
Literatura, cine y ensayo. Un momento de lujo. No perderse
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Buena, Mario.(...)Los mejores guionistas de Hollywood no lo hubieran hecho tan bien si querían abrir el espectáculo con la imagen --entre cómica y siniestra-- de un espadón tercermundista en plena acción. Interrumpiendo al presidente del Gobierno Español que, tímidamente, se atrevía a recordar a los mandatarios latinoamericanos que "nacionalizar empresas no garantiza nada", el comandante Hugo Chávez se apodera del micro y se dispara en insultos contra José María Aznar, quien alguna vez habría invitado a Venezuela a algo tan ignominioso como integrarse "al primer mundo", propuesta fascista que el caudillo tropical rechazó, claro está, porque "somos humanos y los fascistas no son humanos.
(...)La enseñanza más obvia e inmediata de este psicodrama es que hay todavía una América Latina anacrónica, demagógica, inculta y bárbara a la que es una pura pérdida de tiempo y de dinero tratar de asociar a esa civilizada entidad democrática y modernizadora que aspiran a crear las cumbres iberoamericanas. Esta será una aspiración imposible mientras haya países latinoamericanos que tengan como gobernantes a gentes como Chávez, Ortega o Evo Morales, para no mencionar a Fidel Castro. Que sean o hayan sido populares y ganaran elecciones no hace de ellos demócratas. Por el contrario, muestra la profunda incultura política y lo frágil que son las convicciones democráticas de sociedades capaces de llevar al poder, en libres comicios, a semejantes personajes.
(...)La salida del rey de España tuvo la virtud de rasgar el velo de hipocresía que circunda las cumbres iberoamericanas a las que, en apariencia --no en la realidad-- asisten jefes de Gobierno y de Estado dignos del mismo respeto y consideración. Falso de toda falsedad: el señor Chávez tiene unas credenciales que lo exoneran de toda respetabilidad civil y democrática, pues, el 4 de febrero de 1992, traicionó su uniforme y actuó con felonía intentando un golpe militar contra un gobierno constitucional y legítimo en el que decenas deoficiales y soldados venezolanos murieron defendiendo el Estado de derecho.
(...)Ni la Cuba de Fidel Castro ni la Venezuela de Chávez merecen ser, hoy, los amigos dilectos del Gobierno Español, y sí, en cambio todos esos discretos y esforzados gobiernos que, en el resto del continente latinoamericano trabajan por sacar a sus pueblos de esa barbarie del subdesarrollo que representan no solo los bajos índices de crecimiento y las vertiginosas desigualdades de ingreso, educación y oportunidades, sino, también, la demagogia y la matonería políticas encarnadas en Ortega y Chávez que las televisiones de todo el mundo pusieron en evidencia en la clausura de la Cumbre Iberoamericana.
Es posible que, al reaccionar como lo hizo, el rey de España transgrediera el protocolo. ¡Pero qué alegría nos deparó a tantos latinoamericanos, a tantos millones de venezolanos! ¿La prueba? Que he escrito este artículo arrullado por los animados compases del flamante pasodoble que ahora entonan y bailan en todas las universidades venezolanas, que se titula "¿Por qué no te callas?" y cuya tonadilla y letra llueven sin tregua sobre mi computadora.

En medio de su reciente visita a Iquitos y la selva loretana, Mario Vargas Llosa conversó con el periodista Jaime Vásquez, quien lo pudo abordar en extenso, y cuya entrevista se puede leer en extenso en la reciente edición de la revista cultural Katenere, cuyo editor es el reconocido narrador iquiteño Percy Vilchez. Acá algunos extractos de esta entrevista al vuelo con MVLL:
El fotógrafo colombiano Rodrigo Moya difundió en el diario mexicano La Jornada por primera vez una fotografía tomada hace 30 años al escritor colombiano Gabriel García Márquez con los efectos de la presunta agresión que sufrió por parte del peruano Mario Vargas Llosa y que puso fin a la amistad entre ambos.
El periodista loretano Jaime Vásquez, director del diario Pro&Contra, pudo arrancarle algunas palabras al escritor mario Vargas Llosa horas antes que culminara su visita a la ciudad de Iquitos. A continuación, algunos extractos de la misma:
Tan sólo bastó mencionar el nombre del escritor Mario Vargas Llosa para que con una ligera sonrisa y con las manos juntas sobre la mesa, Celia Chong Vda. de Alarcón, recordara de inmediato las historias que su esposo Julio Alarcón le contara sobre su época estudiantil al interior de la Escuela Militar “Leoncio Prado”, donde compartió camarote con el ahora famoso escritor Mario Vargas Llosa, quienes luego de muchos años se convirtieron en grandes amigos, a tal punto que cada vez que Vargas Llosa llegaba a Iquitos, lo primero que hacía era visitar a su amigo Julio Alarcón, quien siempre le esperaba con un buen pescado ahumado.