15 agosto 2008

Todo por el fútbol

Por: Lupe Muñoz


Ayer en la noche entré al Messenger, empiezo a ver la lista de contactos y aparte de ver a algunas compañeras de la U, algunas amigas de mi ex ciudad de residencia y algunos desconocidos que nunca faltan que te agregan sin el mínimo reparo, no habían nadie más, me pareció extraño y me pregunté: ¿donde están mis amigos con quienes chateo habitualmente? ¿dónde están los chicos stand by?, ¿dónde están todos los ex amisnovios?, ¡¡¡¡¡¡Dóndeeee!!!. Bueno después de un rato de hablar con mis amigas, me fui a casa. En mi sala encontré a mis hermanos y un par de vecinos que se aprovechaban de un canal de fútbol, todos a la expectativa de un partido, gritando muy eufóricos. Eso lo relacioné con la ausencia de comunicación masculina en mi msgr. Claro está que no todos habrán estado viendo el partido, posiblemente me esté quedando sin amigos, lo que sí estoy completamente segura que es normal que la mayoría de varones –los que les gusta el fútbol claro está- terminan convirtiendo un partido de fútbol como EL EVENTO del día o la noche y sus habituales intereses –inclusive nosotras- terminamos en último plano, porque antes de nosotras estaría la celebración del triunfo o el descargo de la derrota con las clásicas cervezas. Ritual conocido.

Este "descuido" se hace más notable y tedioso si juega la selección. Es terrible y a veces termina siendo intolerable. Recuerdo hace algún tiempo, chateando con un aminovio, antes de despedirnos le pedía que al día siguiente también se conecte, -en esa época, una de nuestras pocas formas de comunicación- ya chévere, me dijo, pero después de las 8:00 p.m., antes de esa hora no estoy para nadie, dejó bien en claro. ¿Así? ¿por qué?, ¿qué vas a hacer?, le dije intrigada. "Es que juega Perú, pues". ¿O sea me cambias por el partido?, alcé mi voz de protesta, No seas mala pues, ES PERÙ!!!!! (…)

Me anticipo y les comento sin pena alguna que a mí me gusta el fútbol. Y disfruto con un partido de fútbol, más si juega la selección. O sea no soy de lanzar un: ¿yo no se qué diablos encuentras viendo a un grupo de cojudos correteando una pelota? o ¿Cómo es posible que des más importancia a esa tontería?. Pero sí hablo por las que no les gusta. A las chicas que no tienen predilección por el "deporte rey". Poco les importa que sean las eliminatorias del mundial, que sea amistoso o de clasificación, que si Pizarro no haya sido convocado o que Burga sea el culpable de que perdamos siempre. Y es aún peor, si ustedes varones, con poco tacto y mucha desfachatez -como son la mayoría en estos casos- intentan cambiar de opinión.

Recuerdo que una amiga me contaba: "menganito fue capaz de mentir que estaba bien ocupado con un trabajo, con tal de quedarse a ver el partido y no acompañarme a un trabajo de la Universidad". O sea tampoco es pues. Sabemos que a la mayoría de varones les gusta el fútbol, sabemos que esas dos horas son para ustedes memorables, pero tampoco se muestren y nos demuestren que un partido de fútbol puede ser capaz de acaparar su atención al punto que no pueden ni prestarnos la más mínima atención.

En mi caso le respondí: "ya ok, hablamos cuando termine el partido, yo también voy a intentar ver en el trabajo". En el caso de mi amiga, su respuesta fue una acalorada discusión con sanción de dos días de silencio. La culpa: su interés desmedido por el fútbol.

"El fútbol a veces termina siendo la peor competencia", me comentaba una amiga. Ustedes (varones) dirán: No, las mujeres llegan a la paranoia. Nada de eso, y es que deberían verse cuando están frente a un televisor viendo un Perú Vs X. Cambian totalmente, empiezan desde el comportamiento: las manos nunca las tienes tranquilas, se cogen la cabeza como maniáticos, aplauden por las puras, y qué hablar del desfile de groserías. En ese trance, pobres de nosotras si hacemos aunque sea el amago de preguntar algo. Y no es justo, pues, jovencitos.

Nosotras sabemos de sus gustos por el fútbol y estoy completamente segura que lo vamos a entender (?), pero ustedes no olviden que hay formas y formas de decir: no me interrumpas. Y las mejores formas son las que queremos escuchar, hasta puede que un día terminemos juntos viendo un partido y gritando: A-RRI-BA PE-RÚ!

14 agosto 2008

VARGAS LLOSA: LA LIBERTAD Y LA VIDA

Una cita imperdible para mañana viernes 15, a las 11.30 a.m. en la Sala Roja del Centro Cultural de la PUCP, casi como epílogo del Festival de Cine de Lima. Un diálogo de Vargas Llosa, con Medeiros, Caoizi, Pineyro y Waintrop. Y la presentación del libro La libertad y la vida, en homenaje al escritor.


