07 agosto 2008

FUGUET E IQUITOS

Tomado de Cinencuentro:



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06 agosto 2008

DIARIO DE UN MOTOCARRISTA

Por: Enrique Dávila



Calles silenciosas, los bares bulliciosos. Esquinas vacías y putas ambulantes.Borrachos y mendigos, locos y cuerdos. Entre las luces nocturnas se desplaza a toda velocidad.

Silvio es mototaxista desde hace cinco años, trabaja de noche. En este tiempo ha descubierto Iquitos: gente extraña y alucinante, con matices que no se ven bajo el sol asfixiante. Cada noche, durante cinco años seguidos, abraza a su hijo antes de que se duerma y hace el amor con su mujer antes de partir.

Estas son solo dos anécdotas de este año; una parte de su diario de motocarrista:


Jueves 10 de Abril de 2008: Comienza la faena nocturna, es una noche cualquiera, de aquellas que no me importa quien se suba al motocarro, si tiene dinero es bienvenido; así este borracho, así este sangrando, así este pariendo. Si tiene para pagar, yo conduzco.

Sube un pata de mirada perdida, habla en voz alta como si fuera sordo y no deja de escupir. "Mancha, al hospital regional". Enciendo el motor y lo transporto lo más rápido que puedo, no me gusta tener gente así mucho tiempo, puede ser un pendejo que en cualquier momento saque un cuchillo y me amenace, o solo un idiota que por no pagar la carrera salte mientras conduzco sin importarle nada (se han dado casos, ya me paso alguna vez).

Llegamos a la pista de estacionamiento del hospital, donde vienen a practicar los novatos, los que recién están aprendiendo a conducir, o los que simplemente quieren aparrar con su hembra. Me pide que espere un momento, de pronto otros motocarros comienzan a llegar, hacen una rueda. La agitación aumenta: jóvenes que vociferan cosas que no termino de comprender; uno de ellos habla acerca de la timba, sacan dinero del bolsillo y comienza el ritual; otro explica brevemente sobre las "reglas" de que solo se permiten puñetes y patadas y si cae al suelo tener que esperar a que se levante; entonces alguien pregunto quien comenzaría a lo que mi pasajero dio un salto enorme que remeció todo el mototaxi y antes de caer al suelo ya se había quitado la camisa y el reloj.

Era una simple pelea callejera con apuesta, pero los muchachos le ponían ganas, un golpe cruzado, una patada en el estomago, un ojo morado. Todo era alucinante, estaban extasiados. Yo podía diferenciar el olor de la marihuana que se entremezclaba con la nicotina, el trago en el suelo y vasos de plastico estrujados. Una pequeña fiesta en plena calle sin miedo a ser arrestados.

A mi pasajero le rompieron la ceja, le hincharon un ojo y le partieron un labio, pero ganó la pelea porque su contendiente terminó noqueado de un puñetazo que le rompió el tabique nasal; lo interesante es que al final se abrazaron, se agradecieron y felicitaron por tan buen combate.

Alguien preguntó: ¿quién quiere ser el siguiente?, a lo que varios de los presentes levantaron la mano y dijeron en coro "yo"


Viernes 06 de Junio de 2008: Noches como esta no son productivas, a veces uno no hace una carrera pasado buen rato. Aparte, se debe tener bastante cuidado a quien vas a llevar. Por ejemplo, cuando un tipo te pide a las 02:00 am que lo lleves a tal lugar y sabes que ese sitio es un descampado oscuro o simplemente sospechoso, es mejor negarse porque fijo que es un hijo de puta que quiere robarte. Lo mismo con las mujeres, debes tener cuidado con la que coquetea contigo, no lo hace simplemente por que esté arrecha. He escuchado casos de mototaxistas que se las llevan a tirar en tal lugar, pero luego salen varios malandros, terminan por molerte a palos y te roban hasta el calzoncillo.


03:10 a.m. Lo bueno del "Plan zanahoria" es que los pasajeros aumentan de golpe; y esta noche sin suerte le haré guardia al Noa. No demoran en salir, desde las chibolas bien ricas hasta los borrachos huevones, es solo cuestión de esperar, tener paciencia y uno se acercara.

De entre esa multitud un muchacho se acerca, bien vestido, un blanquito, un pituco. Quiere que lo lleve hasta la Urb. Sgto Lores. Al llegar me pide que lo espere un momento, entra a lo que supongo es su casa y un minuto después sale con tres bolsas negras, saca un billete de 20 lucas y me propone hacer otra carrera, no me niego, esta pagando. Saca el telefono celular y habla en voz alta, algo de hacer deporte. Al rato recojo a otro huevon, una vez juntos y riéndose sin sentido me dicen que los lleve al mercado central.

