10 junio 2007

LORETO Y LA ESCOPETA DE DOS CAÑONES APRISTA

Alan García y Jorge Del Castillo se han lanzado con todo contra el movimiento popular loretano que se movilizó durante la semana contra algunas medidas económicas y de políticas estatales. Efectivamente, lo más importante es que han empezado a desacreditar a los mensajeros, pero se han cuidado poco del mensaje: insultos, acusaciones peregrinas (no porque sean inciertas, sino porque en cuanto a tejado de vidrio, los apristas son campeones) y un intento de destruir una protesta que, en el fondo, no es más que la cosecha de lo que el partido de gobierno sembró durante tanto tiempo.




Efectivamente, como bien lo han explicado algunos analistas, la ciudadanía está en las calles (y podría volver a salir si es que se lo piden nuevamente) precisamente por todo aquél desembalse de promesas electorales que durante la campaña se escucharon de boca de los más conspicuos dirigentes apristas, incluyendo el presidente García. La andanada de ofrecimientos incluía, obviamente preservar las exoneraciones tributarias que ahora se pretende eliminar (aunque sea en Yurimaguas, que desde que tengo uso de razón sé que también es loretana). Además, otras medidas bastante demagógicas como la exoneración del IGV a los pasajes aéreos, la no admisión de cuadros partidarios en la burocracia, mayores beneficios sociales a los pobladores de menores recursos y, claro está, la defensa e integridad de la soberanía nacional contra las pretensiones ecuatorianas luego de los Acuerdos de Paz de Itamaraty.

Quien vio con más detalle la protesta iquiteña contra el entreguismo fujimontesinista de 1998 fue el entonces congresista aprista Jorge Del Castillo (García disfrutaba de su exilio dorado en París). Y ahí estaban gran parte de los dirigentes apristas locales que ahora empiezan a ver con suma preocupación que los gobiernos peruano y ecuatoriano empiezan a trazar los planes sobre el futuro de los llamado CETICOS de Saramiriza y Pijuayal. Evidentemente, una cosa es con guitarra y otra con cajón y cuando uno es gobierno tiene que respetar los acuerdos internacionales que firmó el Estado o simplemente renegociarlos, pero no desconocerlos, aún cuando fueran abominables, injustos o irrecíprocos. Explicación simple, decisiva que debe dejar de un lado la grita histérica, pero del otro no mantener el combustible de una decisión ciudadana que ellos contribuyeron a elevar (sino, recuerden los gritos de “conciencia rebelde de la patria” y el inflamado verbo de Del Castillo).

Y en cuanto a exoneraciones, lo más patético es que el aprismo sabe que la forma más fácil de solucionar el problema es aislar políticamente a Loreto. Eso se ha visto en las reuniones públicas y privadas que ha tenido Del Castillo con representantes de otras regiones amazónicas, además ha estado jugando con la idea de la región autónoma de Alto Amazonas que algunos afiebrados han sacado a relucir estos días. Pero Del Castillo no se da cuenta o no le conviene enterarse que esta respuesta política (en verdad lo es) se debe precisamente a la propuesta política que los apristas enarbolaron en campaña, y por lo cual recibieron el favor de casi un 46% de los votantes loretanos.

Sigo creyendo que las exoneraciones no son la alternativa de desarrollo que requiere la amazonía (y no voy a repetir aquí lo que ya he escrito más de una vez sobre el tema, salvo lamentar que la desinformación aún cunda como mosca a la miel, por obra de los mismos mercantilistas inescrupulosos que no quieren que les quiten sus prebendas). Sin embargo, es una desvergüenza que mientras se le quiere quitar a Loreto estas exoneraciones, se les preserve a los tiburones de la banca, las mineras y la trasnacionales. Claro, ahí no dicen nada los del neoderechismo aprista, ahí se queda calladito Del Castillo, ahí no habla de malos manejos Alan. Es más, le hacen hasta barra a estos “privilegiados” que a veces compran campañas, no regionales sino nacionales (¿sí o no, presidente García?). A las finas y elegantes trasnacionales que gozan de exoneraciones no se les toca ni con la pluma de una paloma; y a los selváticos que reclaman por cosas menores no se les educa, sino se les cierra puertas, se los acusa solamente de “radicales” y se les cierra el caño. Eso se llama escopeta de dos cañones, injusticia y una verdadera conchudez de los que se encuentran instalados ahora en el Palacio de Pizarro, para intenso rubor de la historia y la dignidad.

Ilustración: Carlincaturas de La República

1 comentario:

juan carlos dijo...

La verdad para mi que el que dice llamarse presidente del peru encontro la forma de hacerse mas rico por eso extiende su mano a las grandes empresas para recibir ofrendas y al pueblo de loreto lo dejara de lado, lamentablemente los peruanos se equivocaron denuevo eligiendo a Garcia