04 enero 2006

LA DESTRUCCIÓN DE LA CULTURA

Que en esta ciudad desconocemos el significado de una política cultural institucionalizada resulta, luego de tantos vaivenes existenciales, una auténtica perogrullada. A la hora de pensar en modelos aplicables para encontrar un sentido artístico, estético y educativo a nuestra región, callamos la boca en todos los idiomas, incluyendo nuestros dialectos particulares. La cultura en Loreto se encuentra destinada al triste papel de pariente pobre, con local prestado y arrimada a su suerte, teniendo que lidiar diariamente con los caprichitos de algunas autoridades aplanadas y en edad senil.

La cultura está, pues, desguarnecida, y ante ello no tenemos gente para manejarla adecuadamente o para convertirse en inteligentes celadores de sus intereses. No hace mucho pensaba que el gran problema del rubro era la falta de apoyo de las instancias oficiales, de los gobiernos de turno, de los dignatarios que, en su mayoría, me parecían unos impresentables. Ahora, creo que el asunto no sólo amerita catilinarias contra el ogro filantrópico populistoide (término que acuñó Octavio Paz para referirse al Estado), sino con quienes dicen representarla o con quienes son sus supuestos beneficiarios.

Sí pues, algunos han creído que la cultura es un medio burocrático de subsistencia, en el cual su pequeño prestigio de poetas, de artistas, de teatreros, de animadores les da la capacidad para enfrentarse con altura a este difícil desafío. Mentira, pues. Por ejemplo, algunos amigos se han graduado de embajadores del mandón de turno y su presencia justifica las buenas paletas y el decorado oficial, trabando propuestas editoriales inviables y exponiendo su insigne cara de ignorancia en cuanto a cuestiones administrativas, proyectos y análisis coherentes se refiere.

En esta tragedia, donde el Prefecto de la ciudad, con una ligereza absoluta, a cada rato amenaza al Instituto Nacional de Cultura con desalojarlos del local del Boulevard sólo porque le da la gana, el presupuesto mensual de esa institución, para todo gasto, asciende a cuatro mil seiscientos soles. De esa cifra, que es inferior a lo que ganaría cualquier gerente edil (“sin muertos ni heridos”, por lo demás), se deben pagar sueldos, servicios, proyectos en espera. ¿Alguno en su sano juicio pretende que con esa plata – o con lo que debe sobrar - se haga promoción cultural efectiva? Meras ilusiones.

Efectivamente, el desinterés es total en todos lados. No sólo es culpa del gobierno regional, tampoco sólo de las municipalidades. Aquí le toca a todos nosotros, a las instituciones privadas, a quienes ganan con los intereses usureros que cobran pero no son capaces de meter dinero para financiar eventos que levanten el conocimiento de esta colectividad. Aquí le toca a todas las transnacionales que se llevan la plata fácil, pero han reducido su inversión en el rubro artístico. Va para todos los empresarios, dueños de cadenas de entretenimiento que no han apostado para nada en este aspecto, salvo para el canje. Esto va para todos nosotros, hipócritas que nos la pasamos rajando del Estado, del desinterés de los privados, pero nos negamos a comprar un libro (queremos que nos lo regalen), a adquirir discos piratas, a ver películas en VCD de cinco soles, de pésima edición y calidad, y no asistir al estreno de obras maestras como para dar paso a bodrios asquientos, éxitos de taquilla asegurados del subdesarrollo.

Nuestra realidad cultural, resulta ser una jauría de viejos decrépitos, payasos con ínfulas sobrenaturales, ebrios habituales sin ningún talento y ninguna vergüenza y ciertos figurettis que se sobrexponen y logrando, con mucho esfuerzo, sus fifteen minutes a costa del auto maltrato. ¿Tan poco hemos avanzado, tan inútil es nuestra clase intelectual que no se ha permitido siquiera una autocrítica sincera para no incidir en el fango argumentativo en que caen día a día?

Claro, uno añora una cultura nueva, un mundo cultural donde haya intercambios fluidos de ideas, polémica, debate, encono y las viejas rivalidades artísticas, si se quiere, pero no un bajo espectáculo arrabalero de viejas lavanderas resentidas y viperinas que usan la libertad de expresión y una tribuna en la prensa con el fin de destruir honras, asesinar moralmente, linchar públicamente actos honestos y a dar rienda suelta a todos sus desvaríos y enconos personales, cuando no sus patologías y su psique minusválida.

