No pudo soportar. La rehabilitación fue penosa. Su pequeño corazoncito juguetón no soportó la soledad y el despojo de que fue objeto de su hábitat natural (a pesar de los grandes esfuerzos de los amigos de ACOBIA por recuperarlo). Nemo, el delfín rosado más encantador de la Amazonía peruana, falleció hoy.

Es una lamentable noticia. Y una advertencia real sobre la situación penosa de los delfines fluviales amazónicos.













