08 febrero 2007

NUEVO DIRECTOR DEL INC LORETO

El poeta requenino Carlos Reyes Ramírez, considerado como uno de los poetas más importantes de la amazonía peruana, fue designado como el nuevo director del INC Loreto.

Reyes, quien ha sido un entusiasta promotor cultural y ha publicado tres libros de poemas, entre ellos Mirada del Búho (1987), Premio Copé de Poesía de 1988, reemplaza a Gino Ceccarelli (en la foto), que estuvo más de 4 años al frente de la institución y logró algunas cosas importantes como la organización del Consejo Regional de Cultura o la recaudación de 120 mil soles para actividades, las cuales se han dinamizado fuertemente.

Entre los objetivos de la gestión de Carlos Reyes será buscar socios estratégicos para obtener recursos, rescatar a aquellos artistas anónimos que se encuentran al interior de la región, la creación de una casa editora de libros y una librería para reproducir las obras de los autores loretanos, la creación de una escuela de actores de Loreto, una insitutución que apoye el trabajo audiovisual especialmente de los jóvenes y la promoción para la creación de más sedes como Casas de Cultura, en coordinación con el gobierno regional.

07 febrero 2007

IRONIAS TROPICALES

1.- Nunca me ha caído Javier Iglesias, y en realidad siento que ha sido un mediocre director de educación, además de personaje inadecuado para un cargo de tal importancia. Aún a pesar de su zigzagueante trayectoria humana en estos menesteres, hay algo que no se puede evitar pensar cuando vemos las causas que se esgrimieron para su destitución.

Políticamente, Iglesias fue el protegido del gobierno central y del ex presidente regional, Robinson Rivadeneyra, hasta el momento en que se la bajó el dedo, aún cuando las normas no lo señalaban de ese modo. Recibió felicitaciones del Ministerio de Educación y aprobó el examen de rigor semestral para ser ratificado en el cargo (todos saludos a la bandera, obviamente). Sin embargo, mientras de cara al sol, Iglesias era aplaudido por los poderosos, por lo bajo y con la complicidad de los dirigentes sindicales del gremio, se planeaba su caída. Rivadeneyra emite un memorando suspendiendo a Iglesias y colocando el cargo a Juan José Valera, pero un memorando acumulador de sanciones, medida jurídica prohibida por la Ley General de Procesos Administrativos. Además, de acuerdo con las normas jurídicas vigentes, en cualquier momento de la gestión, mientras existan indicios de presuntas irregularidades, el GOREL debió poner en conocimiento del Ministro de Educación la situación presentada y, previa coordinación, conformar una Comisión Investigadora integrada por representantes de las dos instituciones. En la resolución han participado gente que era juez y parte, como el profesor Julio Yactayo, que en algún momento participó en el mismo concurso que ganó Iglesias. Nada de esto pasó, seguramente por la premura en asumir el nuevo costo político y colocar al nuevo títere.

Este evidente abuso de autoridad no da legitimidad moral ni profesional a Iglesias (alguien que no estaba preparado para el cargo, a pesar de sus buenas intenciones y del grupo de profesionales que lo asesoraron), sin embargo muestra cómo se realizan los contubernios políticos y cómo las personas tentadas por la ambición se convierten en piezas de un ajedrez siniestro, para lo cual las formas no existen, menos las leyes y los procedimientos.

2.- Claire Pinedo es una mujer luchadora, además de buena madre. La conocí no hace mucho y puedo señalar, aunque superficialmente, que su entraña amorosa y aguerrida prevalece (y he aquí cuando viene a pelo el dicho de Pepe Álvarez que siempre usa Gino Ceccarelli: “una mujer loretana vale por tres hombres”). Claire es una de las más de 400 víctimas de los dimes y diretes que han enfrentado a la administración saliente del Gorel con el nuevo gobierno de Iván Vásquez por la prolongación de los contratos laborales de los trabajadores de Servicios No Personales (SNP).

