
No, no piensen que esta es una más de las expresiones que dice una mujer decepcionada cuando descubre un engaño o le acaban de terminar por razones "x". Nada de eso. Esta vez me refiero a cierto hábito que en reiteradas veces – conciente o inconcientemente- los varones realizan, sin importar tener a una dama en frente. Me refiero al - no sé si llamarlo así - mal hábito de acomodarse la ropa interior sin ninguna discreción.
Ningún varón puede decir que nunca lo ha hecho y ninguna mujer puede negar que nunca lo ha visto. Creo que todas hemos sido testigos cómo los varones acomodan sus "compañeritos" de una manera bastante suelta de huesos, en insistidas ocasiones y sin importar quienes lo estén viendo (aunque ellos siempre han creído que no).
Como hermana de tres varones ya se imaginarán que me es absolutamente normal observar este espectáculo, pero nunca se me dio por preguntarles cuál es el motivo de tanta frescura.
En una de las tantas "reuniones comunicativas" de chicas que he sido partícipe - esas que los hombres detestan pero les encantaría escuchar- hemos debatido sobre este insignificante pero incómodo show visual, de manos en las partes intimas de los varones al que hemos sido expuestas. De toda la polémica, llegamos a las siguientes deducciones:
1.- La ropa interior es una talla más grande que lo normal. Esto hace que la truza se corra, hasta alojarse en cierta rendija trasera que a la vez causa que se despegue de los "chiquilines", para ello sólo basta con dar un jalón de un lado para que regresen a su "hamaquita" y asunto arreglado.
2.-La ropa interior es una talla menor. Creo que es más terrible aún si la prenda es de licra. Aquí los jalones serán varios y consecutivos, llegando al punto de escuchar un ligero sonido del elástico, el cual brindará la señal de que todo ya está en orden.
3.- Acaloramiento. Debido a la cantidad de ropa puesta encima o a un caluroso clima, empieza la segregación del sudor. Ahí viene la incomodidad. La solución, simple: una frotadita al sofocado ambiente púbico y la paz este con vosotros (así como con los espíritus intranquilos).
4.- Picazón.- Para todo mortal es incomodísimo no poder rascarse la zona del cuerpo donde se donde produce la picazón. Los hombres han perdido toda prudencia, así se trate de sus áreas íntimas, sin importarles nada, aplacan esa urgencia, mostrando dotes de guitarrista impresionantes.
5.- Placer.- La mayoría de chicas coincidimos que muchos varones se agarran los "nenes" por puro y simple placer. De un momento a otro, sin motivo aparente, podemos ver cómo sus manos se dirigen a esa zona x, les dan un ligero apretón y punto. ¿Debido a que?, para nosotras seguirá siendo una misterio.
Puede ser que algunos chicos tengan prudencia y lo hagan de forma más recatada, pero no deja de ser incomodo para algunas chicas ganarse con estas costumbres. Particularmente para mí no, siempre y cuando no sea de una forma directa y luego vaya a coger algún alimento. Si es así, no me importa que se acomoden la truza, que se rasquen o que jueguen. Repito, lo he visto hacer a muchos chicos, a mis amigos, compañeros de universidad, mis hermanos, a mi vecino, al administrador del blog, a muchos y siempre lo pase por alto, como sé que lo harán muchas. Porque, nosotras, a pesar de su imprudencia, seguiremos sin decir nada, porque algún día seremos nosotras las que elijamos aquellas truzas que los hombres se ponen y aparentemente tienen que soportar.






