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02 mayo 2008

PROCESION DEL NIÑO DE LA CAJA 2008


La procesión del Niño de la Caja, una de las actividades más sui generis y creativas que se llevan a cabo en Iquitos con ocasión del día del trabajo salió otra vez a la calles. Esto coincidió con la presencia de un grupo de productores, quienes por encargo del responsable del proyecto, el conocido periodista José María Salcedo, el "Chema", estarán filmando escenas de un documental titulado "Amazónico Soy"

La nota, según el diario
Pro & Contra:

Niño Jesús de la caja es uno de los protagonistas. Niños de todas las edades y condiciones sociales, personas adultas y hasta extranjeros participaron la tarde de ayer en la procesión del patrono de los niños trabajadores. La imagen del “Niño Jesús de la Caja” fue paseando en andas por diversas calles de la ciudad. La imagen partió desde la sede de la Restinga donde nació la devoción al que los menores trabajadores de la calle consideran un patrono. El anda con el Niño Jesús de la Caja fue paseada en hombros de hombres, mujeres y niños llegando hasta el Hogar de Menores en el distrito de Punchana donde recibió el homenaje de los que allí se encuentran albergados.


Con la salida de la procesión del Niño Jesús de la Caja se inició además la grabación del documental “Amazónico Soy” que es producido por José María Salcedo y un equipo de profesionales llegados de la capital al que se suman profesionales de Iquitos. Durante 10 días los niños de la Restinga junto a otros personajes formarán parte de un sin numero de historias narradas por ellos mismo. En los próximos días se ira conociendo las locaciones donde inclusive podrán participar los propios pobladores de esta espectacular producción.


De lo que me había comentado anteriormente "Chema", la idea es crear un relato en el que a partir del trabajo artístico que se realiza en lugares como la Restinga y sobre aquello incidir en trabajos plásticos más elaborados (Bendayán, Ceccarelli, Grippa, artistas indígenas como Brus Rubio) e ir contándonos parte de la vida cotidiana en la ciudad y en parte de la región conociendo detalles como esta procesión tan peculiar. Se prevé que haya mucha participación de los involucrados, así como gente común y corriente. De paso, es una producción audiovisual que pretende difundir con bastante detalle el tema amazónico y la movida cultural que se está gestando en la actualidad.

28 abril 2008

LA PLAÑIDERA (RAUL VASQUEZ)

Las maravillas de la tecnología hacen que algunas canciones básicas de la música amazónica puedan estar presentes en lo que a partir de ahora serán una constante en este blog.

Empezamos la recopilación con una de las canciones emblemáticas de Raúl Vásquez, el llamado "monstruo de la canción", quien alguna vez fue uno de los grandes animadores del recordadísimo Festival Internacional de la Canción Amazónica (FICA), además de creador de clásicos instantáneos en el colectivo popular como Natacha, canción símbolo de la primera versión de la telenovela del mismo nombre, o del conocido Alianza Lima, el del estribillo "se va , se va, se va el Alianza para campeón..."

Claro, Vásquez, dueño de una voz prodigiosa, fue intérprete de grandes canciones como el "Mi soledad", "La tierra", "Tierra de San Juan", "Cariño", el imprescindible "Vas a ser mi compañera" y el muy popular "Bienvenidos a Iquitos", una suerte de himno local contemporáneo.

De todo lo anteriormente descrito, hay una melodía que hace referencia a uno de los ritos muy arraigados en varios de los pueblos de la Amazonía en tiempos no muy lejanos, especialista en ir y llorar en los funerales de personas desconocidas. Aquí, Vásquez se luce en superlativo y define un estilo que, al fin de cuentas, le cantaba a las cosas simples y cotidianas de la vida en la selva. En eso radica su valor y su importancia.

Con ustedes, "La Plañidera":


26 noviembre 2007

LA SHICHSHINA, ESE PLACER ESCONDIDO...

Por: Gino Ceccarelli

En la región de Loreto las gallinas no sólo se crían para comerlas. Son también las proveedoras de uno de los máximos placeres que tienen los hombres y mujeres de la Amazonía: La bendita plumita llamada shicshina.

Para los que no saben o los que se hacen que no conocen, la shicshina es una plumita que se saca de las alas de las gallinas; ojo, no es de cualquier parte del ala, hay que saber escoger. Dicen que las de la segunda fila de lo que sería el antebrazo del ala son las adecuadas. La punta tiene que ser redondita y tupida. Dicen también los expertos que si es del ala de una gallina "teretaña", es mucho mejor. Luego se procede a quitarle un poco de plumitas hasta darle la forma de un pequeño abanico de un centímetro de diámetro aproximadamente; después hay que desinfectarla con alcohol o con el vapor de una tetera que hierve.



Una vez terminada la operación se necesita de una buena mecedora o hamaca, te acomodas y cogiendo la shicshina con el pulgar y el índice te la introduces en un oído, y, dándole un movimiento circular, el placer se apodera de los sentidos. De preferencia hay que cerrar los ojos.

Los grandes “shicshineros” tienen técnicas diversas. Unos lo hacen rápido, otros despacio y los verdaderos adictos lo hacen a dos manos, es decir, con una pluma grande que la colocan en medio de las dos palmas y en un ademán como si se frotaran las manos se dan en el mero gusto. Dicen que de esta forma el placer se multiplica por diez!.

Esta práctica se hace generalmente en privado, muy pocos lo hacen en público, aunque he visto en el mercado de Belén algunas vendedoras que son tan angurrientas y que no aguantan la comezón (¡porque la oreja te pide!) y se "shicshinean" mientras venden sus productos.

Esta forma de placer puede durar horas y además tiene la ventaja que puedes cambiar de oreja. No es raro encontrar en las billeteras de los hombres y en las carteras de las mujeres sendas shicshinas prestas a ser usadas en cualquier momento. Incluso en nuestra región existen familias enteras, desde la abuela hasta el huinsho, que gozan con esta forma de placer.

Hace años, en Lima, por la Iglesia de San Francisco me encontré con un amigo loretano que buscaba desesperadamente por las veredas y pistas alguna plumita de paloma (que hay muchas en ese lugar) para reemplazar a su shicshina perdida. "no es lo mismo, pero te salva!", me dijo.

El poeta Carlos Reyes, gran shicshinero, me cuenta que tiene un cuñado en Australia que regularmente pide a su madre (que vive en Requena) que le envíe plumas de gallina en encomienda para así satisfacerse a escondidas. ¿Se imaginan lo que pensarían los australianos viendo una práctica como esa?

Nadie sabe el origen de esta costumbre, si ya se practicaba antes de la llegada de los españoles, lo cierto es que la gran mayoría de los amazónicos conservan este placer escondido. Algunos dicen que los nativos ya lo hacían con las plumas del guacamayo, pero, atrévanse a sacarle alguna pluma al pajarraco ese. Primero perderían un dedo.

Hay de los que sostienen que es una catarsis sana y un remedio contra el estrés, otros dicen que este placer solitario es comparable al mejor orgasmo, incluso dicen que es la mejor manera de poner la mente en blanco y volar de placer.

La shicshina, patrimonio del placer amazónico, se mantiene incólume ante todos los arrebatos de la globalización. Quizás algún día sea un producto de exportación. Un verdadero placer (dicen).