Literatura, cine y ensayo. Un momento de lujo. No perderse

13 agosto 2008

AMAZONICO SOY (TRAILER)

Con ustedes, el trailer del nuevo documental Amazónico Soy, dirigido por José Máría "Chema" Salcedo y producido por Jaime Vásquez, a ser estrenado este 11 de setiembre en Multicines Star Iquitos, con ocasión de la V Semana del Libro organizada por Tierra Nueva Editores, que se llevará a cabo entre los días 5 y 11 del próximo mes.



A prepararse, iquiteños. Se viene una verdadera tropa literaria, editorial, cinematográfica y artística.

En muy breve, más detalles

CONVERSACIONES DE HOSPITAL

Por: Enrique Dávila (Ikitozz City)


El hospital regional de Iquitos es de los pocos lugares que llegan a deprimirme. Sus pasillos son largos y el viento silba, surcando las paredes de manera casi imperceptible pero tenebrosa. Sentir el miedo de las personas que llegan heridas, maltratadas o accidentadas, observar el sufrimiento de una madre al perder a su hijo en una cama de hospital, todo ello me recuerda cuán corta es la vida.

Ese dia estaba esperando mi turno para pasar consulta; trataba de distraerme con el telefono móvil, pero aún así estaba afligido. Entre esa incomodidad y los cigarrillos inacabables, no me di cuenta en qué momento aquella mujer que se sentó a mi lado, con el cabello recogido y profundas ojeras, me saludó amablemente. Luego comenzamos una charla que de alguna forma me dejo impresionado.

Ella: Yo ni loca me dejo atender por uno de esos que recien son doctores, aparte de que son inexpertos puede ser uno de esos facilistas.

Yo: Pero señora, estoy seguro que son buenos profesionales, recuerde que no cualquiera puede ser médico.

Ella: Joven hasta hace poco pensaba igual que usted, pero despues de lo que le pasó a mi hijo, ya no lo veo de esa forma.

Yo: ¿De qué habla señora? ¿A qué se refiere?

Ella: Verás, mi hijo ingresó a medicina hace dos años, él estaba muy entusiasmado, nosotros estabamos orgullosos. Pero al poco tiempo tuvo que abandonar la carrera, por las cosas que le pasaron. Todo comenzó cuando poco a poco se estaba acostumbrando a la presion de estudiar para no atrasarse en sus cursos, a veces se desvelaba toda la noche para dar un buen examen, realmente mi hijo se sacaba el ancho para aprobar. Pero un día estaba por dar un examen super difícil, él tenia confianza de que podria aprobar pero una pequeña parte de él tenia miedo. Entonces uno de otro nivel se acercó y le ofrecio todas las preguntas del examen si le pagaba unos 400 soles. Mi hijo quedó sorprendido no solo por el hecho de que le ofrezcan el examen, si no por el hecho de que lo haya conseguido.


Yo: Pero, señora, eso se da en muchas carreras, eso es un secreto a voces, en mi facultad no sé cuántas veces me han ofrecido algun examen, incluso los mismos docentes cobran, pero, valgan verdades, no por ese precio.

Ella: Es que ese no es el punto, existen algunos estudiantes que han hecho de eso una chamba lucrativa, venden los exámenes bastante caros, desde 400 hasta los 800 soles, a veces le ponen precio a las preguntas solamente, desde 40 a 100 soles. Todo depende del curso.

Yo: Sí, es trágico, pero asi pasa, como universitario estoy al tanto de esas cosas; pero su hijo no debio abandonar la carrera por ese motivo, tan solo se negaba y listo, e intentar aprobar por sus propios meritos.

Ella: Espera, que la cosa va mas allá. Sucedió que habian conseguido un examen y comenzaron a venderlo a 300 soles, pero cuando se lo ofrecieron a mi hijo, se negó. El día del examen el profesor habia cambiado todas las preguntas dejando a todos los que compraron la prueba sorprendidos.

Luegon se enteraron que el profesor habia recibido una llamada anónima que le avisaba sobre el robo del examen, por ese motivo el profesor cambió las preguntas. Todos aquellos afectados comenzaron a buscar quién pudo haber hecho esa llamada y mi hijo fue sospechoso. Entonces comenzaron a amenazarlo, llegaron a golpearlo en el baño, pero nada grave, solo un susto. A mi casa llamaban de madrugada y nos insultaban. Mi hijo no quiso soportar mas y por eso decidio retirarse.

