03 junio 2006

VOTEMOS VICIADO (NO TENGAMOS MIEDO, TU VOTO TAMBIÉN CUENTA)

Sospecho que Aldo Mariátegui me va a odiar y que Expreso dirá que soy inconsecuente con la salvación de la Patria.

Probablemente El Comercio señale que no defiendo la democracia y La Razón, renovada y recargada, señale que siempre es bueno dar una segunda oportunidad a quien hace cinco años o menos señalaba como el más repelente político de la historia.

Asumo que estoy yendo contracorriente de lo que personas valiosas y mejores periodistas como Cecilia Valenzuela casi han clamado en su programa. Y me estoy alejando de la opinión de imprescindibles como Mario Vargas Llosa, Fernando de Szyzlo, y estoy desoyendo los consejos de alguien tan divertido e inteligente como Jaime Bayly.

Felizmente, estoy desoyendo las prédicas inmorales y desagradables, hediondas de Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y Martha Chávez.

Felizmente no me he contagiado del entusiasmo de personajes como Jorge Del Castillo, Genaro Delgado Parker o Carlitos Zegarra.

Felizmente, no hago caso a los votos de los oportunistas de siempre como Alberto Borea, Natale Amprimo y Rafael Rey

Tampoco, del otro, lado, me he creído ese apoyo tan políticamente correcto y básicamente equivocado de gentes como Arturo Corcuera y Winston Orrillo. Mucho menos he creído esa decisión casi militante de algunos partidos de izquierda y colectivos (colectivitos, a decir verdad) de minorías.

No le hago caso a la increíble transformación de Carlos Tapia.

No tengo por qué creer en la entraña mercantilista de los entusiasmos de Siomi Lerner y Alvaro Gutiérrez.

Me apena no tener que hacerle caso a Felix Jimènez (que ha cambiado tanto desde que está metido en la política)

Me da pena por muchos bloggers que han clamado con estricta justicia el vota contra el totalitarismo, por muchos que se han plegado sin dudas ni murmuraciones a la Solución Godzilla.

Pero, yo, al menos, ya lo he dicho en todos y lo reitero. No puedo votar de ninguna manera por Ollanta Humala. Su alternativa me parece populista, discriminatoria, violentista y autoritaria. Es un salto al vacío de la mano de la barbarie chavista y de la irresponsabilidad histórica de Evo.

Ya lo he dicho en todos los tonos y lo reitero. No puedo votar de ninguna manera por Alan García. Por una cuestion de dignidad. Porque conocemos la verdadera entraña sectaria del APRA. Porque no es sincero el arrepentimiento del candidato presidencial. Y porque el asco puede más que el suicidio.

Y no nos vengan a contar el cuento que si votamos nulo o viciado nuestro voto no cuenta. Claro que sí. Porque es un voto consciente. Tan consciente o incluso más que aquellos que votan por las dos peores opciones que quedaron luego de la primera vuelta. Mucho más consciente que aquellos quienes votan por uno u otro candidato por resignación o por miedo a lo que haga el otro.

Y porque quienes creemos en la democracia la saldremos a defender, así venga un caudillo totalitario. Y porque también la defenderemos de los pistoleros disciplinados y organizados que ayer nomás salieron a disparar a sus opositores en el Cusco. Y porque siempre le haremos ascos a declaraciones de cerrar el Congreso, cometer excesos de derechos humanos, dar pena de muerte por mansalvas, fusilamientos a granel o cuando sus líderes históricos se les ocurre la buena gana de pedir que el golpista dé un golpe de estado contra un gobierno democrático y luego esconda la mano. Así que, pues, señoras y señores, el que Humala sea el supremo autócrata no hace a García democrático. No se hagan los ingenuos, pues.

El voto nulo y viciado nunca ha sido una opción ganadora. Ni siquiera ha sido una idea realmente importante dentro de las variadas que existen en una elección. Es un voto profiláctico. Es una catarsis. Es una comprobación de que siempre hay gente que observa que en la política hay tipejos como los que disputan esta segunda vuelta por quienes nunca votarían, aunque los obligaran. En ese sentido es valioso y legítimo ejercer este derecho y deber (moral, cívico y racional)

Mañana ganará, si no hay sorpresas dramáticas, Alan García. No lo hará con mi voto. Por eso la democracia siempre es preferible a cualquier sistema. Que incluso alguien que hizo el peor gobierno de la historia vuelva al a presidencia (derrotando al candidato más violento de los últimos tiempos). Ojalá haga un buen gobierno. Lo dudo, pero bueno, la esperanza es lo último que se pierden...

Y, ahora, discúlpenme. Debo ir a buscar mi plumón verde...

Link: Mi voto por Shrek.

Link: Por qué no votare por Ollanta Humala

Link: Por qué no votare por Alan García

Link: Los números del voto nulo y/o viciado

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te apoyo.....mi voto será viciado, quien gane, será sin mi apoyo.

Ojala que la gran mayoría, tome en cuenta y VOTEN VICIADO!!!!!

saludos,

ultraist transmogrifier dijo...

tienes derecho a votar como quieras. personalmente me inclino mas hacia este razonamiento. obviamente tienes derecho a votar como quieras. me dejo pensando sin embargo, el modo como describes a cecilia valenzuela.

no sabia que habia gente que la admiraba. siempre se aprende algo.