En el camino en una esquina estaba un travestí esperando por clientes, estoy tan acostumbrado a verlos, incluso les hago carreras, son buenos clientes, pero no atraco otra cosa que no sea dinero. De pronto uno de ellos me dice "broder, anda despacito al lado de ese rosquete" no tengo problemas, ya me ha tocado antes llevar huevones que se los levantan. Pero para mi sorpresa, uno de ellos se baja y con bolsa en mano se lo arroja con todas sus fuerzas, entonces me di cuenta que contenían basura. "¡'On arranca!" y por acto reflejo obedezco. El travestí nos corretea una cuadra, insultando a todo pulmón. Mis pasajeros no dejan de reír.

Poco después les pido que se bajen porque no estoy para esas vainas, entonces uno de ellos me grita que es solo un pasatiempo, casi un deporte para ellos, que los relaja, que los divierte. A mí no me importa lo que hagan, pero no me gusta ser participe. Pero vuelve a sacar dinero del bolsillo un billete de 50, "solo hasta el mercado central y de allí a mi casa" y soy tan débil, 50 lucas de golpe, sumado a los 20 que ya me dio, no puedo negarme.

Llegamos al mercado, no dejan de reír, de verdad les divierte esto, buscan una presa, alguien, cualquiera. Divisan a un piraña durmiendo en una silla. "Ese huevón", se acercan sigilosos, a un metro, como si fueran los juegos olímpicos, hacen girar varias veces la bolsa, a tantas revoluciones como sea posible, y se lo lanzan en plena cara "toma conchatu..." y vienen hacia mi corriendo y riendo a todo pulmón.

Arranco dejándome llevar por el momento.

Era hora de llevarlo a su casa, pero el pata pide que espere un momento y regresemos, aun queda una bolsa y los fumones y pirañas son inacabables. Su deporte, lo hacen para relajarse.

No puedo negarlo yo también comencé a reír.

En honor a la verdad, yo también me estaba divirtiendo.

05 agosto 2008

ALBERTO FUGUET: ME ENCANTARÍA FILMAR EN IQUITOS

Publicado en diario Pro & Contra de Iquitos:

Alberto Fuguet es uno de los escritores chilenos más populares y reconocidos de su generación. Desde 1990, cuando irrumpió en la escena literaria con Sobredosis, un libro de relatos tan polémico como desenfadado, Fuguet ha destacado constantemente como líder de la corriente McOndo, vinculada con los referentes pop y con una mirada globalizada de los problemas cotidianos, los cuales rápidamente lo convirtieron en un autor con un sesgo personal muy marcado y, por ende, reconocible. Repletos de citas de canciones, menciones a películas, a caballo entre Sudamérica y los Estados Unidos, algunos de sus libros más importantes son Mala Onda, Tinta Roja, Por favor, rebobinar, Las películas de mi vida y Cortos. Por ello, precisamente, la prestigiosa revista norteamericana Time lo consideró uno de los latinoamericanos más representativos del continente.



Sin embargo, la carrera de Fuguet no solo incluye la literatura. Durante mucho tiempo fue un crítico cinematográfico muy apasionado y desaforado. Una de sus reconocidas columnas se llamó Cinépata, y en ella fue muy importante reconocer el estilo narrativo tan frontal, ágil y muy vinculado a su tiempo. Actualmente mantiene la columna Fuera de Foco, en el suplemento Wikén del diario El Mercurio de Santiago. La carrera crítica de Fuguet le fue cimentando el camino para la realización. Además de encargarse del guión adaptado de la versión fílmica de Tinta Roja (dirigida por Francisco Lombardi), fundó la productora Cinépata. En el año 2005, escribe y dirige el mediometraje en blanco y negro Las Hormigas Asesinas, inmediatamente, se aboca en el trabajo de producción y dirección de su largometraje Se arrienda, con buena aceptación de público y crítica. Paralelamente, dirigió algunos trabajos como los cortometrajes 2 horas y la producción de la película Malta con Huevo.

A mediados de junio, tomé contacto por primera vez con Alberto Fuguet, el famoso escritor chileno. Pude haberlo hecho antes, pero, obviamente, desistí. Una de las cosas que más lata que daba era abordar al autor de una de las obras que he seguido con regularidad y mucho fervor. A pesar de tener el contacto dos años y medio atrás, recién decidí escribirle un pequeño mail. Entre las cosas que le decía, todas muy elogiosas (soy admirador de su obra) y marketeras (soy, entre otras cosas, organizador de eventos) lo invitaba a dictar una charla en Iquitos sobre su obra, que coincidiera con el tiempo que estuviera en el Perú para participar en la 13° Feria del Libro de Lima.

