto. Lores en 1933, Inauguración del Municipio en 1943, etc.) que él organiza en una serie llamada Revistas de Loreto y de las que hemos podido conocer hasta siete.

Antonio Wong decide arriesgarse en un largometraje que llega a estrenarse en 1936, y titulado Bajo el Sol de Loreto, ficción romántica que acepta resignadamente los moldes ideológicos que ha decretado rigurosamente la maquinaria económica central, y, que, al mismo tiempo, con marcado acento regionalista llama la atención sobre los valores artísticos de la Selva, a la que considera una tierra por descubrir a los ojos del Perú y del mundo.

En 1957 un gran proyecto es encargado a Antonio Wong para exhibir en la PRIMERA FERIA INTERNACIONAL que se habría de celebrar en Iquitos en octubre del mismo año. Lamentablemente un siniestro consumió el estudio del cineasta loretano y nunca pudo pasar a las salas cinematográficas. En esta producción había sido protagonista la actriz mejicana Amalia Aguilar.

Más allá de las obvias posiciones ideológicas de fondo, por lo demás muy naturales en su tiempo, Antonio Wong puede considerarse como uno, de los hombres más representativos, sino el mayor, de la cultura amazónica. Por su capacidad creadora, su apertura a la incorporación de nuevas técnicas, y la inmensa versatilidad de sus posibilidades. Hizo de libretista, cameraman, revelador, editor, montajista, decorador; esbozó al calor de la bohemia de las noches iquiteñas sus guiones e ideó escenarios para sus producciones. Sólo le faltó ser el protagonista de su cine, tarea ésta que supo encomendar a gentes de su pueblo. De más está decir que los actores de la película fueron loretanos, destacándose la protagonista Deidamia Muñoz, que falleció al año siguiente de la presentación (1937) en la ciudad de Leticia, ya por entonces de Colombia, representándose la película ante la noticia de su muerte.

En 1957 llegaron a Iquitos desde Hollywood un grupo de cineastas, acompañados de la actriz Harma Lewis y el actor Keith Larsen, para filmar veintinueve cortos bajo el título general de Aventura en el Amazonas, por encargo de la Warner Bross., bajo la dirección cinematográfica de Tom Mc Gowan.

En 1966 se produce la película En la selva no hay estrellas, de Armando Robles Godoy. El realizador utiliza el escenario de la selva para una aventura. El protagonista, envuelto en un conflicto urbano y asediado por todas partes, huye a la selva amazónica, que no constituye una salvación, sino nuevos riesgos.

Armando Robles Godoy produce La muralla verde, (1969), relato en que la selva es un espacio de colonización. El colono es urbano; la visión que la imagen ofrece también lo es. La selva se presenta como naturaleza indomeñable y como belleza turística.

En 1972 Werner Herzog realiza Aguirre, la ira de Dios, seguramente el film de más elevado contenido de la Amazonía.

En 1982 Werner Herzog produce la película Fitzcarraldo, ficción del cauchero fastuoso que trae la ópera de Manaos a Iquitos.

En 1983 Nora de Izcue produce El viento del ayahuasca, realizada en su totalidad con personajes de Loreto.

Federico García realiza en 1986 un relato de la época del caucho titulado El socio de Dios, donde dos familias se enfrentan en etapas hegemónicas.

(Más tarde, fuera de lo que ha sido el alcance de la presente cronología, se filmarían diferentes escenas para producciones de telenovelas nacionales e internacionales, y películas de ficción como Anaconda (1997), de Luis Llosa, Pantaleón y las visitadoras, Francisco Lombardi (2000), Diarios de Motocicleta, Walter Salles (2004), Hijas de Belén, Javier Corcuera (2004) Chullachaqui (2006), Dorian Fernández).