Yo: Señora, no imaginé que llegaban a ese extremo, es lamentable lo que le pasó…

Ella: Extremos… eso no es un extremo. Joven, te voy a contar una historia, de ti depende de que la creas o no. Estaba este muchacho que se conseguia los examenes, llebaba buen tiempo haciendo eso y era bastante conocido. Cierta vez había un examen que era sumamente dificil, de inmediato buscaron a este muchacho para que les pasara las preguntas, a los pocos días lo tasó en 800 soles, muchos se negaron a pagar pero muchos más con el afan de aprobar sí pagaron. Cuando dieron la prueba encontraron que el examen era otro, no habían estudiado nada e inebitablemente desaprobaron. Todos fueron contra ese muchacho no porque se sentían estafados, si no porque jalar significaba atrasarse un año. A los pocos días ese muchacho recibio una llamada de su novia diciendole que estaba yendo a Santo Clara y que la recogiese después. Confiado fue sin miedos, pero allí lo esperaban varios compañeros suyos que lo agarraron a golpes.

La golpiza fue tal que se les escapo de las manos y aquel muchacho falleció. No sé, seguro consumidos por la colera no midieron bien sus acciones, pero cuando encontraron el cuerpo, así hubiera sobrevivido, tenía las piernas rotas y la columna maltratada de tal forma que era imposible que volviera a caminar.

Yo: Señora, eso seria demasiado…

Ella: Hijo mío, como te dije, depende de ti si creer en la historia o no. Mira, es mi turno de entrar, fue un placer hablar contigo…

Yo: Igualmente…

12 agosto 2008

Tropa de Élite: aparatosa pero mentirosilla


Los europeos a veces se la dan de progresistas. Y también coquetean descaradamente con el rollo de la buena conciencia colectiva respecto de los problemas que nos afectan a los latinoamericanos. Tropa de Elite, un película brasilera que se ha balanceado en torno a la polémica y el escándalo (con gran olfato publicitario, por cierto), logró cautivar a un puñado de buenos ciudadanos polítically correct del Festival de Cine de Berlín (donde ganó el Oso de Oro, ni más ni menos) y se convirtió en la niña mimada de las carteleras donde se ha estrenado. No creemos que aquí en el Perú vaya a ser diferente. Pero, ya sabemos, una cosa es venderle a los extranjeros cuentos que difícilmente van a poder ambientar en sus realidades y otra, totalmente distinta, es jugársela por una cinta que, alejada del ruido y las nueces, no es la gran esperanza blanca del nuevo cine de estos fastos que algunos tiburones del merchandising nos han querido vender.

Tropa de Elite tiene el deslumbramiento de una película que ya hemos visto (Ciudad de Dios) y el genio de algunas de las más encumbradas cintas de Stallone. Por ratos, incluso pensaba estar frente a la versión latina y machista de G.I. Jane (sin Demi Moore, obviamente), a la cual habría que mezclar algunas escenas de La Ciudad y los perros. Todo con la consabida estética video-clip y los efectos de “gran factura” MTV. Eso sí, bien filmada, mejor editada e impecablemente montada. Pero aún así, un vehículo para el contrabando más desembozado. En otras palabras, refulgente, pero mentirosilla.

José Padilha, director de Tropa de Elite, sabe por dónde van los tiros en cuanto a la pulsión básica del espectador promedio. Su mega taquillera cinta triunfa en la emoción y es derrotada sin atenuante por la gran superficialidad de sus ideas, de su guión y de su mensaje. No crean que estamos frente a una película facha, como le he escuchado a algunos izquierdistas preocupados. Solo es un montón de policías disparando contra los malos, que siempre son más malos aún que los más malos policías. En medio de ello, la miseria como paisaje. Y un policía novato que se va convirtiendo casi robóticamente en una máquina de matar. No hay matices, no hay ironía, no existe puntos medios que le den sentido a la historia. Tan solo manipulación instantánea, donde todo el mundo es inmoral y donde la Armada Invencible (encarnada en el escuadrón especial BOPE) inevitablemente debe ser corrupta, debe ser torturadora, debe ser asesina y, por ende, contaminarse de maldad para poder vencer a los traficantes y los escuadrones de pistoleros que manejan las favelas de Río de Janeiro. “Lecciones” que ya las he aprendido desde chibolo en películas más disparatadas, estilo serie B hollywoodense, pero al menos honestas en sus pretensiones y en su mensaje (o anti-mensaje).

Tropa de Elite es entretenida, obviamente, pero no es mejor película que Ciudad de Dios (si acaso ese es un buen referente). Sí es una calculada muestra de que los cineastas de estos territorios hemos aprendido a seguir las fórmulas exitosas para llenar salas. No necesariamente para hacer mejores filmes. En todo caso, el gran triunfo de esta cinta aparatosa es haber demostrado que directores como Padilha tienen los huevos y la astucia para copiar gringadas, ponerles sabor regional y empaquetarlos de modo tan llamativo que hasta los pretendidos señorones de la crítica, tan serios, tan juiciosos, tan objetivos (una ruma de incautos buena onda, al fin y al cabo) caigan en la trampa y la encuentren “subyugante, fascinante, imprescindible”.

Solo por eso Padilha merece ganarse un premio. Porque al menos nos ha permitido darnos cuenta quién es quién en este interminable jueguito de espejos.