Dos días después, me llegó la respuesta. Muy amable y cortés, me indicó (dentro de lo predecible) que no podía, dado que quería estar en su país (salía de una residencia prolongada en California), que más adelante se podría ver si organizábamos algo conjunto. Iquitos le interesaba por su aureola de ciudad medio aislada (a la cual solo se puede llegar fácilmente por avión) y por su variopinta cosmovisión. Resignado, pero también alerta, le respondí que sería muy bacán tenerlo pronto allá. Tímidamente, le indiqué que estaba abocado en el trabajo editorial y en la producción audiovisual con un grupo de gente entusiasta y muy colaboradora. La respuesta, cuatro días después, fue: “bien, sería muy bueno ir para allá, y a lo mejor hasta pueda llevar una cámara, para hacer un registro”.

Obviamente, era una cámara de fotos.

O quizás no era tan obvio.

Mi réplica fue: “sería increíble que pudieras traer una cámara y hacer algo audiovisual”. Dicen que los malentendidos no suceden, solo las coincidencias cósmicas. Esa fue una de ellas. Y lo que terminó siendo una idea tirada al aire encontró virulenta y rápida consistencia.Fuguet me respondió, siempre por mail: ¿Por qué no?. El me dice que su primera idea fue de sorpresa, porque en sus caminos jamás había estado la idea de trabajar algo en Iquitos. De filmar algo allí. Pero la idea era atrayente para él. Y para mí empezaba a convertirse en una suerte de delirio. Involuntariamente, me estaba convirtiendo en promotor y procurador de un corto, que luego mutó en mediometraje y finalmente en proyecto de película.



Cuando llegó a Lima, lo primero que hizo Fuguet fue desayunar conmigo, donde conversamos más detalladamente la idea. Lo que me gustó fue que me dijo: ¿tú no me estás engañando? ¿es posible hacer una película en Iquitos? Claro que en ese momento pasaron por mi cabeza mil cosas y claro, alguna de ellas, conociendo lo extraordinariamente difícil que es rodar y conseguir financiamentos en el Perú para películas, fueron decir: “no, mejor lo dejamos ahí, ya de por sí ha sido bacán conocerte”. Y solo eso ya habría valido la pena para ambos. Pero le dije “sí”. Sé que, aunque bien complicado, es posible hacerlo.

El proyecto tiene el nombre tentativo de “Sudor” y la idea básica es realizar un largometraje sobre un chileno perdido en Iquitos. Un Iquitos alternativo, serie B, pero también un cotidiano, donde los chicos van al colegio y las calles son las mismas todos los días. Una cosa honesta y de calidad. Escrita y dirigida por Fuguet. Filmada en formato digital. Con un puñado de gente chilena. La producción y logística mayoritariamente peruana (iquiteña y demás), filmada con afán eminentemente urbano, luz natural, cero maquillaje. Austera, pero no pobre. Con financiamiento nacional y algún financiamiento de otros lados (estamos en eso). Plazo tentativo para rodarlo: a partir de octubre 2009. Editado y post-producido en Chile. Co producción peruano-chilena.

Hemos congeniado con Fuguet a partir de la idea de Iquitos. Su plan en Lima fue buscar obsesivamente todo lo que la selva peruana pudiera haber en literatura y cine. Y al final la idea ha pegado constantemente. El escritor está encantado con la posibilidad. Y a veces piensa mucho en la futura historia. Yo, hace algunos días no duermo pensando en el tamaño monumental del proyecto en que me he metido, casi por accidente, naturalmente, sin artificios.

En verdad, sudo.

Sudo en invierno.

Pero es un sudor creativo, hermano, cósmico.

Veremos qué pasa.

Link: La primera de tres partes de una larga entrevista que hicimos con Alberto Fuguet en Lima ha sido publicado en
Cinencuentro

04 agosto 2008

PEDRO LEMEBEL EN IQUITOS

El excepcional cronista chileno Pedro Lemebel, considerado uno de los más importantes y notables representantes de las letras latinoamericanas visitará nuestra ciudad en el marco de las actividades previas a la V Semana del Libro de Iquitos, organizada por Tierra Nueva Editores, que se realizará del 5 al 11 de setiembre de este año.



Lemebel (Santiago, 1955), es narrador, cronista y artista visual. El célebre escritor Roberto Bolaño lo consideró el mejor escritor de su generación. El País de España recientemente lo ha considerado uno de los padres continentales de la crónica. Ha publicado, entre otros, los celebrados libros La esquina es mi corazón (1995), Loco afán, crónicas de sidario (1996), De perlas y cicatrices (1998) y Zanjón de la aguanda (2003) Tengo miedo, torero (2002) y el libro de crónicas Adiós mariquita linda (2005). Además, es considerado como uno de los más sólidos e importantes representantes del nuevo periodismo narrativo. Sus crónicas se publican habitualmente en las prestigiosas revistas internacionales Gatopardo y Etiqueta Negra. Además es un conocido militante de las causas de minorías sexuales y derechos humanos, además de un fervoroso opositor a la ex dictadura de Augusto Pinochet en su país.