Resulta que el gobierno central del inefable doctor Alan García, en una de sus siempre desatinadas medidas populistas, al ver que había perdido gran parte de los gobiernos regionales conquistados en el año 2002 (de 11, sólo pudo retener 2 en las últimas elecciones de noviembre), sin querer dejar mal parados a los queridos compañeros que aumentaron la burocracia estatal, puso de contrabando una disposición complementaria en la ley de presupuesto del 2006, en el cual se prorrogaba automáticamente los contratos de los SNP hasta octubre de este año. Obviamente, esto beneficiaba a todo el sistema, incluidos a los loretanos. Era una decisión demagógica, clientelista, conchuda, aprista; pero parecía tener visos de legalidad (cuestionable, pero legalidad al fin y al cabo).

Sin embargo, en un país donde la administración pública es caja chica de los que detentan el poder, la bronca entre Rivadeneyra y Vásquez (con la maquiavélica decisión de García) por colocar o preservar a sus ahijados ha devenido en una telenovela en la que se ha jugado, una vez más, con la dignidad laboral de los ciudadanos. Vásquez cree que los SNP son una oportunidad para colocar a sus “leales” (al margen de que sean competentes o no), del mismo modo como el ex presidente regional colocó a “su” gente en el año 2003. En el fuego cruzado de este egoísmo, la desesperación (que a veces linda con la payasada) llevó a Claire a calatearse antes la prensa y hacer notar “su” protesta por el maltrato, en un acto inapropiado, innecesario y ridículo. Al margen de quién gane esta lid jurídica, el poder de los políticos ya hizo perder parte de su autoridad moral a Claire. Los que cortan el jamón la forzaron a convertirse en una irrisoria desnudista y la descalificaron como interlocutora válida de un lío que se solucionará cuando en el Perú esté en manos de gente competente y profesional , empezando evidentemente por una verdadera carrera pública.

3.- Mario Vargas Llosa llegó a Iquitos, luego de 17 años, el pasado fin de semana. Su última visita se produjo en marzo de 1990, para las elecciones presidenciales en las que, felizmente para la literatura y el librepensamiento, perdió (aunque en Loreto recibió una votación impresionante, siendo el único lugar donde recibió mayoría absoluta). Desde aquella vez en que lo vimos, celebrando su cumpleaños número 54 frente a aproximadamente 50 mil personas en la Plaza 28 de Julio, difundiendo ideas liberales en una región de vocación mesiánica, he buscado constantemente volver a encontrarme con él. Desde aquellos 12 lejanos años, mi admiración por el escritor se ha afianzado tanto que había resultado casi una obsesión volver a saludarlo. Cuando venía al Perú o incluso en el extranjero (Una vez llegué con un día de retraso a una presentación suya en Nueva York; y con 45 minutos a otra visita que hizo a Arequipa), lo he buscado infructuosamente.

Cuando quieres a un artista casi tanto como a tu propia familia o tus amigos (y de Vargas Llosa he aprendido mucho), la posibilidad de tenerlo físicamente enfrente tuyo es una necesidad. Vargas Llosa llegó a Iquitos el sábado en la mañana. Yo me fui el pasado martes en la noche, con un objetivo claro de prolongado autoexilio. No pude ver a Mario, otra vez. He sentido alegría y una envidia sana de Jaime Vásquez (el tigre de Tierra Nueva que más de una quiso traer al escritor a dar algún tipo de conferencia); de Chelita Alarcón, quien lo conoció gracias al inolvidable “Chino”, su esposo; de todos aquellos que pudieron saludarlo, pedirle autógrafos y tomarse fotos en medio de una sencilla y emocionante travesía que lo devolverá a esa selva inspiradora para grandes obras como La Casa Verde, Pantaleón y las Visitadoras o El Hablador. Quizás más adelante pueda cumplir esta suerte de sueño, pero estoy seguro que no será en Iquitos. Las oportunidades sólo se dan una vez, aunque suene irónico, en medio de este amasijo tropical de color verde fosforescente (Publicado en semanario La Verdad)