La cultura no da réditos porque no da coima. No da 10% (o 20% o 30%) por presupuesto aprobado. No genera negociados debajo de la mesa ni se preocupa por engordar las cuentas secretas donde los mandamases depositan el dinero mal habido, cuentas de testaferros, interpósitas personas, familiares futbolistas o cantantes folclóricos. Y tampoco te llena el estómago, menos te embriaga o te hace bailar. No, qué va; lo único que puede hacer la cultura es generar una riqueza espiritual interna, un sosiego y una libertad que nos hace invulnerables a los cantos de sirena de los mentecatos y los dictadores; contribuye a que el pasado y el presente se fusionen a fin de repetir las grandiosidades y evitar los cataclismos en el futuro; establecer la línea exacta entre los constantes rebeldes en busca de un mañana mejor, con riqueza material y desarrollo endógeno y los encajados sumidos en su televisor de catorce pulgadas bramando por Magaly Medina, en su radiecito prendido en los programas gritones de la mañana y su póster de la Karen Dejo pegada en la pared de la sala, fina cortesía de tu diario El Popular.

¡No, qué va, público culto y sensible! Si salgo con mi latita a pedir colecta para la cultura, casa por casa, calle por calle, institución por institución no me va alcanzar ni para el pasaje de regreso para la península ibérica. Mejor lo dejamos ahí, hasta que podamos conseguir, usted o yo, nuestro primer millón, a punta de sacrificio y trabajo, para donar para la cultura y sus singulares representantes. Sospecho que nos vamos a demorar un poquito ¿no lo cree?...

03 enero 2006

JAVIER CALVO, EL CHICO PUNKY DE LA LITERATURA ESPAÑOLA

Javier Calvo, nacido en Barcelona en 1975, ha publicado recientemente Los ríos perdidos de Londres (Mondadori, 2005), suerte de casa embrujada donde campean a sus anchas espíritus varios, desde Buffy Cazavampiros y el enigmático Dr. Who, hasta Pamela Travers, la creadora de Mary Poppins, y uno de los últimos y más célebres magos gnósticos británicos, el fundador del grupo experimental Coil, John Balance. En esta entrevista, para Clubcultura, Calvo, se autoconsidera chico punky y habla de codigos pop y referentes posmo en la literatura. De paso, léanse Los Ríos...es un libro disparatado y genial.


¿Cómo llegaste a Pam Travers y John Balance?
En el caso de John Balance fue más fácil porque para mí es un referente mucho más cercano. Yo de hecho soy un niño punky, siempre me ha gustado la música extrema, cuánto más extrema mejor. Yo conocía a Throbbing Gristle, que es la madre de toda la música industrial, el grupo que realmente inventó todo esto de gritar y hacer mucho ruido y eliminar el concepto de música de la música, lo cual me parece fascinante. Si doy gracias a Throbbing Gristle en el libro es porque realmente yo escribo con esa música, es ese el uso que le doy, como no me molesta, a diferencia de lo que le pasa a la mayoría de la gente, me encierro y subo el volumen. El libro es un poco el resultado de eso. Evidentemente no es lo mismo, supongo porque nunca he hecho la prueba, ponerte a Throbbing Gristle y escribir, que escribir poniéndote a Vivaldi, tiene que salir un libro completamente distinto. Entonces, conocía a Throbbing Gristle y había oído hablar de Coil, el grupo de John Balance y Peter Christopherson, miembro de Throbbing Gristle, pero nunca los había escuchado realmente. Vi una reseña en una revista y un día empecé a bajarme música de ellos, estuve cuatro meses escuchando solamente Coil, no escuchaba nada más, simplemente porque no podía, todo lo demás me parecía aburrido, espantoso. Me metí tanto en su música que gracias a este tipo de actividades delictivas conseguí bajarme todos sus discos de Internet. Coil desaparecieron públicamente en los 80 y se volvieron subterráneos, sus discos dejaron de venderse en tiendas y los vendían ellos, a veces, como una especie de secta itinerante que va vendiendo sus discos, algunos de los cuales dan mucho miedo, lo digo en serio, ponen los pelos de puntas, pero a la vez producen una especie de calma narcótica. Hay uno, Musick to play in the dark, con ck como Magick de Aleister Crowley, que es una de las experiencias musicales más intentas que he tenido nunca. Lo de Pamela Travers fue mucho más casual. Un día estaba viendo televisión y vi un fragmento de una película, sin darme cuenta que era Mary Poppins de Disney, este momento completamente terrorífico donde hay esa canción Feed the birds y una vieja misteriosa cuya ocupación es darle de comer a los pájaros y la canción básicamente va "feed the birds, feed the birds, feed the birds..." repetida de una forma absolutamente enfermiza y neurótica. Yo me quedé atrapado por esa escena y me pregunté hasta qué punto Disney había cogido la narración de Travers. Luego me di cuenta de que había cogido una serie de elementos y había dejado fuera lo más interesante, pero claro, me pregunté qué clase de mente enferma puede escribir esto. Ocurre que Mary Poppins da miedo en realidad, esa es la gran trampa de Walt Disney, quien cogió una serie de textos que eran muy oscuros, casi enfermos, y los convirtió en películas para niños. Pamela Travers murió infeliz, quejándose de que sus libros no eran libros infantiles, ella era una estudiosa de los mitos, una especie de Mircea Eliade, y había cogido los modelos para Mary Poppins en la mitología clásica, en las diosas paganas, y se propuso crear un nuevo mito.

