Por: Lupe Muñoz

Ayer en la noche entré al Messenger, empiezo a ver la lista de contactos y aparte de ver a algunas compañeras de la U, algunas amigas de mi ex ciudad de residencia y algunos desconocidos que nunca faltan que te agregan sin el mínimo reparo, no habían nadie más, me pareció extraño y me pregunté: ¿donde están mis amigos con quienes chateo habitualmente? ¿dónde están los chicos stand by?, ¿dónde están todos los ex amisnovios?, ¡¡¡¡¡¡Dóndeeee!!!. Bueno después de un rato de hablar con mis amigas, me fui a casa. En mi sala encontré a mis hermanos y un par de vecinos que se aprovechaban de un canal de fútbol, todos a la expectativa de un partido, gritando muy eufóricos. Eso lo relacioné con la ausencia de comunicación masculina en mi msgr. Claro está que no todos habrán estado viendo el partido, posiblemente me esté quedando sin amigos, lo que sí estoy completamente segura que es normal que la mayoría de varones –los que les gusta el fútbol claro está- terminan convirtiendo un partido de fútbol como EL EVENTO del día o la noche y sus habituales intereses –inclusive nosotras- terminamos en último plano, porque antes de nosotras estaría la celebración del triunfo o el descargo de la derrota con las clásicas cervezas. Ritual conocido.
Este "descuido" se hace más notable y tedioso si juega la selección. Es terrible y a veces termina siendo intolerable. Recuerdo hace algún tiempo, chateando con un aminovio, antes de despedirnos le pedía que al día siguiente también se conecte, -en esa época, una de nuestras pocas formas de comunicación- ya chévere, me dijo, pero después de las 8:00 p.m., antes de esa hora no estoy para nadie, dejó bien en claro. ¿Así? ¿por qué?, ¿qué vas a hacer?, le dije intrigada. "Es que juega Perú, pues". ¿O sea me cambias por el partido?, alcé mi voz de protesta, No seas mala pues, ES PERÙ!!!!! (…)
Me anticipo y les comento sin pena alguna que a mí me gusta el fútbol. Y disfruto con un partido de fútbol, más si juega la selección. O sea no soy de lanzar un: ¿yo no se qué diablos encuentras viendo a un grupo de cojudos correteando una pelota? o ¿Cómo es posible que des más importancia a esa tontería?. Pero sí hablo por las que no les gusta. A las chicas que no tienen predilección por el "deporte rey". Poco les importa que sean las eliminatorias del mundial, que sea amistoso o de clasificación, que si Pizarro no haya sido convocado o que Burga sea el culpable de que perdamos siempre. Y es aún peor, si ustedes varones, con poco tacto y mucha desfachatez -como son la mayoría en estos casos- intentan cambiar de opinión.
Recuerdo que una amiga me contaba: "menganito fue capaz de mentir que estaba bien ocupado con un trabajo, con tal de quedarse a ver el partido y no acompañarme a un trabajo de la Universidad". O sea tampoco es pues. Sabemos que a la mayoría de varones les gusta el fútbol, sabemos que esas dos horas son para ustedes memorables, pero tampoco se muestren y nos demuestren que un partido de fútbol puede ser capaz de acaparar su atención al punto que no pueden ni prestarnos la más mínima atención.
En mi caso le respondí: "ya ok, hablamos cuando termine el partido, yo también voy a intentar ver en el trabajo". En el caso de mi amiga, su respuesta fue una acalorada discusión con sanción de dos días de silencio. La culpa: su interés desmedido por el fútbol.
"El fútbol a veces termina siendo la peor competencia", me comentaba una amiga. Ustedes (varones) dirán: No, las mujeres llegan a la paranoia. Nada de eso, y es que deberían verse cuando están frente a un televisor viendo un Perú Vs X. Cambian totalmente, empiezan desde el comportamiento: las manos nunca las tienes tranquilas, se cogen la cabeza como maniáticos, aplauden por las puras, y qué hablar del desfile de groserías. En ese trance, pobres de nosotras si hacemos aunque sea el amago de preguntar algo. Y no es justo, pues, jovencitos.
Nosotras sabemos de sus gustos por el fútbol y estoy completamente segura que lo vamos a entender (?), pero ustedes no olviden que hay formas y formas de decir: no me interrumpas. Y las mejores formas son las que queremos escuchar, hasta puede que un día terminemos juntos viendo un partido y gritando: A-RRI-BA PE-RÚ!








