21 abril 2008

¿MANA O MARCO ANTONIO SOLIS?

Me desperté con esta cover que el ultrafamoso y asifixiantemente mentado grupo mexicano Maná ha hecho de la única canción que me gusta de Marco Antonio Solis (el Buki). Y era una canción sagrada, desde mi punto de vista, uno de esos hitos que te llegan directamente a las neuronas, las hormonas y al sentimiento cuando la escuchas (al margen del género al que pertenezca).

Si no te hubieras ido fue grande desde el momento que lo vi (recuerdan la escena cumbre de
Y tu mamá también, con los chibolazos Gael García y Diego Luna, bailando con la española desatada, prendiendo el tocadiscos y bailando esta canción). Además, era el 2002, los momentos salvajes, la vida y todo eso, en fin. Y la peli de Alfonso Cuarón tenía ese sentimiento chingado y chidísimo que emocionaba, divertía y representaba cabalmente la exquisita levedad de los tiempos.





Anyway, Maná no la hace con el cover. Es más, la cada vez más deteriorada voz del volcalista Fher no puede hacer mucho, por más que la producción se esfuerce en crear un contrapounto musical pasa piola. Lamentablemente, uno tiende a hacer la comparación, y el descalabro es estrepitoso, según mi modesto punto de vista. En principio porque el remake no tiene el sentimiento del original. Además, obviamente, la calidad vocal de Muñiz excede en mucho la del gordito Fher. Igualmente, no siento que la base pop y rasgada de las guitarras le vaya realmente bien a la canción. Finalmente, el video poco original - tan propio de estos tiempos - le resta emoción y poder visual (¿Hace cuánto el grupo no hace un videoclip tan intenso como Vivir sin Aire o En el muelle de San Blas?).

Al final, lo único que me ha producido esta nueva canción es volver a mirar la escena de la peli y deleitarme con el espectacular despliegue canoro de El Buki





Y en cuanto a Maná, a pesar de que fui un fan de su música, hace mucho, pero mucho tiempo que no me dicen nada ni despiertan mayor entusiasmo. Una pena. No regrets, they don´t work.

SERENATA EN TARAPOTO

Por: Gino Ceccarelli


(La Serenata, Salvo Caramagno)

*****

Lo primero que hicimos después de bajar del avión fue buscar un bar para refrescarnos. Hacía mucho calor en Tarapoto que sentimos la necesidad de compensar el sudor con sendas cervezas heladas. William Rengifo y yo éramos estudiantes de arte y expertos en beber para refrescarnos.

Desde que lo conocí no paró de invitarme a conocer su querida tierra, y aprovechando las vacaciones decidimos dejar los pinceles por unas semanas para divertirnos un poco, o mucho.

En el bar hacía tanto o más calor que en la calle. Las cervezas circulaban a buen ritmo y estaban bien heladas. Después de refrescarnos durante algunas horas, se acercó a nuestra mesa un amigo de William. Se saludaron efusivamente, me presentó y noté que el joven este tenía el rostro desencajado y triste.

-¿Qué tienes? Se te nota tristón –le preguntó mi amigo.
-Tengo un problema, se trata de la Julissa.

Se sentó y nos contó el motivo de su angustia. Se trataba del típico caso de amor no correspondido. El estaba enamorado de una tal Julissa desde hacía ya un año y ella, nada, no le correspondía a su amor a pesar de todos los intentos y estratégias que había utilizado para conquistarla. Con lágrimas en los ojos nos confesó que estaba sufriendo y se sentía desesperado.

-¡Dale una serenata pues cojudo! –le dijo William.
-¿Tú crees?
-¡Claro! ¡Lo hacemos esta noche y vas a ver que ahí mismo te atraca. Pedimos a todos los patas que te acompañen. Le decimos al Ramiro, al Fulvio, al Esteban, a panchito, a todo el barrio! Incluso Gino puede venir, ¿Sí o no compadre?

-Bueno, podría ser,- les dije, un poco incómodo de participar en un asunto que no me concernía.
-¿Y dónde conseguimos el tocadiscos?- preguntó su amigo.

Después de escuchar esta frase recapacité y decidí estar presente, aunque de lejitos, en una serenata con ¡tocadiscos! Eso nunca lo había visto y tampoco me lo iba a perder. Pedí la dirección de donde se iría a desarrollar la increíble serenata y les dije que trataría de asistir. La cita era a las nueve de la noche.

Llegué minutos antes de la hora al lugar donde se suponía que vivía la Julissa y esperé en la bodega de la esquina a que llegaran los serenateros.

Efectivamente, a las nueve en punto llegó un grupo de doce muchachos. Tres de ellos cargaban sendas sillas y otros dos portaban el tocadiscos y los parlantes. La calle era de tierra y la casa de la amada era de madera y de dos pisos con balcón. Yo me mantuve alejado porque todo el barrio comenzó a salir a la calle. Curiosidad natural.