Con este libro me estoy encontrando mucho con este fenómeno de incomprensión. Antes me preguntaba una periodista, tengo que reconocer que se lo curró la chica, "Si porque el hecho de que tú saques en uno de tus relatos a Buffy es una versión paródica de las formas bajas de la cultura televisiva que tú estás dignificando al colocarlo en un contexto literario..." Pero qué dices, es que a mí me gusta Buffy Cazavampiros, yo he visto las siete temporadas, no hay un solo capítulo que no haya visto, he visto hasta Angel, que es la serie del novio de Buffy. No hay ningún punto de ironía, es más, estoy en contra de la ironía en este tipo de cosas. Si quieres hacer un relato burlándote de Buffy, puedes hacerlo, pero qué sentido tiene, qué valor tiene eso. Pues con la literatura victoriana me ha pasado un poco eso. En el fondo sí que había una idea –que después descubrí que (Rodrigo) Fresán también tenía—, desde que soy autor publicado, de escribir un relato victoriano, pero casi como actitud de fan, como fan fiction, siempre he querido hacerlo. Por ejemplo quería que la primera escena del relato fuese una escena de thriller victoriano, un asesinato con un inspector de Scotland Yard, la víctima y los sospechosos fuera de ahí. Evidentemente esto se integra al relato y no es simplemente una broma, pero me gustaba, me gusta como funciona.
Cuando alguien como tú o como Fresán o como Jordi Costa integra elementos de cultura popular en su narrativa, la palabra inmediata que viene a la mente (y los textos) de la crítica es "pop", siendo tú un "chico punky" supongo que te molestará bastante esa etiqueta...
Me molesta la actitud con que se reacciona. Es una pesadez impresionante. Con mi libro anterior, El dios reflectante, la actitud de muchos periodistas, a quienes les había gustado el libro y hablaba bien de él, era: "Hala, mira, sale Godzilla" ¿sabes? Y bueno, vale, sale Godzilla, pero eso no es lo importante del libro o no debería serlo o no lo es para mí. La cultura pop la utilizo y la voy a seguir utilizando porque como lenguaje o sistema de códigos me parece perfecto, es ideal. La cultura pop fue el primer movimiento global, de hecho, fue la primera cultura global. Es lo único que me une a mí con un tío de Sri Lanka, los dos sabemos quién es Eminem. Es un lenguaje que puedes usar para decir cualquier cosa. Yo no escribo sobre fenómenos pop, como hace Jordi Costa, por tanto el que salga Godzilla es irrelevante, es un código que estoy utilizando para comunicar otras cosas. En ese sentido me parece un lenguaje perfecto, me permite integrar cosas que me gustan y que son universales. Yo creo que quienes deberían justificarse son aquellos que no lo utilizan, honestamente creo que deberían justificarse porque la persona que sigue escribiendo como si no hubiera medios de comunicación a su alrededor, como si no existiera todo esto, está llevando a cabo un ejercicio contumaz de negación de la realidad, están tapándose los ojos, dando la espalda al mundo, mientras siguen escribiendo novelas sobre tías solteras que viven en una casa en Santander mirando las olas.
Lo decía Ray Loriga a principios de los noventa: "En España se sigue escribiendo como si no existiera la televisión". Es una afirmación de hace casi 15 años y parece aún vigente...
De todas maneras, yo veo una diferencia muy fuerte según la edad de la persona que tenga delante. Y suena casi generacional esto que digo, pero no lo es, es una constatación. Por ejemplo, cuando tengo que dar varias entrevistas y llega el periodista, en la tele o un periódico, y veo que tiene 25 años, cinco menos que yo o así, en el fondo respiro tranquilo porque sé que no tengo que explicarle nada, es gente que lo pilla. Pero luego viene el típico tío de El País o la mujer que ha venido hoy por la mañana, y bueno, la señora será una profesional pero la pobre no entendía nada, había que explicarle todas las cosas. Como en mis libros la televisión es una influencia evidente, pues hay gente mayor que no lo entiende. Pero bueno, la mayoría de gente de los periódicos de 35 o 40 años hacia abajo lo capta todo perfectamente, no manifiesta ninguna sorpresa. En los suplementos es diferente, porque claro, en los suplementos literarios españoles no encuentras a nadie que tenga menos de 50 años, el perfil típico es un tío mayor de Burgos, que se ve obligado a definirte como un narrador "pop". Por no mencionar a toda la gente