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18 mayo 2007

ALAN EN 51%: LA LUNA DE MIEL SE ACABÓ

Es difícil predecir si el 51% de aprobación que le otorga el Instituto de Opinión Pública de la PUCP a la popularidad del presidente Alan García continuará descendiendo en los próximos meses. Por lo pronto, en dos meses ha pasado de 64% en marzo, a 56% en abril y este porcentaje, que lo acerca peligrosamente a los niveles promedios de aprobación latinoamericana.

Digo que estos niveles de popularidad son peligrosos porque el presidente peruano es un obsesionado con su perfil ante los vaivenes del favor y la lisonja ciudadana. Ya se ha probado que García hará todo lo que esté a su alcance para seguir con porcentajes astronómicos de aprobación (incluso estuvo a punto de modificar a la mala el sistema de evaluación de proyectos de desarrollo SNIP, que le pudo costar un baño populista a costa de la caja fiscal y la renuncia de su ministro de Economía, Luis Carranza).

Aunque Fernando Tuesta, analista político, indica que la desaprobación presidencial (que ha aumentado de 31% a 39% en un mes), puede significar una polarización en relación a la figura del presidente, vinculada básicamente a la sobre-exposición de su figura, hay factores que indican que la figura más desgastada ha sido la de sus escuderos. Ante el desembalse de expectativas sociales, han quedado a tiro de muerte el premier Del Castillo y el vocero parlamentario Mauricio Mulder, quienes parecen seguir saliendo magullados por cada desatino gubernamental. Y explica, en parte, porque Mercedes Cabanillas, a pesar de los escándalos en el seno del Congreso, goza de la más alta popularidad dentro de líderes de los poderes del Estado, debido precisamente a que ha guardado un perfil menos abierto en su defensa de García.

Efectivamente, los graves problemas de corrupción (casos MININTER, mermelada de Garrida Lecca a cierta "prensa", filtración de información de inteligencia de la Marina), el copamiento aprista del aparato estatal, la mayor presencia fujimorista en las decisiones de gobierno (caso Pandolfi, poder fáctico del vicepresidente castrense Luis Giampietri) y, sobre todo, la sensación de que no se está atendiendo los verdaderos problemas económicos y sociales del país y no hacerles frente con decisión y pertinencia ( y no como el caso del ministro de Agricultura, José "Chiquitín" Salazar, incidir en el error dos veces), han mellado la popularidad del líder aprista. Evidentemente, luego de 10 meses de gobierno, el presidente ya no puede alegar ser un recién llegado. La gente reclama medidas concretas y decisiones reales para su bolsillo y su estómago. Parece que la luna de miel ha acabado para el señor García.

Foto: Correo