Colocaron las sillas en medio de la pista, pusieron encima el equipo de música y los parlantes apuntando a la casa. El enamorado se puso frente al equipo mientras que los amigos se colocaron detrás de él con las manos en la espalda.
Alguien le alcanzó un disco que limpió en su camisa y puso a andar el aparato.

La canción elegida era un antiguo bolero que decía: “Voy a rifar mi corazón, rematando amor...”. Terminó la canción y nada. No había signos de vida en esa casa. A todo esto la multitud se había acomodado alrededor de ellos que miraban también ávidos hacia la casa.

Volvió a poner el disco: “voy a rifar mi corazón...” Nada, ni siquiera prendían las luces. Intentó una vez más: “voy a rifar mi corazón...”

Yo me preguntaba si para conquistar a una fulana la canción “Voy a rifar mi corazón” era la adecuada...

A la cuarta vez que puso el mentado disco, se prendió la luz del segundo piso, se abrió la puerta del balcón y un señor gordo, en calzoncillos (probablemente el suegro) se arrimó en la baranda y poniendo las manos a los costados de la boca como un megáfono gritó:

-“¡¡Cuando rifes tu culo me avisas para comprar todos los boletos!!”

La carcajada se escuchó como un estruendo por toda la ciudad. Yo me caí literalmente de risa sobre un charco. No me podía levantar, y volví a caerme cuando vi al grupo de muchachos regresar avergonzados y ultrajados con sus sillas, parlantes y equipo. Demás está decir que la serenata había fracasado

20 abril 2008

IQUITOS DE LUJO


Un monumental proyecto turístico se viene desarrollando en nuestra región. El consorcio Aqua Expeditions, integrado mayormente por capitales italianos, ha desarrollado un nuevo servicio de cruceros a través de la selva. Durante mucho tiempo, ha ido diseñando con la más alta capacidad multinacional (y el concepto del afamado arquitecto Jordi Puig), una embarcación fluvial llamada Aqua, la más lujosa y confortable en su género. Con tres niveles, una docena de habitaciones acondicionadas con todos los servicios que un servicio hotelero cinco estrellas puede brindar, los mayores servicios tecnológicos, una boutique a bordo y un servicio de restaurant sofisticado (ideado por el extraordinario chef limeño Pedro Miguel Schiaffino, con los platos más exquisitos y creativos, ideados con productos de la región), expresa una forma bastante intensa y competitiva de hacer atractivo un lugar para clientes que pueden consumirlo. Sus destinos usuales incluyen el Amazonas y un tour completo por la reserva Pacaya-Samiria (con vida salvaje, birdwatching, travesía por el Puinahua, el Marañón, el Ucayali y sendas sesiones de pesca manual).

Un paquete de una semana en una de las suites más completas puede llegar a costar hasta cinco mil dólares por persona. Sus visitantes, todos extranjeros adinerados, apenas pisan el aeropuerto de Iquitos son trasladados al embarcadero y de ahí empiezan el trayecto soñado. Una vez culminado el tour, se repite la acción y el grupo enrumba directamente hacia su avión de retorno. De la ciudad, solo llegan a ver algunos espacios en el trayecto del bus y supongo que, encandilados con las maravillas de la flora y fauna, les importe poco haberse perdido las bellezas de una urbe que no tiene agua en su terminal aéreo internacional y los recibe con un enorme corazón púrpura anunciando un night club de tercera categoría y la tradicional modorra de quienes entregan los equipajes. Los albergues turísticos ya no ofrecen un servicio de estadía en Iquitos, en principio porque les sale más barato atender directamente en sus albergues. Pero, también, lamentablemente, porque la ciudad – con solitarias excepciones – aún no tiene un servicio de atención que justifiquen un par de días recorriéndola. Y eso aún es más deplorable, porque Iquitos como urbe y como destino presenta atractivos incomparables y totalmente alternativos.

Usualmente, los turistas que vienen por estos lares, los que pueden generar divisas a la ciudad, necesitan un servicio mínimo de atenciones, como el que existiría en cualquier otro lugar del mundo. Aunque un puñado de hoteles y restaurantes que intentan mantener ese standard mínimo, la gran mayoría lo rechaza o no lo usa. Y eso de nada sirve, porque no creo que alguien quiera vivir encerrado en una habitación cuando visita una ciudad nueva, pero tampoco es bonito que se sienta incómodo y maltratado. Es común que la ausencia de agua y la suciedad ahuyenten a más de un comensal. Además, la proverbial cortesía loretana se pierde en los servicios de transporte, debido al ruido infernal, la irresponsabilidad de los choferes y su cinismo a la hora de cobrar. Difícilmente un actor famoso o un gerente ejecutivo de una poderosa compañía (recientes visitantes del Aqua) puedan tolerar estas carencias. En verdad, son muy pocos los extranjeros (y un creciente grupo de nacionales) que lo podrían hacer.