que considera que, en el fondo, todo esto no está bien, que no se debe contaminar la literatura con cosas no literarias, que lo literario es un valor en sí, que un buen escritor es Vila-Matas porque escribe sobre los libros que ha leído. No voy a ponerme a hablar de Vila-Matas porque, bueno, es una actitud y Enrique Vila-Matas se morirá sin escribir un relato que hable de nada que no sea otros libros, porque es lo que él hace y, supongo, que lo que hace lo hace bien. La otra actitud, claro, es considerar que la televisión es el enemigo, el enemigo de la lectura. Para empezar ya hay demasiada gente que piensa esto y, por otra parte, no sé bien a qué lleva.
¿Te sientes incomprendido de alguna manera?
A ver, lo que pasa es que nadie puede aspirar a gustar a todo el mundo o hacer que te comprenda todo el mundo. Eso es una cosa. Otra cosa es escribir para la gente de tu generación. Ese sería un caso extremo y yo no escribo conscientemente para la gente de mi generación. Aquí el problema más grave, creo, es que cuando hablamos de generación hay un lío tremendo. Para empezar, cuando se habla de generación literaria en España todavía hay esta idea de la Generación del 27, que era básicamente treinta señores que salían todos juntos en una foto sonriendo en plan: "mira, somos una generación literaria". Evidentemente, es un concepto de generación que no existe ya. Si consigues meter a treinta tíos en una foto hoy en día, básicamente estarán todos intentando separarse para ser cada uno un solo individuo. Ese concepto de generación, tan español por otra parte, en que los poetas iban todos a un café y fumaban pipas y hablaban entre ellos, pues ya no pasa. Por otro lado, el otro problema es que las generaciones cada vez van más de prisa, la historia va tan de prisa que uno ya no sabe a qué generación pertenece, yo no lo sé. Esta mañana a un periodista se le ha ocurrido decirme: "Si, bueno, la gente de tu generación como Rodrigo Fresán". Te juro que casi le doy una hostia, Rodrigo Fresán tiene 43 años ¿entiendes? No es de mi generación, aunque solo sean 11 años de diferencia, Rodrigo es un niño de los sesenta que está flipado con los Beatles y tal, yo no soy así, nunca viví eso. Guillem Martínez tiene 40 años también y él dice que no es de la misma generación que yo. Entonces, ya estamos hablando de un proceso de aceleración que hace que la gente dentro de un rango de diez años ya no sea de la misma generación, mientras que seguro que los de la generación del 27 se llevaban 20 años unos y otros, y pronto el cambio será de cinco años en lugar de diez. Así que ¿para quién estás escribiendo? ¿Para tus contemporáneos estrictos, nacidos en el mismo año que tú? Por supuesto que no.. A pesar de que cuando empezaron a dar el Dr. Who, yo no había nacido. Sobre ese tema, cuando un periodista me dice: "Bueno, es que esas alusiones tan modernas que utilizas..." ¿Modernas? ¿La semilla del diablo, Mary Poppins, el Dr. Who?...Retro en todo caso, hasta nostálgico, pero ¿moderno?
Roger Gual, con quien has coescrito el guión de Remake, su próxima película, te definía como freak en un texto recientemente
¿Qué se entiende por freak en España y por qué parece que todo lo que escapa un poco a la norma es freak?
Roger Gual es un descerebrado, se lo digo siempre. Imagino que estará intentado hacerse el gracioso, supongo que es una broma, que lo escribió porque sabía que yo lo iba a leer tarde o temprano, o quizá porque en realidad piensa que soy un freak. A veces hablo con él y le digo que me gusta tal película japonesa donde a un tío le cortan la cabeza y se comen sus sesos, me gusta chincharlo, y él me dice siempre: "Tú eres un freak". Pero bueno, es una etiqueta que ha ido perdiendo significado. Para empezar, es una palabra extranjera que se ha adaptado aquí un poco sobre la marcha. Tiene un significado sí, pero es la típica palabra que no se puede definir más que poniendo ejemplos: Jordi Costa es freak ¿Por qué? Pues yo qué sé, porque tiene una tienda de tebeos... Rodrigo Fresán es freak ¿Por qué? La verdad que no sé cómo Rodrigo Fresán ha llegado a ser freak, Rodrigo es nerd más que freak, es el clásico nerd, igual que mi cuñado (Jonathan Lethem), es el típico tío que su mente es una computadora donde está archivada toda esa información y supongo que le interesa más aquello que pasa en las películas o los libros que fuera en la calle con la gente, y se nota eso.