EL PESCADO DE VARGAS LLOSA

Tan sólo bastó mencionar el nombre del escritor Mario Vargas Llosa para que con una ligera sonrisa y con las manos juntas sobre la mesa, Celia Chong Vda. de Alarcón, recordara de inmediato las historias que su esposo Julio Alarcón le contara sobre su época estudiantil al interior de la Escuela Militar “Leoncio Prado”, donde compartió camarote con el ahora famoso escritor Mario Vargas Llosa, quienes luego de muchos años se convirtieron en grandes amigos, a tal punto que cada vez que Vargas Llosa llegaba a Iquitos, lo primero que hacía era visitar a su amigo Julio Alarcón, quien siempre le esperaba con un buen pescado ahumado.

Celia Chong contó que su esposo fue una de las personas que estuvo al lado de Mario Vargas Llosa la vez que vino a Iquitos a recaudar información para su novela “Pantaleón y las visitadoras”, tal como se puede ver en la fotografía que fue tomada en el ex puerto de la Plaza Castilla.

Una de las cosas que más recuerda, fue la vez que su esposo le preparó a Mario Vargas Llosa una torta con el escudo del Colegio Militar “Leoncio Prado”, para que celebre su cumpleaños en Iquitos, sin embargo como el escritor tenía que regresar, agarró la torta y se la llevó a Lima, donde al llegar dijo a los medios de comunicación que lo esperaban en el aeropuerto, que la torta que llevaba consigo le había regalado su amigo de Iquitos, “el chino” Alarcón.

El día del cumpleaños de Vargas Llosa, fue la última vez que estos dos grandes amigos estuvieron juntos, con su viaje al extranjero del escritor se perdió parte de la comunicación, a tal punto que el día que falleció el recordado Julio Alarcón, su esposa trató de comunicarse con Vargas Llosa para darle la mala noticia, pero esto fue imposible.

La viuda del “chino” Alarcón contó que uno de los últimos deseos de su esposo fue que el día que regrese su amigo Mario Vargas Llosa a Iquitos, ella y sus hijos, le entreguen un obsequio, el cual, desde la partida de don Julio Alarcón, fue guardado por la señora Celia, quien pacientemente esperó varios años para poder darle personalmente al amigo de su esposo, por lo que espera con muchas ansias reencontrarse con Mario Vargas Llosa y su esposa, para hacer realidad el deseo de su querido “gordo”.
Tomado de diario Pro&Contra

06 febrero 2007

“NOSOTROS TAMBIÉN SOMOS PERUANOS, SEÑOR...” (Sobre Yuyanapaq y la CVR)

La amable señorita vigía me entrega un folleto y agradece mi visita a este orbe paralelo ubicado en el sexto piso del Museo de la Nación de San Borja. Yo apenas le devuelvo el gesto. Consternado, siento que un nudo en la garganta se aferra a mi garganta. La exposición “Yuyanapaq”, que se presenta estos días en el museo, se cierra justo en el momento (5.30 p.m.) en que a lo lejos, allá en el horizonte, el primer aviso de la noche empieza a formarse invariablemente. Yo aún estoy impactado.

En lengua quechua, Yuyanapaq significa “para recordar”. A más de tres años de publicado el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, su nueva instalación, en un austero y solemne pabellón, constituye el recuento gráfico-audiovisual más certero y descarnado de la violencia interna suscitada en el Perú entre los años 1980 y 2000. Sus más de 250 imágenes, testimonios y rememoraciones son una cachetada al olvido, un desaire a la apatía y una condena moral a la ignorancia. Allí están, en 24 salas en las que se exhibe, sin patetismo pero tampoco sin regodeos morbosos, la tragedia más sangrienta de nuestra historia republicana, como una suerte de oráculo inverso que nos aviene no sobre el futuro, sino sobre un pasado que sucedió hace muy poco y que - ¡oh, país de frágil memoria! – empezamos a percibir distante, ajeno e incluso insignificante.