No voy a explicarles a todos ustedes lo hermosa que es Iquitos cuando quiere dar una buena imagen. Aún así, tiene varias deudas en dicho empeño. En principio, se debe crear un plan de trabajo de festividades y celebraciones que funcione y no sea un mero saludo a la bandera. Y las instituciones públicas y privadas deben generar un sistema de trabajo que incluya campañas de concientización, educación y promoción en locales, en puntos álgidos, en escuelas y centros de atención. La cultura es importante motor de promoción y ya es hora que se empiece a crear un circuito turístico cultural con edificios como el ex Hotel Palace (que los militares tozudamente se niegan a entregar a las administración local) o algunos lugares de Belén o Bellavista, la creación de un auténtico museo Amazónico, un circuito de sabores populares, una guía nocturna de lujo, un viaje rápido a través del exotismo, una remodelación de Quistococha, un recorrido por monumentos históricos, una revisión de espacios de conocimiento y comodidad (no solo dentro, sino fuera de la ciudad, como en los caso de Nauta o San Rafael). Para ello, primero hay que profesionalizar el turismo e internalizarlo como una fuente insustituible de ingresos. Nuestro mayor atractivo debe ser trabajado con total dedicación. En ese sentido, los entes respectivos debe dedicar sus fondos y recursos logísticos a canalizar estas ideas. Pero hay que hacerlo del modo en que todos los países y ciudades exitosas lo han hecho: aprovechando las ventajas comparativas, explotando lo mejor y lo más vistoso que poseemos, creando una actitud permanente de respeto y camaradería, perfeccionando nuestros servicios y nuestra atención, desarrollando un plan colectivo a largo plazo que involucre a todos y, finalmente, generando canales de difusión que llegue a todos y, lo más importante, que a varios les resulte atractivo y los impulse a visitarnos.

No solo es pedir que se vote por el Amazonas. Es también hacer todo lo posible para demostrarlo y publicitarlo. Iquitos es linda. La Amazonía está de moda. El Paraíso a tu alcance. Hagamos que nuestra ciudad sea un slogan permanente – así como rentable - en la cabeza y los corazones de la mayor cantidad de personas en todo el planeta. Hagamos que nuestra ciudad valga como destino de primerísimo nivel en las agendas internacionales. Empecemos de una buena vez.

19 abril 2008

DON'T STOP THE MUSIC

No soy fan de Rihanna, aquella cimbreante morena nacida en Barbados que se ha convertido en una de las representantes más emblemáticas de la movida musical pop a nivel musical, aunque no dejo de pensar que tiene su mérito.

A lo que sí me he vuelto casi una suerte de culposo adicto consumidor (en especial su última temporada) es del famoso show American Idol, uno de los más importantes y populares de los Estados Unidos, una suerte de reality transmitido por la cadena FOX, donde jóvenes desconocidos deseosos de ser estrellas musicales pasan por una serie de interminables audiciones y presentaciones en vivo, que incluyen además un jurado formado por tres jurados (Randy Jackson, Paula Abdul y el siempre visceral Simon Cowell) y un sistema de votación abierto al público, que semana tras semana va votando por sus favoritos, hasta llegar a encontrar el ansiado "ídolo americano" que entrará en el estrellato y la megaproducción. De más está decir que los momentos cumbres tienen las audiencias más espectaculares de la televisión gringa. Y ha dado pie a que se rieguen por el mundo este tipo de programas, con diversos nombres o con el mismo a través de su franquicia.

Pues, hace unos días, se llevó a cabo el siempre famoso
Idol Gives Back (con una cantidad de personalidades y famosos ayudando a que se lleve a cabo una suerte de teletón televisada), y en esta oportunidad, se juntaron los talentos del Idol y Rihanna. Los top cantantes del show toman por asalto la canción Don't stop the music (un éxito de todas las discotecas y radios en el mundo) y lo transforman en un show alucinante de baile, con el concurso de los bailarines del famoso programa de baile So you think you can dance, ideal de todos los bailarincitos de programas como Desafío y fama o Habacilar.

El resultado es totalmente explosivo.



No paren la música, por favor.

OTRA PATADITA (SI TE PORTAS MAL..)

A propósito de la propuesta de Alan García en versión coca cola (once again) indicando que "echará a patadas" a los "imbéciles" de la gestión pública que delinquen y se aprovechan de los fondos estatales.



Y aquí, a lo serio (pero ni tanto), una crónica audiovisual de Prensa Libre:



"Y si son apristas, dos patadas...." Ja, asumo que no le quedarán suelas al zapatón del presidente.



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