01 enero 2006

Un poema de Carlos Reyes

El premio Copé de Poesía 1987, Carlos Reyes, autor de "Mirada del Buho" (1987, reeditado el 2004), En el mejor de los mundos (2002) y Retorno al Parque de los Pescados (2003), nos brinda un poema inédito de su próxima publicación, aún en elaboración



UMALÁ



Para Gioconda





La naturaleza me hará sabio y habitante de un planeta destrozado.

La natura me hará bípedo animal, clandestino, debajo de las
faldas de la mujer que amo.

La naturaleza me conducirá a la oscuridad de la cháchara
política,
y me hará conocer el estropeado mandolín de los gobernantes.

Oh, la natura no me hará arrogante ni bestia del arco iris,
aun cuando mis dedos toquen las estrellas,
aun cuando mis ojos observen las maravillas del nuevo siglo.

La naturaleza me hará reflexionar allí donde nace y renace el más
caudaloso río,
y hará que un colibrí habite mi pecho franco y emocionado.

Oh, la natura no permitirá que el aire del terror y la tragedia haga
su habitación
en mi morada, y levantará las hojas frescas de la huerta y hará
que nadie se tumbe de tristeza.

Oh, la naturaleza me sorprenderá caminando por los bajiales,
me dirá con su boca superior
que la muchacha, la altiva mujer que aspira el olor del
excremento arrastra una
historia vulgar, una tradición común, que hace que los nómadas
lo persigan por su olor a sexo relajado.

La naturaleza me hará sabio y estudioso de la pesada carga
del ADN,
me hará ágrafo de los sucesos en torno a pálidas efigies.

Las estrellas serán luces que iluminan la natura,
roja
naturaleza como el corazón que se agazapa en la quebrada.

Las calles serán espejos que se quiebran en multitudes grises,
las posadas una
torpe solución a los males del amor, y en el centro de ese florido malecón,
mi padre, oculto por la bruma del tiempo y el olvido.

La pequeña ciudad, será un puerto donde la palabra loca descanse sus
piernas fatigadas,
cuando nadie escriba el nombre de mi padre, cuando todos desconozcan
el nombre de mi padre y el mundo entero repita el nombre
de mi madre, cobriza madre, dulce como fruta fresca, que es un padre
hermafrodita
en el trabajo y en la propia natura desbordante de colores, olores y sabores.

Nada soy sin la naturaleza. Nada seré sin la natura.

Sentado a la diestra de mi hija silbo la tonada de
las campanas -ah, vieja parroquia,
los feligreses se ahuyentan de tus aún más viejos
sermones-,
acaricio sus cabellos y miro su rostro pletórico de preguntas
balbuceadas,
observo la casa asentada en medio de los malditos sabios
malditos de la cultura,
susurro a sus oídos que el mundo es cuadrado como una reseca
y verde naranja
y la naturaleza me responde con su impecable voz arrogante.