Sin embargo, como en un impecable túnel del tiempo, “Yuyanapaq” nos retorna a la verdad, esa que tanto temen Rafael Rey y los golpistas mentales del fujimorismo, esa que incomoda a los tiburones de la banca y los evasores de impuestos que integran directorios y gerencias, esa que provoca una interjección altisonante de parte del cardenal Cipriani y esa que condena bajo la almohada nocturna a Giampietri, el cachaco bravucón que el APRA hizo vicepresidente, seguro por eso de la fraternidad bufalesca, con la complaciente anuencia de un Alan García cada vez más sedado en su intoxicación neoderechista.

Y en medio de esa elipsis de la cronología que desnuda nuestros más graves problemas y taras estructurales, repetidos incesantemente en lugares como las fuerzas armadas, los clubes nocturnos o la playa Asia (racismo, discriminación, violencia física y verbal, incapacidad de entender al otro), los reaccionarios conservadores, sombríos pinochetistas de espíritu chillan frente a una realidad que les revienta en la cara y defienden sus fechorías o aúpan a sus ahijados bajo el manto de la impunidad, mientras difaman, mienten, cazan fantasmas imaginarios (“rojos” “pro-terrucos” “caviares”). En realidad, les da igual si la tragedia le pasó a un policía de Andahuaylas, a un comunero de Occros, a un cocalero de Tocache o a una señora de la calle Tarata. No les importa si fue el grupo Colina o un error de cálculo; para ellos es igual que se maten a 100 ó 200 inocentes si ahí se encuentran, escondidos, 3 terroristas. Es decir, la barbarie combatida con más barbarie. Y el poder para los que creen que el Perú aún sigue siendo su criadero de sirvientes.

No soy izquierdista (tampoco pretendo, a esta edad, convertirme al credo), pero siento que la derecha caníbal se equivoca profundamente y de forma adrede en cuanto a la Comisión de la Verdad, al monumento “El Ojo que Llora” (símbolo artístico de conciencia social) y más aún frente a la negación de hechos que sí sucedieron y afectaron a tantos peruanos (civiles y militares), que hubo demencia terrorista descomunal y condenable por un lado, pero también excesos del Estado por el otro, sobre todo con los más humildes, esos que claman por un nombre, por una mención antes que se cierre el libro de la historia y su tragedia no sea más que olvido. “Yuyanapaq”, en fin, es una expiación desgarrada y solemne y una invitación a la justicia, a la reconciliación y al recuerdo de que, más allá, incluso en sitios cuyos nombres nos es difícil recordar, existen seres humanos víctimas de nuestra indiferencia y de una guerra interminable que, a pesar de su triunfo militar, dista mucho de acabarse. Ellos también son peruanos, señor; peruanos...

05 febrero 2007

VARGAS LLOSA EN IQUITOS


Mario Vargas Llosa llegó el fin de semana la ciudad de Iquitos, en un viaje vacacional, en el cual navegara el río Amazonas, incluyendo la reserva Pacaya Samaria, junto a su esposa Patricia y un grupo de amigos, entre los que se encuentran ciudadanos italianos, españoles y peruanos.

El escritor peruano dijo estar muy contento de retornar a Iquitos luego de 17 años (la última vez fue cuando era candidato a la presidencia peruana), ya que en esta ciudad hizo grandes amigos, los cuales fueron fundamentales para su obra “Pantaleón y las visitadoras”, como el fallecido y reconocido Julio “chino” Alarcón, fundador del conocido restaurante local "Exclusivo".

La comitiva de Vargas Llosa presenció el desfile militar en la Plaza de Armas de Iquitos, ante la sorpresa de las autoridades que se encontraban en el estrado principal y de muchas personas que no perdieron la oportunidad de tomarse fotos y pedirle su autógrafos. Además, visitó el Boulevard de la ciudad. Estas fotografías son un testimonio de esta visita histórica, gracias a la cortesía del diario Pro&Contra