Lemebel ha concitado la atención de todos los medios de prensa ante su presentación en la Feria del Libro de Lima. Inmediatamente, llegara a Iquitos y el día 5 de agosto, a la una de la tarde, en el auditorio de El Dorado Hotel tendrá una presentación especial, donde participará el también periodista y narrador David Hidalgo, de Contracorriente del diario El Comercio.



Link: Simplemente Hidalgo y Lemebel (Diario Pro & Contra)

Actualización: Imágenes de la visita de Pedro Lemebel y David Hidalgo a Iquitos.

01 agosto 2008

Los hombres y las fechas importantes

Por: Lupe Muñoz



Si existe una fórmula más compleja y que casi nunca funciona, yo diaria que es la combinación: hombre+fechas importantes. El clásico olvido de las fechas importantes de la memoria de los chicos, es algo que yo siempre he cuestionado, pues llama intensamente mi atención la facilidad que tienen los hombres para olvidarse ciertas fechas que se suponen que son significativas, que marcaron un día especial y que no se deberían pasa por alto.

Me anticipo y aseguro que no todos los chicos son olvidadizos o le ponen poco valor una fecha importante. He conocido algunos varones, amigos o novios de mis amigas, que son muy detallistas con las fechas conmemorativas (llámese cumpleaños, aniversarios, día de San Valentín, etc.), y aseguro totalmente que no todos los hombres son iguales, pero existe un gran porcentaje, quizás el 90 %, que pasa un día especial como un domingo cualquiera y de ellos escribo ahora.

Me atrevería a decir que una de las preguntas que les da más trajín, después de: ¿te gustaría casarte?. es: ¿amor, sabes que fecha es hoy?. Les aseguro (mujeres) que es algo que ellos querrán no haber escuchado y en su defecto si les encuentras en su cuarto de seriedad, con mucho énfasis y poco tino solo atinarán a decir: ¿jueves?, o sea el nombre del día, y es que a veces son tan "distraídos" que ni siquiera son capaces de diferenciar entre fecha y día.

No sé si soy poco afortunada en ese sentido, pero precisamente "los olvidadizos", son los que se me han cruzado. Las fechas –importantes- que recuerdo o mejor dicho que recuerdo que han olvidado - ¡vaya contradicción! - son: mi cumpleaños y el día de San Valentín. Con el clásico: "nunca he sido bueno para fechas, a mí no me hables de eso, de verdad siempre he tenido ese problema", se intentaron disculpar la omisión de mi cumpleaños.

Y hay otros que incluso han sazonado más esta excusa con algo tipo: "En serio soy malísimo para fechas, con decirte que hasta del cumpleaños de mi madre me he olvidado. Si por mí fuera, hasta de mis cumpleaños me olvidaría". Sí, seguro.

Con el día de San Valentín fue menos indecoroso. Nos mandábamos mensajes de texto desde la noche del 13, y al llegar a la medianoche hago la clásica pregunta, después de algunos minutos (lo suficientes para fijarse del calendario), me responde: " ah, recién es 14, feliz día!. Aunque recuerdo que esa noche celebramos –o solamente yo- por partida doble, o sea una fecha se olvidó.

Y es que la verdad, yo no sé si francamente se olvidan o lo hacen adrede. Quizá para no parecer cursi ante sus amigos, quizá para dar una imagen de hombre sofisticado que vive pensando en mil y un cosas, mucho más importantes que en un insignificante cumpleaños.

Las mujeres, en cambio, tenemos más sentido para eso, quizás tampoco todas, pero somos un gran número (mucho más que los varones), que le ponemos más atención a estos "feriados personales". Tampoco es, como muchos hombres dicen, que si por nosotras fuera, pasaríamos en rojo todo el calendario, o que quisiéramos celebrar cualquier simpleza tipo: ¡el día que nos dio la lluvia juntos!, ¡el día que yo iba contigo cuando la llanta se pinchó!, ¡el día que la mosca se nos cruzó!, o sea tampoco queremos eso.

Hay una teoría que ellos sustentan (o les sirve de excusa) con la cual estoy totalmente de acuerdo: "no existe día determinado para celebrar que existe cariño" (sin contar cumpleaños), pero €en los últimos tiempos aquella ya está careciendo de seriedad.

No sé cuánta importancia deberíamos (las mujeres) darle a estas fechas, posiblemente menos de la que se merezca, pero es parte de nuestra naturaleza, qué le podemos hacer, y puede que ser olvidadizos para ustedes (varones), sea parte de la suya, pero hagan su mayor esfuerzo ¿no?.