La natura me hará eterno navegante por las playas despobladas,
desprovisto navegante
en la cálidas aguas de la ciencia y el amor, ladrón en las albercas
donde se concibe los hijos bastardos.

La naturaleza hará que las manos de Gioconda, pequeñas en el planeta,
se agiganten
como esas hierbas salvajes que se tornan perpetuas de los límites de
la ciudad.

La natura enciende sus ojos que apenas han mirado, pero ya conocen
el río y la casita de palmera,
la quebrada contaminada, el colegio de Laura, la esperanza de su padre.

Hay en su colchoneta un paraíso inmaculado que desconozco, un
soleado Olimpo
donde la singularidad del universo estremece a sus muñecas parlantes.

Hay en sus juguetes de plástico un fecundo nido de pájaros que estallan
con la mañana y con la naturaleza inerme
y en su frente de niña sola una antigua fotografía donde aparece el rostro
de los seres amados.

Una penetrante sirena me recuerda la alharaca y el aullido de las tribus
citadinas -manada de gentes
que orinan y alteran las calles infectadas-, gritos a las alturas buscando
el momento para ser felices, indagando sobre la natura,
preguntando por la natura, llamando a la natura, averiguando por la natura.

TOP 100 DEL PODER 2005:LOS PERSONAJES MÁS INFLUYENTES DE IQUITOS

IQT
TOP 100 DEL PODER 2005:
LOS PERSONAJES MÁS INFLUYENTES DE IQUITOS
Francisco Bardales

Esta selección a ser publicada en la presente edición del diario Pro & Contra constituye una muestra de las 100 personalidades más influyentes de la ciudad, es decir aquellas cuya cuota de poder permite que sus acciones (u omisiones) hayan tenido eco en los asuntos públicos de la región en el año 2005.

Esta lista, responde al criterio de quien la ha elaborado. Sin embargo, para su diseño y aplicación, se han establecido reglas y características concretas, que buscaron la mayor objetividad posible. Se han estudiado y analizado a más de 400 líderes o personalidades que han tenido cierta presencia en las decisiones de gobierno, en los medios de comunicación o en las actividades más importantes de la región en el último año y se han resaltado su poder en términos diversos como cargo público y/o privado, recursos económicos reales, nivel de influencia directa en asuntos públicos, nivel de afectabilidad de sus acciones en los asuntos públicos y/o privados, carisma, grado de contactos en el ámbito nacional y/o internacional, fama, nivel de percepción ajena, capacidad manifiesta y contribución real a la actividad regional.

En esta encuesta y ranking de influencia y poder se han incluido diversas personalidades, desde políticas, hasta deportivas, religiosas, culturales, sindicales, periodísticas, musicales y demás. La mayor cantidad de puntaje de la encuesta se basa en poder real y posición, pero también se ha establecido niveles de capacidad, inteligencia, contribución real a Loreto, los cuales han permitido un sano balance entre los más encumbrados y, en algunos casos, los más capaces.

A continuación, los resultados:

1.- Robinson Rivadeneyra 83
2.- Juan Carlos del Aguila 81
3.- Jorge Mera 79
4.- Manuel Rosas Matos 76
5.- Jorge Chávez Sibina 75
6.- James Beuzeville 75
7.- Iván Vásquez 70
8.- Alberto Rodríguez de la Torre 68
9.- Salomón Abenzur 67
10.- Andrés Ferreira 67
11.- Jaime Vásquez 67
12.- Carlos Almerí 65
13.- Lincoln Cornejo 63
14.- Augusto Vargas 63
15.- César Zumaeta Flores 62
16.- Julio Coa Mariño 60
17.- Mario Gallo Zamudio 60
18.- Walter Boria Rubio 59
19.- Carlos Lozano Escudero 59
20.- Wilder Mercado Arbieta 58
21.- Jorge Monasi 58
22.- Carolina Arredondo 59
23.- Joaquín García Sánchez 59
24.- Herman Pezo 58
25.- Raul Chuquipiondo 57
26.- Humberto Mercado 57
27.- Antonio Barcia 57
28.- Monseñor Julián García 56
29.- Víctor López Orihuela 55
30.- Raymundo Portelli 55
31.- Miguel Angel del Aguila 54
32.- Jose Univazo 54
33.- Carlos Acosta Gomez 54
34.- José Luis Cueva Zavaleta 53
35.- Serafín Otero Mutín 53
36.- Raúl Flores 53
37.- Patricia Donayre 52
38.- Víctor Isla Rojas 52
39.- Samuel Da Costa 52
40.- Gino Ceccarelli 52
41.- Víctor Jara Martell 52
42.- Norman Lewis 51
43.- Herman Collazos 51
44.- Elisban Ochoa 51
45.- Ana María Hernández 51
46.-Oraldo Reategui 51
47.-María Ramírez de Porras 51
48.- Mirna Villacorta 51
49.-Jorge Luis Donayre Lozano 51
50.- Silvia Arbildo de Rivadeneyra 50
51.- Christian Bendayán Zagazeta 50
51.- Francisco Grippa 50
53.- Manuel Coronado 50
54.- Eduardo Beingolea 50
55.- Lula Vásquez 50
56.- Héctor Minguillo 50
57.- Santiago Cárdenas 50
58.- Ruth Babilonia 50
59.- Hercilia del Aguila 50
60.- Luis Jiménez Huapaya 50
61.- Fernando Tapia 49
62.- Guillermo Zender 49
63.- Moisés Panduro 49
64.- Carmen Rosa Bardales 49
65.- José Álvarez Alonso 49
66.- Raúl López del Águila 48
67.- Benjamín Piña 48
68.- Francisco Bardales Tuesta 49
69 Efrocina Gonzales 48
70.- Mónica Robalino 48
71.- Lupe Arévalo Dávila 48
72.- Felix Wong Ramírez 48
73.- Carlos Chávez Salas 48
74.- Fidel Torres Ramírez 48
75.- Bettina Alvan 48
76.- Luis González-Polar 48
77.- Ibico Rojas 48
78.- Nelly Varela 47
79.- Lila Reyes 47
80.- Dimas Felix 47
81.- Flor de María Hurtado 47
82.- Aldo Atarama Lonzoy 47
83.- Guillermo Flores Arrué 47
84.- Eloy Pizango 47
85.- Oscar Olavarría 47
86.- Gabel Sotil 47
87.- Aurelio Tang 47
88.- Ofelia Chávez 46
89.- Roger Rumrrill 46
90.- Joiner Vásquez 46
91.- Miguel Donayre Pinedo 46
92.- Luz Marina Herrera 46
93.- Cliver Sotelo 45
94.- Arturo Reategui 45
95.-Víctor Grandez 45
96.- Solange Pineda 45
97.- Dennis del Castillo 45
98.- Ricardo Díaz 45
99.- Carlos Vidal Oré 45
100.- Fernando Montalván 45

EL AÑO CULTURAL EN IQUITOS

La cultura cada vez brilla más en esta ciudad, a pesar de la brutalidad de ciertos indolentes que manejan la ciudad como si fuera su excusado.Y porque hubo actos que valieron la pena, como el caso de la presentación de la Boston Promenade de Helsinki, los esfuerzos de la Alianza Francesa; el Festival del Libro del Ceta, que este año celebró el cuarto centenario del Quijote con Ricardo Ramon, Catherine Heymann y Ariel Segal. Debemos destacar el ciclo de Arte y Literatura de la UPI, que nos brindó a Alonso Cueto, Delfina Paredes, Antonio Cisneros, “Chacho” León. El INC, por su parte, hizo posible la llegada de los cineastas Javier Corcuera, para la presentación del gran documental “Las hijas de Belén”; y Fernando Valdivia, para la presentación del documental “Buscando el Azul”, sobre la vida y obra del pintor bora Víctor Churay.

En lo que respecta a Tierra Nueva, desde ya se ha convertido en la editora más prolífica de la región y una de las más entusiastas de provincias. Tierra Nueva ha hecho posible la presencia de Jorge Coaguila, Iván Slocovich, Chema Salcedo, Guido Lombardi, Emilio Laferrenderie, el “Veco”, Ricardo Uceda. La Semana del Libro nos trajo sorpresas con el dobleteo de Coaguila y las presencias siempre gratas de Jaime Campodónico, César Ferreira, Gisela Valcárcel. Además, La visita del año fue la presencia de Ernesto Cardenal, uno de los poetas vivos más importantes de Latinoamérica, quien presentó su “Antología Esencial”, la publicación más importante del año en Iquitos, junto a la edición del Quijote, “Cualquier tiempo pasado fue mejor” de Jaime Vásquez y “La defensa de los caucheros” de la colección Monumenta Amazónica